diciembre 3, 2021

Nuevo hito en la historia del cooperativismo minero

El debate sobre el cooperativismo luego de los hechos de Panduro continúa. Orígenes y perspectivas de ese sector estratégico se hace necesario para definir el rumbo de la coyuntura política.

A favor o en contra, pero nunca indiferentes

Con el cooperativismo minero, se puede estar a favor o en contra, pero nunca indiferentes, mucho más después de los aciagos días de agosto que culminaron con la muerte de cinco cooperativistas mineros y el asesinato del Viceministro Rodolfo Illanes.

En las tareas del momento, están el esclarecimiento y sanción de los culpables de las muertes; el distensionamiento social y político sectorial y sus repercusiones nacionales; la reorganización de la FENCOMIN y la reapertura del diálogo frustrado.

Para encarar estas tareas, todos los involucrados directos e indirectos, tenemos la obligación de manifestarnos para contribuir a que todo haya servido para descubrir el nuevo hito en la historia del cooperativismo minero y su significado histórico para el devenir nacional.

Una vista al pasado para comprender el presente

Mucha tinta y papel se ha gastado en saber CÓMO son las cooperativas mineras y muy pocos han tratado de conocer el QUÉ son las cooperativas mineras; porque este fenómeno llamado cooperativas mineras es una realidad inobjetable de nuestra realidad minera y nacional.

1. QUÉ son las cooperativas mineras en Bolivia

Como todo objeto, fenómeno o relación tiene esencia y forma, en este caso la búsqueda de la esencia y cómo penetrar en ella, está reflejada en la pregunta ¿QUÉ SON las cooperativas mineras? Intentaremos la mejor respuesta posible.

Los más de 10.000 trabajadores mineros desempleados en Potosí como consecuencia del “gran crack norteamericano” o crisis de sobreproducción (1929-1933) tuvieron que buscar la forma de sobrevivir. Primero fueron las “ollas comunes” del Municipio de la ciudad de Potosí, luego los sindicatos de desocupados mineros, éstos se transformaron en sindicatos de k’achas libres (maquipuras actuales) y finalmente en “Sindicatos Cooperativas”.

En 1935 a la vuelta de muchos excombatientes de la guerra del Chaco, que ante la cruda realidad de que los soldados desmovilizados tenían que sobrevivir, se informaron de otras formas de sobrevivencia entre las que estaban las cooperativas de trabajo. Esto cayó bien a los incipientes cooperativistas que ya se perfilaban en Potosí con los desocupados mineros. Así surgieron las cooperativas mineras de Bolivia, en 1935 como referencia, con el objetivo esencial de sobrevivencia de los desempleados que se resistían a vivir permanentemente de la caridad pública.

2. Interpelación y adaptación al contexto

Con la segunda guerra mundial (1939-45), Bolivia fue obligada a proveer estaño a precio de “cooperación “como aliado de occidente; se le impuso el convenio para entregar estaño a $us. 0.45 la LF cuando en el mercado estaba a 0.80 $us.

Muchas empresas medianas y pequeñas se cerraron y el cooperativismo volvió a crecer. Así se consolidó el sector como una respuesta a la coyuntura de crisis económica del imperio y de postguerra pero también como una interpelación a la minería tradicional y a la apolítica boliviana que no tenía ni tiene formas defensivas contra este tipo de crisis. Así surgieron las cooperativas mineras: sin ley, sin voluntad de libre asociación como reza uno de los principios del cooperativismo tradicional y sin apoyo estatal; surgieron como una adaptación a la coyuntura de aquel tiempo y también como interpelación a la política y a la sociedad por la necesidad suprema de sobrevivir.

Los problemas de fondo

Estos problemas son: la sobrevivencia, la subsidiariedad y la marginalidad.

1. La sobrevivencia

Es obvio que nadie tiene ni debe quedar en condiciones permanentes de sobrevivencia; esto es inhumano. Este es un problema de fondo; y la respuesta es cómo mejorar Y en esa lucha por mejorar se debatieron los cooperativistas mineros de Potosí y las asociaciones de productores de oro del norte de La Paz, hasta que llegó la Ley General de Sociedades Cooperativas el 13 de septiembre de 1958.

