noviembre 5, 2026

Inconsistencia dinámica en economía

por: Pamela D. Tarifa Z. 

El 2015 los precios internos se mantuvieron estables y la inflación alcanzó a 2.98%

Es interesante advertir el cambalache conceptual de algunas personas que desde hace diez años han opinado acerca de la economía boliviana. Cambalache se refiere al intercambio de cosas hecho con malicia o con afán de ganancia.

Un claro ejemplo es Juan Antonio Morales (JAM), que año tras año va amoldando a gusto sus teorías de corte neoliberal para menoscabar el Modelo Económico que se cambió desde 2006 en Bolivia. Es interesante observar como sus hipótesis y predicciones han dado giros repentinos e incluso contradictorios con el fin de justificar lo injustificable.

En 2014, Morales auguró el incremento considerable de la inflación de ese año, atribuyendo esta situación al crecimiento de la Inversión Pública en 9% con respecto al 2013. Según esa hipótesis, si bien la inversión pública podría darle un empujón al PIB, ésta tenía en cambio el costo de una mayor inflación. En ese entonces, argumentó además que el control de la inflación a través de alguna política monetaria, escapa de las manos del BCB por el tipo de cambio fijo (12/08/2016 Diario Página Siete).

Paradójicamente, en 2014 la inflación alcanzó a 5.19% (1.29% menos que en 2013) incluso por debajo de lo previsto por el PGE (5.5%), es decir que, en lugar de tener más inflación como predijo JAM, se tuvo menos inflación que en 2013. Al contrario de lo que piensa el ilustre profesor la mayor inversión pública no provoca inflación sino crecimiento. De hecho en 2014 la economía se expandió en 5,5%. Manejar la política monetaria permitió que esto ocurra gracias a la bolivianización.

En 2015 se vuelve al ataque, tras percatarse de que sus predicciones de inflación para 2014 no se acercaron a la realidad, cambió totalmente su discurso hablando de deflación (o inflación negativa). Sus argumentos se basaron entonces en los bajos precios de los bienes transables (los que intervienen en el comercio exterior). Según Morales, a través de los alimentos (que según él, se encuentran entre los principales productos transables) se ha estado importando deflación. Esto debido a que al tener un tipo de cambio fijo, los movimientos de precios de los productos transables tienden a seguir los movimientos de precios internacionales, y como los precios internacionales de los alimentos han estado bajando, los precios internos también lo han estado haciendo. (Nótese que una vez más echa la culpa al tipo de cambio fijo, pero esta vez para una situación contraria a la del 2014). (12/04/2015 Diario Página Siete)

Inicialmente habrá que aclarar que en 2015, de acuerdo a datos del Instituto Nacional de Estadística- INE, las importaciones se basan principalmente en: Suministros Industriales (USD 2.817 millones); Bienes de Capital (USD 2.385 millones); y Equipos de Transporte (USD 1.696 millones); quedando en último lugar los Alimentos y Bebidas que apenas representaron USD 608 millones. Además, en 2015 los precios internos se mantuvieron estables, la inflación alcanzó a 2.98% (aún con el tipo de cambio fijo). Es decir que una vez más la ilusión se desvaneció.

En una conferencia denominada “La Economía Boliviana que podemos esperar”, en enero de 2016, JAM dio una vez más un giro inesperado a su discurso. Advirtió que “la devaluación del tipo de cambio sería el peor escenario” para nuestro país, y que “un escenario más benigno sería el mantenimiento del actual sistema cambiario fijo que rige desde noviembre de 2011”. No es una sorpresa, es su clásica propuesta de atenuar el impacto de la crisis mundial en el país a través de políticas fiscales y salariales (reducir la inversión pública y revisar los incrementos salariales), pasándole una vez más la factura al pueblo boliviano.

Esta seguidilla de inconsistencias es común entre los opinadores, que año tras año se equivocan ya sea anunciando el regreso de la hiperinflación o la recesión. Habrá que saber distinguir entre un cambalache discursivo, y una opinión seria, consistente y sin sesgos de ninguna naturaleza.


* Economista.

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