octubre 28, 2026

El pensamiento crítico de Silvia Federici (I)

La globalización capitalista, a través de los modelos de ajuste estructural, de la liberalización del comercio global y de la guerra de baja intensidad, ha declarado la guerra contra las mujeres, dice Federici, al socavar sus estrategias de subsistencia y su autonomía.

Silvia Federici, nos presenta una novedosa mirada crítica respecto del feminismo, la reproducción social y las luchas por lo común que viven y experimentan las mujeres en diferentes partes del mundo. El libro, agrupa cinco ensayos escritos entre 2001 y 2010.

En el primer ensayo, escrito en el 2001: Mujeres, globalización y el movimiento internacional de mujeres, Federici llama la atención de las feministas hegemónicas o institucionales (aunque no lo explicita de esta manera), respecto de su incapacidad de comprensión de los factores que provocan el deterioro de las condiciones de vida de las mujeres. Para ella, este deterioro es causado por la globalización, que ha resultado ser catastrófica para las mujeres, dado que su objetivo principal es entregar al sistema capitalista el control total sobre la actividad humana y los recursos naturales (diagrama de poder biopolítico). Para ello, debe expropiar todo medio de subsistencia a las/los trabajadores y realizar un ataque sistémico a las condiciones materiales de la reproducción social, responsabilidad que recae, principalmente, en las mujeres.

La globalización capitalista, a través de los modelos de ajuste estructural, de la liberalización del comercio global y de la guerra de baja intensidad, ha declarado la guerra contra las mujeres, dice Federici, al socavar sus estrategias de subsistencia y su autonomía. La globalización, es un ataque frontal a la reproducción, ya que lo que se busca con el ajuste estructural, es destruir la subsistencia de las mujeres, imposibilitando la reproducción de sus familias y de sí mismas. Hacer esfuerzos por incorporar la perspectiva de género en las agencias internacionales y de cooperación, encargadas de encarnar la globalización en los Estados-Nación, es para Federici, cooptar las luchas de las mujeres contra la agenda neoliberal.

¿Y por qué la globalización capitalista se ha ensañado contra las mujeres, a tal punto de buscar su eliminación sistemática? Porque históricamente, las luchas de las mujeres, según Federici, han contribuido a valorizar la actividad de sus hijos y comunidades, obligando a los Estados a invertir en la reproducción de la fuerza de trabajo. Por otro lado, las mujeres han sido impulsoras de un uso no capitalista de los recursos naturales (tierra, agua, bosques) y de la agricultura orientada a la subsistencia, impidiendo de esta manera que el capital global, continúe con la ampliación desmedida de la frontera agrícola con propósitos exportadores y de uso comercial. Las mujeres en distintas partes del mundo, como lo demuestra Federici, se han opuesto a la comercialización de la naturaleza y a la destrucción de los últimos bienes comunes que aún quedan en el planeta, de ahí la persecución y la guerra declarada.

Al capitalismo global, le interesa la modernización de la agricultura, sobre una base comercial y de exportación; el recorte del sector público, con el consecuente desmantelamiento de los servicios sociales y la disminución del empleo; la creación de líneas de ensamblaje global inhumanas y en lugares de trabajo esclavizantes; el fomento de la migración al norte para la mercantilización del trabajo doméstico o el cuidado de niños y ancianos, que para Federici no es otra cosa que las nuevas formas de la maternidad o del cuidado global. Desde otro ángulo, las guerras locales, el pillaje y el saqueo de las élites locales, las operaciones militares, la guerra contra las drogas y las intervenciones humanitarias, también destruyen la economía agrícola de subsistencia de las mujeres. Finalmente, la contaminación ambiental, la privatización del agua y la tala y explotación de bosques enteros, son entre otros, factores que amenazan la vida de las mujeres en particular y del planeta en general.

El capitalismo global y sus efectos catastróficos, se puede apreciar sobre todo, en aquellos países sometidos a las políticas de ajuste estructural (Bolivia fue uno de ellos), algunas características de esta presencia son: incremento de las tasas de mortalidad y disminución de la expectativa de vida; ruptura de familias y comunidades, que lleva a niños/as a vivir en la calle o a trabajar como esclavos; incremento de refugiados por guerras o políticas económicas; crecimiento de ciudades perdidas, alimentadas por la expulsión de campesinos de sus tierras; incremento de la violencia contra las mujeres a mano de familiares masculinos, autoridades gubernamentales o ejércitos beligerantes.

¿Qué hacer, frente a esta realidad de violencia e imposibilidad de sobrevivencia y de mejora de nuestras condiciones económicas y sociales, en un orden mundial que nos quiere muertas? Federici, insta a las feministas a reconocer, que no pueden esperar ningún mejoramiento proveniente del capitalismo. Nos desafía a luchar contra la globalización capitalista y contra las agencias y programas de la cooperación internacional que sostienen la expansión global del capitalismo; a auto organizarnos desde abajo, para revolucionar nuestras vidas y recuperar las condiciones materiales específicas: el control sobre los medios básicos de producción y subsistencia (tierra), como condición de posibilidad de nuestra autodeterminación y liberación.


* Rosario Aquím Chávez, es doctora en Ciencias Multidisciplinaria del Desarrollo del CIDES-UMSA, tiene una Maestría en Filosofía y Ciencia Política y otra en Desarrollo Rural. Actualmente, es Coordinadora General del Consorcio de Desarrollo ENLACE. Es activista por las reivindicaciones de las mujeres y de las subjetividades TLGBI y queer, feminizadas en razón de estigma y exclusión.

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