2. Subsidiariedad

El segundo problema de fondo fue condenar a las Cooperativas Mineras a la subsidiariedad. Subsidiario significa “Que se da o se manda en socorro o subsidio de uno”. Y la otra es “Acción o responsabilidad que suple o robustece a otra principal”. [1]

Al crearse la COMIBOL en 1952, las nacientes cooperativas fueron subsidiarias del sector estatal; pero mucho antes, lo fueron de la minería privada mediana y chica. En estas condiciones sólo tenían acceso a minas ya explotadas para rescatar los residuos, a las lamas y relaves para recuperar los escapes de los viejos ingenios, de los veneros (rodados) y minas marginales. Las leyes mineras y la de Cooperativas, no contemplaron esta situación. Fueron por mucho tiempo marginales hasta que su crecimiento cuantitativo, les dio otra perspectiva que ya veremos.

3. Marginalidad

La subsidiariedad también es marginalidad. Con el empleo a los desocupados y la conversión de los ex asalariados en cooperativistas el Estado nacionalista, populista demoliberal, ya estaba satisfecho. Con las primeras medidas de estatización de la gran minería de los “barones del estaño” y la Reforma Agraria, el régimen político creía haber cumplido con el slogan o idea fuerza de la Revolución Nacional de “Tierras al indio y minas al Estado”. Con el vaciamiento político-ideológico del proceso de la Revolución Nacional y su viraje al imperio para su sobrevivencia, el cooperativismo junto con los otros sectores sociales populares quedaron en la marginalidad social y política.

Evolución e involución

1. Las crisis neoliberal y su influencia interna

La última gran crisis provocada por el neoliberalismo contra las economías centralizadas y planificadas de los Estados socialistas y de los progresistas llamados de bienestar, logró privatizar toda la economía y los servicios estatales, con la finalidad de evitar el avance del socialismo y evitar que se cumpla la premonición de Lenin de que “entre el capitalismo de Estado y el socialismo, no hay peldaño intermedio”. Estos fueron los presupuestos ideológicos y políticos del imperio para la ofensiva neoliberal de la que aún no podemos recuperarnos al cien por ciento.

Uno de los efectos específicos de ésta crisis fue que 23.000 trabajadores de la minería estatal fueron despedidos (“relocalizados”) y por lo menos un 60 % se convirtieron en cooperativistas.

En el Código de minería de Goni, se convierte a las cooperativas en instrumentos de privatización al incorporar en ellas al “socio” capitalista, aspecto que se añora en el pliego último de los 10 puntos y se pide la reposición de las “leyes anteriores”.

Esta situación develó otro problema de igual o mayor importancia aún no resuelto: el problema ideológico-político que ya tratamos a continuación.

2. Tentativas de identificación ideológica y política

Históricamente las primeras ideas del cooperativismo, fueron parte del conjunto ideológico del socialismo utópico. Las ideas básicas de los llamados “pioneros” del cooperativismo que empezaron a mediados del siglo XVII (1659) el primer trabajo de Plockboy para “…hacer dichosos a los pobres” sirvió como guía para organizar cooperativas de consumo, de ahorro y crédito y de trabajo; pero a casi dos siglos posteriores (1844), en la fundación de la cooperativa de ahorro y crédito de Roschdale, se elaboraron los 7 principios con sello utopista donde el 5º principio estableció la “neutralidad política y religiosa”.

De allí salió la famosa consigna de “Tercer sector, ni capitalismo ni socialismo”. Y como las luchas entre los dos sistemas han estado signadas con la violencia de que es capaz la lucha de clases, el cooperativismo ya estructurado a nivel europeo se abanderó con la idea de la paz y no violencia. Esta posición que pervive a través del tiempo, históricamente también fue considerada de “amarilla”, acientífica y ahistórica. Esta fue la posición con que llega a Bolivia el cooperativismo a través de la Ley General de Sociedades Cooperativas de septiembre de 1958.

