por: Luis M. Copa
El triunfo de Lenin Moreno en Ecuador es una gran victoria para los gobiernos progresistas de Sudamérica y le da una mirada distinta a aquellos que pensaban reconquistar el poder político y económico que construyeron los gobiernos en los países de alternativa Bolivariana.
La consolidación de la posesión territorial de los gobiernos progresistas en América Latina se mantiene por que Ecuador consolidó una ideología de alternativa para su pueblo y junto a muchos pueblos Latinoamericanos, con la integración del ALBA “Alternativa Bolivariana Para América Latina y el Caribe”, se mantiene la lucha, manteniendo la posibilidad de seguir construyendo y consolidando la Patria Grande.
Este triunfo en el país andino no emerge del vacío, sino es una consecuencia del gran éxito que se dio en un periodo de diez años del presidente Correa como gobierno. No se trata sólo de los avances económicos y el progreso social porque hoy en día el Ecuador es un país que ha recuperado su dignidad.
Esta decisión que mantiene la soberanía Ecuatoriana forma parte del mandato constitucional que expresamente prohíbe “el establecimiento de bases militares extranjeras en el territorio ecuatoriano” instaurado por Rafael Corea en 1999.
La independencia nacional del Ecuador también ha quedado de manifiesto con el asilo otorgado a Julián Assange, líder de Wikileaks. El gobierno ecuatoriano resistió a presiones de gobiernos y poderes fácticos internacionales. Ahora, con Lenin Moreno se mantendrá esa dignidad ecuatoriana, mientras el candidato Lasso dio pruebas de servilismo a los Estados Unidos y al capital financiero mundial al señalar que lo primero que haría en su gobierno sería retirar el asilo a Assange.
De Guillermo Lasso se puede decir que gusta del dinero y su intención de ser el presidente de Ecuador era para proteger sus negocios. En momentos que, en paralelo a la primera vuelta electoral, se aprobó mayoritariamente el plebiscitó de prohibir a los funcionarios públicos tener bienes o capitales en paraísos fiscales, el panorama se le oscureció al candidato derrotado. Esto probablemente explique su desesperación y los intentos de desestabilizar al país.
En realidad, el camino que sigue Lasso no lo conduce a ninguna parte. Todos los presidentes de América Latina, así como el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, han reconocido el triunfo electoral de Lenin Moreno, convencidos de la limpieza del proceso electoral. La presencia de representantes de ambos candidatos en cada una de las mesas de votación, así como de los tres mil observadores internacionales, han sido la garantía de la limpieza del proceso.
Ese 51,16% de votos que se obtuvo para Alianza País, partido con el cual gano Lenin Moreno, le garantiza a Ecuador y a los gobiernos que pregonan una Alternativa a lo que ofrecen algunos gobiernos que suplieron con su servilismo a las grandes transnacionales, quienes quieren apoderarse del poder económico y político en América Latina.
* Experto en temáticas de Juventud.

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