noviembre 5, 2026

¿Por qué paramos las mujeres en Chile?

por: María José Lizana Varela

En los anales del patriarcado occidental, durante el siglo V antes del cristianismo, un comediante griego, Aristófanes, escribió una famosa obra llamada “Lisistrata” en la que cuenta cómo las mujeres en una sociedad extremadamente machista, donde no eran consideradas ciudadanas, logran organizarse y terminar con la guerra. Esas mujeres, lideradas por Lisistrata, aburridas de las lógicas masculinas realizan una huelga sexual de varios días que obligó a los hombres a poner fin a la guerra. Así 26 siglos atrás un comediante establecía a través de la ironía una atrevida crítica al sistema de jerarquías relacionales que ubicaban a los hombres muy por encima de las mujeres. En el fondo esta crítica devela el miedo a las implicancias que revestía para el patriarcado la posibilidad de ver a las mujeres organizadas y en huelga, dejando de lado el trabajo sexual obligatorio de reproducción y cuidado. Hace poco escuché a una compañera lesbiana feminista la historia de cómo en la actualidad un grupo de mujeres indígenas ecuatorianas se habían organizado para realizar una huelga de sexo para terminar con la violencia machista que sufría una de ellas al interior de la comunidad por parte de su pareja, un hombre que ya había sido sancionado públicamente, pero que gozando de “sus privilegios” insistía en violentar a quien consideraba “su” mujer. Los propios hombres de la comunidad exigieron al victimario un cambio radical de conducta con el objetivo de volver a relacionarse con las mujeres en paro.

El 8 de marzo de 2017, organizaciones de mujeres, feministas y lesbianas feministas convocamos a un paro planetario de las mujeres. Este paro en términos simples consistía en que las mujeres “dejemos de servir” al sistema patriarcal, capitalista, liberal, misógino y racista en el que vivimos. En Chile las mujeres tenemos muchas razones para unirnos al Paro, sobran los ejemplos. Una de las violencias más graves es la penalización del aborto libre. Esta medida atenta contra la autonomía de las mujeres y constituye una acción de violencia estructural, en el momento en que los valores de una clase social se imponen sobre el cuerpo de todas como estrategia de reproducción obligatoria y de conservación de privilegios.

Otra situación grave, las Mujeres Defensoras de la Madre Tierra en Abya Yala son perseguidas por los Estados, amenazadas y asesinadas por las mafiosas empresas transnacionales extractivistas. En marzo del 2016 fue asesinada la activista feminista defensora del territorio Lenca, Berta Cáceres. Acción magnicida silenciada por el Estado Hondureño. El 22 de agosto en Chile fue asesinada la defensora del territorio mapuche, Macarena Valdés Muñoz, que se levantó en defensa del sector de Tranguil amenazado por la construcción de una central hidroeléctrica a cargo de la empresa austriaca RP- Global.

Entonces es desde la rabia que hemos acumulado las mujeres y que hemos sabido transformar en estrategias de resistencia que nos hizo pleno sentido unirnos y parar. El mundo necesita salir de las lógicas de dominación patriarcal que se ha impuesto y que nos impiden gozar de la verdadera libertad.


*       Lesbiana Feminista, Red Abortera Con las Amigas y en la Casa, Colectivo Lesbofeminista Memoria Antirracista, Chile.

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