Empero, como el desarrollo ideológico de la humanidad se ha generado entre las dos matrices más aceptadas como son el idealismo y el materialismo dialéctico, con sus respectivos derivados, el cooperativismo con su tercerismo nunca tuvo cabida para conformar una tercera vía creíble, validada por la realidad y la ciencia. Sin embargo esa carencia le ha servido para ubicarse muchas veces a un lado o al otro sin problemas. La ubicuidad tercerista no es otra cosa que utilitarismo sin compromisos. Este fue el mal endémico del cooperativismo universal que contaminó al cooperativismo boliviano al nacer y dejó desarmado ideológicamente al cooperativismo minero.

Sin embargo, en el decurso evolutivo del cooperativismo minero, ya crecido cuantitativamente, se vio compelido a adoptar posiciones políticas y a explorar ideológicamente para no permanecer en la posición incómoda del limbo ideológico y político que ya vemos a continuación.

Ubicación de las cooperativas mineras en el proceso de cambio

Después de 33 años que existían las cooperativas mineras afiliadas a la FSTMB, en 1968 se funda la Federación Nacional de Cooperativas Mineras de Bolivia (FENCOMIN), porque la FSTMB ya “no representaba al cooperativismo” y porque en la FSTMB siempre hubo influencia ideológica de izquierda desde su origen, tampoco esta organización podía tener en su seno a un sector que se alineaba con el tercerismo en contra de la ideología y la política de los asalariados. Esta contradicción se mantiene hasta hoy.

1. Ser o no ser, cambiar o no cambiar

Como la realidad teorizada es la que produce ideología y ésta luego influye sobre la realidad para su cualificación, en los puntos 1.2. y 1.3. de este resumen, se ha mencionado el origen, o sea, de dónde vienen las cooperativas. Si la clase obrera es el resultado de la contradicción fundamental entre el capital y el trabajo; las cooperativas mineras son el resultado de una contradicción secundaria entre el capitalismo imperial y la dependencia. Esta última contradicción aún no asimilada por el cooperativismo no obstante ser una contradicción objetiva, pudo haber sido un puente de acercamiento entre asalariados y cooperativistas y no convertirse en condiciones insalvables para la reunificación como trabajadores mineros o como movimientos sociales.

2. Las contradicciones insalvables entre el ser y el deber ser

Acabamos de mencionar una condición insalvable que a su vez determina el grado de consciencia social. Los asalariados desarrollan la consciencia social facilitada por las relaciones sociales de producción que rigen a las empresas privadas y estatales; los cooperativistas, por su forma de trabajo individual, por la forma de organización corporativa, no sindical, desarrollan

la consciencia individual. Lo social como clase obrera y lo individual como cooperativista, aleja y confronta a los dos sectores que, aunque muchos cooperativistas hubieran sido ex asalariados, éstos como cooperativistas van perdiendo la consciencia social y adquiriendo o recuperando la consciencia individual que políticamente es como fortalecer el liberalismo individualista y retomar la filosofía idealista donde “el hombre es el centro del universo” (Hegel).

Mientras las cooperativas mineras estén como están, hasta el nombre les queda grande. COOPERAR, etimológicamente significa “Obrar conjuntamente con otro u otros para un mismo fin”. Cuando Lenin dijo que toda Rusia era una Cooperativa (1919), se refería a la Rusia revolucionaria, unida mediante todos los soviets (comités), cuyo fin era consolidar y profundizar la revolución de 1917. De esta manera entendemos que cooperar es trabajar conjuntamente, unidos, para un fin colectivo. Pero se distorsionó con los hechos y obviamente el nombre ya no corresponde cuando el trabajo se torna individual con primacía del interés individual sobre el colectivo. Esas no son cooperativas.

3. El desmarque de las cooperativas mineras y el retorno al pasado

Pero el crecimiento del cooperativismo minero, así distorsionado, con un nombre que no les corresponde por el generalizado individualismo, constituye un retorno al pasado, porque la alianza con los consorcios transnacionales es un retorno a la fuente del pasado, pero no en condiciones de contradicción sino como aliados mediante contratos de asociación o contratos para entrega de la producción como es el caso Manquiri en Potosí.

