agosto 22, 2026

Recuperar la leche para el pueblo

por: Adriana Guzmán 

A pesar de que hay varios conflictos en el país, muestra del ataque no sólo de la derecha nacional mediocre, farandulera y nada creativa, sino de la derecha transnacional, está el conflicto de los productores de leche con la PIL, al que el gobierno no le tira pelota. Estamos hablando de la leche, elemento base de la nutrición de las wawitas para que puedan crecer sanas y fuertes como dicen las propagandas. El Vivir Bien sólo es posible si tenemos vida, vida sana, saludable y por eso recuperar la leche para el pueblo (porque ahora está en manos de PIL Andina S.A.) es parte de la profundización del proceso. Esa profundización que andamos buscando.

La PIL aparece con las llamadas privatizaciones que hicieron los gobiernos neoliberales donde Samuel Doria Medina tenía su parte, la infraestructura y maquinaria pertenecían a las Corporaciones Departamentales de Fomento al Desarrollo que intentaban ser el vínculo entre el Estado y la pequeña producción para abastecer al mercado interno con leche de buena calidad a precio accesible, generando recursos propios para territorio. Quebrado este modelo vino la transnacional PIL a poner la marca, a aprovecharse de lo hecho.

Actualmente la relación entre la PIL y los productores de leche, en su mayoría mujeres, es de tipo capitalista, colonial y racista. Incomprensible en un proceso de cambio. La PIL se capitalizó vendiendo acciones incluso a los pequeños productores, lo que es un requisito para comprarles la leche. Les exigió que incremente su producción, comprando más vacas, ordeñadoras mecánicas, tanques de conservación y más, para eso se prestaron plata de los bancos que ahora no pueden pagar, además les exige que compren el alimento balanceado de la misma PIL y así tiene el negocio redondo.

Es una relación colonial porque del pago a los pequeños productores se les descuenta el alimento balanceado, se les da “pulpería”, es decir, les pagan en productos de la propia PIL como yogurt, jugos, leche chocolatada, sardinas, fideos, helados, café –la mayoría traídos del Perú que capaz ni necesitan–, también les dan margarina porque según el gerente de PIL Pablo Vallejo: “la mantequilla es para las ciudades, no para el campo”. ¿Qué diferencia existe entre Vallejo y los terratenientes que tenían en servidumbre a los guaraníes y les “pagaban” con coca y chinelas?

Por si fuera poco la PIL, que se ha declarado casi en quiebra, que dice que no gana nada, aunque su gerente cobra 150 mil bolivianos mes, sostiene que tiene que pagar la leche al precio internacional. Hoy el pequeño productor en Cochabamba sólo puede vender 30 litros a la PIL a 3.70 bolivianos el litro, pero como produce más puede entregar hasta 50 litros extras a 1.40 bolivianos que es el precio internacional y hay que seguir las reglas del mercado.

¡Qué nos importa el precio internacional! ¿Acaso exportamos leche? En cualquier parte de Bolivia nos venden el litro a 6 pesos aunque la PIL lo reciba casi regalado. No es posible que la ministra de Desarrollo Productivo diga que es un problema entre partes y deje solos a los productores en la negociación, no es posible que las organizaciones dejemos que este “modelo productivo” de la explotación, el cinismo y la impunidad sea la forma de llevar la leche a nuestras casas; no es posible en un proceso de cambio. Hay que recuperar la leche para el pueblo, hay que nacionalizar la PIL compañero Presidente ¡No más 1ro de mayo sin nacionalizaciones!


* Feminista comunitaria.

Sea el primero en opinar

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*