octubre 3, 2022

Samuel Doria Medina, el “genio” de la defraudación

por: Paola Céspedes Inclan

¿Qué hay detrás del empresario y político que proyecta una imagen de compromiso con el país? Las revelaciones del vicepresidente Álvaro García Linera dan algunas pautas.

La “caja de Pandora” destapada desde que explotó el escándalo de los “Papeles de Panamá”, relacionados con empresas off shore de Latinoamérica, ubicadas en “paraísos fiscales” para evadir los impuestos de ley, no dejó de tocar a ciertos personajes de la política boliviana.

Si bien no se encuentra sindicado en el escándalo destapado por la filtración de los documentos confidenciales de la firma panameña de abogados Mossack Fonseca, se está demostrando que el empresario ex Ministro de Planeación del gobierno de Gonzalo Sánchez de Losada, Samuel Doria Medina, ha evadido impuestos en Bolivia al realizar transacciones de sus empresas en paraísos fiscales. Doria Medina además está siendo procesado judicialmente por el llamado caso “FOCAS”, que implicó el traspaso de recursos del Estado hacia una organización privada.

Antecedentes

“Bolivia se nos muere”. Con esta frase, Víctor Paz Estenssoro daba luz verde en 1985 a un proceso de capitalización neoliberal del país, con 10 años de reformas económicas de primera y segunda generación, junto a otras reformas jurídicas, cuyo objetivo era implantar un modelo funcional con mínima participación del Estado y aplicando normas “aerodinámicas” que permitirían un veloz paso de las empresas estratégicas del Estado a la voracidad del capital transnacional.

Entre los gobiernos de Paz Zamora y Sánchez de Losada ocurrieron las grandes privatizaciones de las empresas estratégicas del Estado, como LAB, ENDE, ENFE, SAMAPA, YPFB, entre otras, las cuales fueron reducidas a entidades residuales, y en la mayor parte de los casos, transferidas a manos privadas con “precios de gallina muerta”, según calificó el Vicepresidente Álvaro García Linera.

En este contexto también ocurren las defraudaciones del entonces ministro Samuel Doria Medina, quien traspasó los recursos de un préstamo de Estados Unidos al sector productivo, hacia la fundación privada FUNDAPRO, por la presión de los propios norteamericanos.

Beneficios para empresarios privados, perjuicios para el pueblo

Al reducir la participación del Estado en el control económico y permitir el crecimiento de la gran empresa privada a costa de los recursos públicos, se desplegaron actitudes antieconómicas lesivas al Estado, como la evasión impositiva, al trasladarse muchos de los recursos hacia “paraísos fiscales”, para permitir juegos financieros entre privados sin mediación ni control gubernamental. En resumen, la “legalidad” neoliberal, permitía que empresas privadas realizaran transacciones sin intervención de los Estados para evitar el pago de impuestos por las compras y ventas de acciones o empresas íntegras que realizaban entre ellas.

AKAPANA S.A. instrumento para evadir impuestos

Samuel Doria Mediana, su entorno familiar y sus más cercanos colaboradores (Carlos Núñez, Armando Gumucio y Gonzalo Belaúnde) acordaron la creación de una empresa en Panamá denominada AKPANA S.A. en agosto de 2005, cuyo único objetivo era poseer el 46.57% de las acciones de SOBOCE, es decir que puso sus acciones en territorio libre de impuestos. Así llevó a cabo la venta real de sus acciones a un Consorcio Mexicano, el GCC- GROUP – “GRUPO CEMENTOS DE CHIHUAHUA S.A DE CV”, a un precio que triplicaba el valor de sus acciones, monto por el cual no pagó impuestos en Bolivia. Al poco tiempo de realizar esta transacción internacional la familia Doria Media disolvió esta empresa.

Aquí entra en juego CIMSA S.A. que es la empresa boliviana de Doria Medina y depositaria de acciones de SOBOCE. La empresa CIMSA (Compañía de Inversiones Mercantiles S.A.) se constituyó en Bolivia en 1995 teniendo como accionistas a: Teresa Doria Medina de Gisbert, Lourdes Doria Medina de Urriolagoitia, Yolanda Doria Medina, María Luisa Doria Medina de Guaman, Silvia Doria Medina de Rengel, Susana Doria Medina de Espinoza, Samuel Doria Medina Arana y Samuel Doria Medina Auza, con un capital de Bs. 68.850.000.

