junio 17, 2021

El neocolonialismo racista que impera en Chile

Una clara evidencia del carácter neocolonial y racista se demostró en las máximas autoridades de Chile, concretamente a través de su Canciller, quien aseguró que su país “no admite” una inspección de autoridades bolivianas a los puertos chilenos de Arica, Antofagasta e Iquique, como lo anunciaran nuestras autoridades, para verificar los abusos a los transportistas nacionales.

Cuando se dan estas expresiones ya no alcanza explicarse la realidad desde actitudes coloniales, desde posiciones radicales. Durante años hemos tenido que sufrir, primero, la imposición colonial de la lengua y hoy, cuando se escuchan esos argumentos, se abren paso nuevamente los viejos inquisidores que recurren a esas manifestaciones para justificar sus errores.

El racismo colonial pro chileno abre hoy un nuevo campo de debate: el del neocolonialismo racista, ya no podemos aceptar que los discursos de esa índole se construyan desde la mirada colonial con fuerte carga racista; especialmente para quienes trabajan en procesos de descolonización es altamente denigrante.

A la par de lo que propone el canciller aymara David Choquehuanca, quien diseñó una estrategia que la hace pública para emprender la tarea decisiva de efectuar la inspección in situ, tras las graves denuncias de transportistas y empresarios que hablaron de maltratos e incrementos de tasas portuarias, pese a la obligación chilena de garantizar el libre tránsito como estipula el Tratado de 1904, se hace necesario oír otras voces que vayan con la línea de lo que plantea el Canciller.

Por ello, las reacciones no se dejaron esperar, a una sola voz representantes de la clase política nacional repudiaron esa práctica de discriminación y de racismo con argumentos que los calificaron de “posiciones descabelladas”.

El hecho que el Canciller, en representación del Estado boliviano, decida viajar a Chile para inspeccionar ese libre tránsito, que mediante el tratado se comprometió garantizar el Estado chileno, indica que no puede ser burlada su investidura, tampoco la palabra empeñada a la fe de La Moneda, por una actitud que demuestra el incumplimiento al Tratado y humillación a la dignidad de todo un pueblo.

El primer mandatario fue más allá para identificar la postura chilena y remarcó que “si el canciller chileno no acepta inspección de puertos en Arica y Antofagasta es porque sabe que no cumple con Tratado de 1904”.

El proceso de la construcción de relaciones bilaterales en un plano de confianza mutua llegó tras la Agenda de los 13 Puntos pactada en el primer gobierno de Michelle Bachelet, cuando se crearon espacios de diálogo propicios para abordar con libertad un tema que es tan sensible para Chile como para Bolivia y, además, sin afanes de politizar ni generar falsas expectativas, sino trabajar responsablemente.

Si se mira el proceso con detenimiento, desde la gestión de Bachelet, la agenda con Chile tuvo importantes avances gracias al empuje que le dio el canciller aymara, ampliamente documentados, resultado de las intensas reuniones con cancilleres, vicecancilleres, sobre lo que se vino a llamar “trabajar propuestas concretas, útiles y factibles”.

Los incrédulos de la política exterior tendrán que saber que con un ministro indígena se logró posesionar una agenda con temáticas serias en las relaciones bilaterales y multilaterales. Y pese a los impases que se dieron en este último tiempo, azuzados por los mismos medios de comunicación de Chile, el canciller boliviano ha señalado que la agenda se la tiene que reencaminar porque el diálogo es la base de la construcción de esas “propuestas concretas, útiles y factibles”.

Las actitudes neocoloniales con tinte racista frenan la posibilidad de construir procesos de acercamiento y diálogo, y el desafío pasa por ser militantes del Vivir bien y vivir en armonía con la naturaleza. Nadie puede decir que apoya el proceso de cambio cuando tiene sentimientos de venganza, odio, y sobre todo cuando no se tiene presente el bien de la comunidad.

David Choquehuanca tiene el respaldo de muchos patriotas y de quienes construyen la unidad para estar al frente de la demanda, por ello creemos que entra en la historia como el nuevo “willka”, “hombre luz”, que recorre los caminos de los Andes, los valles y los llanos, que como Túpac Katari y Bartolina Sisa, se multiplican, serán millones y se convertirán en nuevas voces que anunciarán un nuevo Pachakuti.


* Escritor e historiador potosino.

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