diciembre 4, 2021

El katarismo en el proceso de cambio

La semana pasada, el Centro de Estudios de la Vicepresidencia presentó una reedición del libro de Javier Hurtado, “El Katarismo”, libro fundamental en la historia de la literatura sociológica boliviana, que narra la construcción del movimiento indígena y campesino como sujeto político y la de su proyecto, desde la ruptura con el Estado del 52, pasando por la lucha contra el pacto militar campesino, su resistencia a la dictadura banzerista, hasta la llegada de la democracia. Esta historia forma parte de la otra historia, la de la “nación clandestina”.

El katarismo, como dijo Esteban Ticona en la presentación, surgió en un momento de auge de partidos políticos de raigambre marxista que reconocían al movimiento obrero como la vanguardia del cambio, pero que relegaban el papel indígena a un apéndice, “el indio para la izquierda no existía”. El surgimiento de este movimiento sacudió los esquemas coloniales presentes también en la izquierda y obligó a reconocer al indio ya no como sujeto subordinado, sino como protagonista.

Es innegable que el katarismo es una de las principales vertientes ideológicas que alimentó y dio vida y estructura ideológica al actual proceso político boliviano. Pese a los vaivenes de su historia y sus divisiones internas, entre ellas el desmembramiento de Víctor Hugo Cárdenas, tuvo una influencia decisiva y fue parte fundamental del proceso acumulativo de luchas de la última década. Muchas de sus propuestas se materializaron en la nueva Constitución, en particular la propuesta de descolonización, que se tradujo en una de las ideas fuertes de este proceso que es la construcción del Estado Plurinacional.

Lo paradójico es que el libro de Hurtado se presenta en un momento de declive del tema indígena dentro del proceso de cambio. Casi una década después de la Constituyente, es evidente que las propuestas de descolonización y Estado Plurinacional han perdido fuerza. La idea del Estado Plurinacional no logró traducirse en la trasformación de las estructuras estatales de manera que éstas reflejaran la presencia de lo indígena en ellas. El Estado continúa organizado en torno a las mismas estructuras políticas republicanas. Un ejemplo llamativo es que no se haya planteado una reforma que sustituya los mecanismos de elección de representantes plurinominales por circunscripción, creada por los gobiernos neoliberales para sus propios fines, por otra basada en criterios plurinacionales, lo que hubiera ayudado a construir una Asamblea realmente plurinacional.

La justicia indígena sigue enfrentando enormes obstáculos para ser reconocida con igual jerarquía que la justicia ordinaria, mientras esta última sigue siendo el espacio más colonizado de la estructura del Estado.

Las autonomías indígenas avanzan de manera muy lenta y conviven de manera contradictoria y sin recursos con las reformas republicanas municipalitas de la participación popular.

La demanda por una nueva reforma agraria, otro de los proyectos políticos fundamentales del katarismo, quedó detenida. No se tocaron las grandes extensiones de tierra del oriente, y es más, la última Cumbre Agropecuaria dio un respaldo al latifundio, que hoy adquiere cada vez más derechos sobre la tierra extendiéndose sobre las tierras boscosas.

Restaría también una profunda reflexión sobre los avances de la descolonización en Bolivia. Tenemos la ley de idiomas nativos, es cierto, que es una parte de la descolonización, pero ¿que tanto se avanzó en desmontar las estructuras coloniales? ¿Cuáles son las estadísticas sobre igualdad en términos étnicos? ¿Qué porcentaje de indígenas han salido de las escalas laborales más bajas? ¿Cómo se ha transversalizado la descolonización en los planes escolares? Quizás otro tanto habría que discutir sobre la implementación del artículo 169 de la OIT sobre la consulta libre e informada y la situación de los territorios indígenas que coinciden con reservas gasíferas, que generarán gran conflicto en los próximos años.

A falta de un desarrollo de lo plurinacional en las estructuras estatales, o el estancamiento de su agenda, pareciera que estamos asistiendo a un vaciamiento del concepto de lo plurinacional que parece estar diluido en el concepto de “proceso de cambio”. Creo que es urgente reforzar esta agenda para no perder el ajayu de este proceso.


* Socióloga.

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