La Empresa AKAPANA S.A. se constituyó entonces en Panamá el 5 de agosto de 2005, teniendo como Directores y dignatarios a María Luisa Doria Medina de Guaman, Lourdes Doria Medina Urriolagoitia y su socio Armando Ramiro Gumucio Karstulovic.

El 21 de septiembre de 2005 la empresa CIMSA (boliviana) vendió a la empresa “AKAPANA (panameña), ambas de propiedad de la familia Doria Medina, la cantidad de 798.991 acciones (el 46,57 % de acciones de SOBOCE). Para entenderlo mejor: Samuel se vendió a sí mismo sus acciones de SOBOCE a un precio menor de su valor en el mercado de valores, reportando la suma de 80.523.078 bolivianos como ganancia por venta de acciones, obteniendo una ganancia de Bs. 35.665.397, monto sobre el cual habría pagado impuestos en Bolivia.

En Panamá, AKAPANA vendió a GCC (Grupo Mexicano), el 46.57% por 58,2 millones de dólares. Por esta venta la familia Doria Medina obtuvo una ganancia de Bs. 297´853.310, es decir tres veces más de lo reportado: Bs. 80.523.078. Esto implica que Samuel Doria Medina, al no reportar en Bolivia la ganancia de Bs. 297´853.310 dejó de pagar al Estado boliviano la cantidad de Bs. 54´332.558,00 por Impuestos a las Utilidades. No informar todas las ganancias al fisco es un delito (ver cuadro).

Doria Medina es reincidente

El 16 de diciembre de 2014, la Bolsa Boliviana de Valores realizó una operación financiera considerada la más grande de su historia. Samuel Doria Medina vendía entonces 1.009.695 acciones de SOBOCE, a un precio de 301,7 dólares por acción, negociando un total de 304,6 millones de dólares ese día. De esa manera, el grupo peruano “Holding Cementero SA” adquirió el 51% de las acciones que tenía Doria Medina en la compañía cementera.

Doria Medina decidió vender esas acciones en la Bolsa Boliviana de Valores para evadir pagar impuestos por la ganancia, debido a que La Ley del Mercado de Valores establece en el artículo 117, que las ganancias de capital generadas por la compraventa de acciones a través de una bolsa de valores no estarán gravadas por el Impuesto al Valor Agregado (IVA) ni por el Impuesto a las Utilidades (IUE) y que las ganancias de capital remesadas al exterior, provenientes de la compraventa de acciones estarán exentas del Impuesto a las Utilidades a las remesas al exterior por el plazo de cinco años.

A manera de conclusión, en el mundo de los grandes empresarios y millonarios, el esconder riquezas y evadir responsabilidades fiscales para aumentar más sus ganancias es una argucia muy recurrente desde tiempos de la Mafia. Pero ese comportamiento tiene su sanción en caso de ser descubiertos por los países donde se generó la ganancia original.

Es éste el panorama al que se enfrenta Samuel Doria Medina, quien ahora alega que sus movimientos financieros han sido legales (obviamente bajo la lupa del neoliberalismo con normas hechas a la medida de los intereses de los empresarios privados y el capital internacional) y que el proceso judicial que podría derivarse de estas acciones antieconómicas y lesivas a los intereses del Estado y el pueblo boliviano es una medida política para sacarlo de la carrera dirigencial.

Como demuestra este artículo, nada está más alejado de la verdad que esas declaraciones y la victimización del empresario disfrazado de político.

Los movimientos empresariales de Samuel Doria Medina van en contra de los intereses bolivianos y del Estado y no lo ha hecho una sola vez. Su conducta es cuestionable bajo cualquier punto de vista y como los delitos económicos no prescriben, según las leyes bolivianas, tendrá que rendir cuentas y purgar su culpa.

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