agosto 21, 2026

El insurrecto

por: Gustavo Pereira

El insurrecto no nombrará primavera ni otoño

No celebrará cigüeñas ni urracas ni jilgueros

No añorará la nieve ni su lejana desolación

No pronunciará nombres de dioses inescrutables ni de supuestos héroes

desdecidos por la historia

No consultará otro horóscopo que el de las desgarraduras imperceptibles ni más

augures que los del hechizo de estar vivo

No navegará por fiordos ni conocerá la desventura del mar Muerto

No caminará por Corinto ni zarpará en sus trirremes ni volverá a pactar con

Periandro

No sentirá el temblor de la magia de las manos que esculpieron a Petra ni

obtendrá de los nabateos el secreto de las piedras eternas

Sus pies no pisarán las mezquitas de Estambul ni las arenas de la Kaaba

No tañerá su cuerda en Suchuan con el Viento del Este ni recorrerá su alma el

río Amarillo a la búsqueda de Tu Tzu-mei

No verá la sombra de Nezahualcóyotl proyectada en Chapultepec cuando los

amantes se digan hasta siempre

ni hará de su orfandad un calendario sepultado en el deshonor

El insurrecto cruzará como un relámpago su breve certidumbre

y se estará allí

lejos de Jerusalén y de La Meca

presa del último extravío que le fue permitido.


* Tomado de revista Casa no. 246.

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