enero 7, 2022

Insulza y Doria Medina hablan lo mismo

Las dos caras de la medalla de una posición antinacional. Por un lado, Chile condiciona el diálogo con Bolivia a que se levante nuestra demanda ante la Corte Internacional de Justicia. Esa ha sido la respuesta a la invitación de Bolivia. Por el otro lado, Samuel Doria Medina, uno de los jefes opositores que no ha perdido la esperanza de ser presidente del Estado Plurinacional, se ha dado a la tarea de reproducir un video chileno que sintetiza la respuesta chilena a nuestros argumentos.

Aunque desde distintas perspectivas, ambos posiciones frente a la estrategia boliviana representan un síntesis de lo que en realidad piensan las clases dominantes de los dos países. Por encima de los intereses de la patria están los mezquinos intereses políticos y empresariales.

La primera –la de Insulza- incurre en una subestimación de la firme posición boliviana y de la estrategia concebida y desarrollada por el presidente Evo Morales desde el año 2006. Para hacerlo más corto, esta estrategia global tiene en la agenda de los 13 puntos y en la demanda presentada ante La Haya sus más importantes hitos. Lo de Insulza es otra provocación de las muchas que Chile hizo en los últimos meses.

La segunda –de Doria Medina- es una verdadera afrenta a los deseos patrios de la inmensa mayoría de los bolivianos. Lo es porque su manipulación al utilizar un video que expone la posición chilena ante la demanda boliviana –a manera de criticar al gobierno que estaría pensando más en enfrentamiento que en lo que hace el vecino país-, lo que en realidad termina haciendo es una propaganda de los argumentos chilenos. Es decir, su grado de manipulación es tal que por dañar la imagen del presidente Evo Morales que no le importa afectar a la causa en la que creen la inmensa mayoría de los bolivianos y bolivianas.

Bolivia no está para las manipulaciones ni de Chile ni del opositor boliviano Doria Medina. La estrategia boliviana ha demostrado, hasta ahora, ser lo suficientemente consistente y, en el marco de esa línea teórica y de acción, el presidente Evo Morales lo que hizo es exhortar a Chile a dialogar sobre la histórica causa boliviana antes que el tribunal de La Haya emita su sentencia. Pero en ningún momento, esa inclinación permanente al diálogo, significa retirar nuestra demanda, más aun sabiendo la poca voluntad del país vecino para llegar a acuerdos a partir del reconocimiento de que Bolivia tiene derecho a sentar soberanía sobre el Pacífico.

Y frente a las posiciones de Doria Medina, que abre su boca cuando se trata de criticar, solo señalar que le ha correspondido al presidente Evo Morales lograr el “optimo social” del que hablaba el desaparecido intelectual boliviano René Zavaleta, cuando grafica la correspondencia entre el Estado y la población chilenas durante y después de la ocupación militar de nuestro territorio y de nuestras costas. Ahora, a diferencia de lo acontecido en la segunda parte del siglo XIX, es Bolivia la que ha conquistado esa plena articulación y cohesión entorno a la demanda marítima. Esto no habría sido posible sin el papel del presidente indígena que ha cambiado radicalmente el país.

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