por: Edmundo J. Nogales Arancibia
El enfrentamiento protagonizado por trabajadores activos de la empresa (privada) de aseo municipal en la sede de la Central Obrera Departamental de La Paz y el bloqueo al ministerio de trabajo el martes 18 de abril, justo un día después de la marcha que la dirigencia de la COD realizó contra el despido de 80 trabajadores de esa empresa, no debe ser tomado como un hecho casual, sino que debemos analizar sus raíces:
Primero, se tiene un irregular contrato entre una nueva empresa de aseo al mismo tiempo que salieron en los periódicos vínculos entre los propietarios de LPL con Revilla. El contrato es irregular porque la constitución de la empresa no contaba con el capital necesario (se constituyó el 2 de agosto con Bs. 45.000 de capital fundacional) para poder tomar un contrato de 14 años que asciende a un monto de Bs. 2.999,1 millones de bolivianos, más irregular aun cuando plantea que la inversión será realizada con los pagos mensuales que reciba del municipio, es decir que para ser concesionario de un contrato así con el municipio de La Paz no se necesitaba más que el 0,0015% de capital respecto a todo lo que se va a recibir.
Segundo, el conflicto que produjo el cierre de la anterior empresa de aseo llevo al compromiso de la alcaldía de hacer respetar los derechos de los trabajadores entre ellos de la antigüedad laboral y que no se permitirían despidos, situación que luego de subsanar momentáneamente el conflicto fue desconocida por Revilla, con el argumento de que la institución que debe encargarse de eso debe ser el Ministerio de Trabajo. Cualquiera puede imaginarse ese momento el fragmento de una película en la que Poncio Pilatos aparece lavándose las manos frente a todos.
Tercero, se tienen que incluir en el análisis las acciones promovidas por los empresarios de LPL para tomar la Central Obrera Departamental mandando a trabajadores que no fueron despedidos al primer intento de congreso de la COD que se realizó en Caranavi, ellos fueron quienes provocaron el fracaso del mismo y indujeron su suspensión por los enfrentamientos que protagonizaron (el congreso tuvo que realizarse en el distrito minero de Coro Coro semanas después). Por otro lado, como reacción a la marcha de la COD del 17 de abril en defensa de la reincorporación de los trabajadores despedidos contra la alcaldía paceña, los empresarios de LPL respondieron nuevamente con una especie de matonaje empresarial, enviando a los trabajadores activos a atacar a la sede de la COD y luego ir a bloquear el Ministerio de Trabajo.
Esa actitud de los empresarios de LPL y del alcalde Revilla han provocado un conflicto que se refleja en varias semanas de vigilia de trabajadores despedidos, y quienes se mantienen trabajando perdieron su antigüedad laboral a la vez que no cuentan con las medidas de seguridad adecuadas por seguir operando muchos de ellos en camionetas pequeñas que no son aptas para el recojo de basura.
Por último, quiero referirme a la nueva estrategia comunicacional del municipio: “La Paz Ecoeficiente”, que es un intento por limpiar (con recursos municipales) la cuestionada imagen de la empresa La Paz Limpia, ya que en la misma muestran nuevos equipos de recolección de basura que “limpiaran las calles” … ¿acaso el alcalde Revilla cree que con ver nuevas máquinas el pueblo se va a tragar el cuento de ecoeficiencia?, ¿para hablar de un municipio ecoeficiente el transporte municipal no debería dejar de utilizar Diesel y reemplazarlo por un combustible menos contaminante?, ¿no deberíamos tener plantas de purificación y reutilización de agua? ¿No deberíamos reciclar la basura en lugar de enterrarla en Mallasa? (desde hace décadas se entierra casi el 90% de la basura y eso no ha cambiado hasta hoy) o es que ¿acaso la ecoeficiencia es un lindo slogan para limpiar la basura de La Paz Limpia?
* Integrante de la Escuela Nacional de Formación Política.

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