Sin embargo, estando vigente las políticas neoliberales, los cooperativistas mineros suscribieron un pacto con el Gobierno de adhesión al proceso de cambio y pusieron su cuota parte en la sucesión constitucional en la ruta de Potosí a Sucre con la muerte del c. cooperativista Coro, lo cual facilitó la presencia cooperativista en la ciudad de Sucre contribuyendo al ascenso de Rodríguez Veltzé, como Presidente constitucional previas renuncias de Hormando Vaca Díez y Mario Cossío, presidentes de las Cámaras de Senadores y Diputados respectivamente.

El no haber cambiado la estructura de las cooperativas mineras ni en los hechos ni en las leyes, el no haber asimilado las perspectivas del cambio al que se adherían con un pacto político, el creer que la participación en niveles de Gobierno ya les daba un derecho adquirido, el continuar exigiendo beneficios que el Gobierno no podía ni debía aceptar sin el riesgo de una grave desviación del proceso de cambio, quedaba muy claro que la nueva contradicción entre el proceso y las exigencias cooperativistas eran de los intereses generales del Estado versus los intereses individuales de los cooperativistas. Era un retorno al pasado idealista y liberal donde se creía que “la suma del bienestar individual es el bienestar colectivo”. Esto es liberalismo e idealismo puro. Ya era un desmarque total del proceso de cambio que tuvo sus trágicas consecuencias recientes. Estamos ante un nuevo hito en la historia del cooperativismo minero.

Lecciones que aprender

1. De la historia

No olvidar el origen de las cooperativas; la contradicción con el imperio y la emergente necesidad vital de sobrevivir.

Nacer sin ley, sin apoyo público ni privado, confiando y aprovechando solamente en la capacidad, la experiencia y fuerza de trabajo, es muy duro; por eso los verdaderos cooperativistas merecen todo el apoyo y solidaridad colectiva de nuestro pueblo.

Enmendar y corregir los errores es una obligación de todos. El ser y el deber ser deben reencontrarse para evitar distorsiones o involuciones.

2. De los problemas de fondo y secundarios

La sobrevivencia, la subsidiariedad y la marginalidad, van contra el principio de la igualdad social, económica y política. Es indigno mantener una situación con estos tres problemas de fondo.

En cuanto a los problemas secundarios, no por ser tales no son importantes. Se trata de adecuar las formas de organización del verdadero cooperativismo; de la producción en armonía con toda la sociedad y la naturaleza; de la distribución con equidad, solidaridad y justicia social.

3. Perspectivas para el futuro

Las seis muertes emergentes del conflicto, lacera la consciencia social por lo que todos estamos llamados a construir el futuro en paz y en democracia.

Las cooperativas mineras son un sector social y productivo respetable, con reconocimiento social por su aporte con empleo, producción y divisas para el Estado y la sociedad. Los poderes del Estado, en primer lugar están llamados a coordinar para encontrar soluciones equitativas y justas entre todos los sectores sociales con el objetivo común de reimpulsar el proceso de cambio para un futuro mejor.

Conclusiones

1. No nos amilanemos ante la adversidad ni con los problemas. Hagamos del conflicto una oportunidad para la enmienda y las correcciones que demanda la sociedad y el Estado plurinacional.

2. Que se reestructure el cooperativismo minero con depuración en sus filas, que se reorganice en democracia y recupere una legítima representación para una interlocución válida, que retome el diálogo como la mejor estrategia para la solución de toda la problemática sectorial.

3. Que toda la ciudadanía, como titulares de la “propiedad y dominio directo, indivisible e imprescriptible” (Art. 349 de la CPE) de los recursos naturales y por tanto de los recursos mineralógicos, debemos contribuir para la búsqueda de soluciones prácticas inmediatas, mediatas y estratégicas, para no tener que lamentar hechos tan trágicos y lacerantes como los que vimos y soportamos en el pasado inmediato.

La Paz, septiembre de 2016


1 Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española.

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