agosto 19, 2026

La felicidad y el ajuste neoliberal

El neoliberalismo es materialmente el capitalismo salvaje, sus famosas medidas de ajuste se basan en despedir obreros porque en su contabilidad el salario es un “gasto” y cuanto menos se gasta mejor, por eso tienen cuentas en el extranjero, por eso tienen empresas off shore para no pagar impuestos en sus países, lo tienen todo controlado, incluida la psicología de quienes son desplazados por estas medidas.

Para que el capitalismo salvaje sea naturalizado se han inventado muchos mecanismos durante los años ‘80 y ’90, cuando nos hablaron de la “calidad total”, un mecanismo de explotación con barniz de teoría de la administración con rasgos humanitarios. Hoy nos hablan de los “expertos en felicidad” y ya los tenemos muy bien instalados en la Alcaldía de La Paz.

Estos profesionales de la felicidad nos inducen a entender la realidad de otra manera, nos alejan de la vida cotidiana y sus problemas, y fabrican indicadores pseudocientíficos para “medir la felicidad”.

Las débiles argumentaciones tienen su fuente en la llamada “literatura de autoayuda”, una especie de religión que nos dice “tú eres pobre porque quieres”, o en este caso, “tú eres infeliz porque quieres”. Esta técnica, por supuesto distractiva, busca naturalizar los efectos de las medidas de ajuste neoliberales, es decir, producir desocupación y pobreza.

Estas prácticas no son cosas aisladas sino forman parte del “paquete” del ajuste, por eso el actual presidente de la Argentina, que ha echado a la calle a más de 160 mil trabajadores, ha organizado un seminario donde un “experto en felicidad” les ha contado su historia y de cuyo aprendizaje saca la conclusión que la pobreza debe ser vista desde otro ángulo, fuera de lo económico.

La importancia de ese seminario está en el objetivo: busca que los ministros no se sientan culpables de haber aumentado el número de pobres en el país porque la pobreza es “otra cosa”; el experto en felicidad tiene esa misión, explicar qué es la pobreza.

Un instrumento muy utilizado por el neoliberalismo es la manipulación psicosocial que les ha dado resultados muy efectivos. Muchos pedagogos saben quién es el señor Skinner, y aquí no estamos hablando de uno de los personajes de Los Simpson, sino del creador de la corriente pedagógica conductista, hoy recuperada por los técnicos del ajuste neoliberal y su componente de “naturalización”.

Llenar encuestas con grupos focales y luego sacar conclusiones generales, en una sociedad compleja por la diversidad cultural, es poco menos que una temeridad, peor si tiene el barniz de científico, pero como sabemos esos detalles no importan cuando de reemplazar la realidad se trata.

El malestar causado por los ajustes neoliberales en la alcaldía paceña quiere ser “naturalizado” con esta novedosa unidad municipal que se ocupará del tema de la “felicidad”.

Las conclusiones que obtendrá la nueva unidad son fáciles de inferir: “los paceños son infelices y canalizan este sentimiento a través de la figura del Sr. Alcalde”. Así el malestar material que se siente en los bolsillos de paceños y paceñas será justificado con datos científicos. De esta manera, cotidianamente, tendremos temas referidos a la felicidad que remplazarán las obras y los ajustes que tiene la agenda municipal.

Los daños “colaterales” (léase desocupación, pobreza y muerte) que producen las recetas neoliberales son mitigados con esta práctica que, repetimos, tiene su efectividad en una población que todavía se mueve en las coordenadas de una mentalidad colonizada.

Estos “expertos en felicidad”, como son presentados en ciertos ámbitos, hacen política desde otro lugar, desde la no política, y su objetivo es tener una sociedad pasiva y acrítica. Para contrarrestar estas acciones es necesario devolver a la política su debate nodal que no es otro que la cuestión del poder y de sus dispositivos de legitimación.


* Escritor e historiador potosino.

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