agosto 19, 2026

“No tenía dudas de que no aguantaría mi mirada”

En memoria de Carla Graciela Rutila Artes / 28 de junio de 1975– +22 de febrero de 2017.

Carla se nos fue. Murió tras luchar estoicamente varios años contra el cáncer.

Ella fue una de las primeras niñas de padres desaparecidos recuperada físicamente por su abuela Sacha, en septiembre de 1985. Sacha, artista y militante de izquierda, es un símbolo entre las gloriosas Abuelas de Plaza de Mayo.

Carla resultó uno de los trágicos productos de un plan concebido para exterminar a militantes de izquierda en el Cono Sur. Ese plan era la respuesta que encarnaba el terrorismo de Estado (Banzer, Videla, Pinochet, Bordaberry, Geisel y Strossner) frente a la acción conjunta que empezó a desplegar la JCR (Junta de Coordinación Revolucionaria) en la que habían confluido los movimientos armados de Argentina (ERP), Chile (MIR), Bolivia (ELN) y Uruguay (MLN-Tupamaros), siguiendo la línea del Che.

Los padres de Carla Graciela fueron militantes del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Bolivia: Enrique Joaquín Luca López y Graciela Antonia Rutilo Artes.

Graciela Antonia y su hija fueron detenidas el 2 de abril de 1976 en Oruro. Cuando apoyaba una huelga minera. Madre e hija son trasladadas al Departamento de Orden Político de Oruro (DOP) y luego hacia la ciudad de La Paz donde Carla Graciela fue trasladada primero hacia el Orfanato “Hogar Carlos Villegas” y posteriormente hacia el “Hogar Virgen de Fátima” bajo el nombre de Nora Nemtala.

Era custodiada por cuatro miembros del Ministerio del Interior. En varias oportunidades fue torturada en presencia de su madre, desnudando su cuerpecito de bebe y agarrándola por los tobillos para tenerla cabeza abajo.

Su padre Enrique Joaquín Luca López fue desaparecido el 17 de septiembre del mismo año en la ciudad de Cochabamba.

Carlita, una vez desaparecida su madre, había sido apropiada por Eduardo Ruffo quien era miembro de la Alianza Anticomunista Argentina (AAA) y Agente de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) cuyo alias era Zapato y quien además era uno de los responsables del centro clandestino de detención (CCD) Automotores Orletti, uno de los 365 centros clandestinos en la Argentina.

Durante ese tiempo, fue inscrita con el nombre de Gina y tenía como supuestos padres a Ruffo y Amanda Cordero.

23 años después del re encuentro con su abuela, ante el Tribunal Oral Federal Nº 1 (TOF Nº1), Carla denunció los abusos psicológicos y sexuales a los que Ruffo la sometió cuando era una niña menor de nueve años y con toda valentía y entereza.

“Debo suponer que la persona que me llevó debe ser la misma que asesinó a mi madre”, le dijo a Ruffo en aquel juicio, mirándolo fijo a los ojos. “No tenía dudas de que no aguantaría mi mirada”, sostuvo después de declarar.

Carla era Chef profesional que vivía en España y tenía tres hijos: Graciela; Anahí y Enrique. Sus restos fueron depositados en el Cementerio de La Chacarita en Buenos Aires.

Descansa en paz Carlita, tu vida fue de constante fuga y traslado para escapar del fantasma de la represión, tortura y los recuerdos que laceraban tu alma.

Vivirás en la mente y los corazones de los compañeros de tus padres y que al mismo tiempo te quisimos como a la más chiquita de nuestras compañeras.

Victoria o Muerte!!!

Venceremos!!!

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