octubre 11, 2026

Un Siglo de Intervención de EEUU en Bolivia

Hace un par de meses, tras varios años de investigación, ha sido presentada la enciclopedia “Un siglo de Intervención de EEUU en Bolivia”. Este esfuerzo académico y político ha sido coordinado por el exministro de la Presidencia y actual embajador de Bolivia en Cuba, Juan Ramón Quintana.

Con su estilo directo, sencillo, pero no menos profundo, Juan Ramón Quintana sostiene que la investigación le sale al frente a varios mitos que determinan la subordinación de la inmensa mayoría de los políticos y gobiernos al mandato de los Estados Unidos.

Sobre la base de un aporte académico, que no deja de ser una buena provocación, Quintana sintetiza en la entrevista 100 años de intervención norteamericana en Bolivia a través del empleo de dos categorías nuevas: imperialismo formal e imperialismo informal.

Jaime Salvatierra (JS).- Juan Ramón, agarrando como motivo la presentación de la enciclopedia, ¿cuáles son los aspectos más relevantes de la relación Bolivia y Estados Unidos?

Juan Ramón Quintana (JRQ).- La conclusión final de estos 100 años de intervención de EE.UU. en Bolivia es que esta es una construcción lenta, sostenida, con una visión estratégica, dirigida a convertir a cada uno de los países de América Latina, en una semicolonia al servicio de su expansión y de su estructura de poder global. Es una lógica de control geopolítico sobre la base de la intervención en cada uno de los países y del vaciamiento de cada uno de ellos de sus excedentes en favor del capitalismo concentrado. Desde esa perspectiva Bolivia es un país casi anómalo, subdesarrollado, con una población heterogénea y con estructuras de poder racistas y excluyentes, y con un sistema económico casi de tipo pre capitalista, a diferencia de otras naciones en América Latina con las que se puede concertar finalmente el propio dominio norteamericano con una relación mucho más armónica. En cambio, en el caso de Bolivia esa posibilidad de armonizar la alianza entre elites económicas nacionales y/e imperio pasa por una configuración socioeconómica muy asimétrica y por lo tanto el mayor esfuerzo del imperio sobre Bolivia está concentrado fundamentalmente en las mediaciones de la intervención, ese es un dato importante.

           El segundo dato importante es que esta construcción del dominio norteamericano sobre Bolivia se ha dirigido fundamentalmente a la extracción de recursos naturales, básicamente minería y petróleo, sobre la base del control riguroso del sistema financiero estatal. Sobre eso giran las otras inversiones en manufactura, en construcciones de obras públicas con empresas norteamericanas o gira en torno al comercio de las importaciones. Pero si hay algo que caracteriza a esa relación Bolivia/Estados Unidos es el proceso de intervención con capitales norteamericanos en el campo de la minería, pero al mismo tiempo de la banca norteamericana en el sistema de créditos a Bolivia durante los 50 primeros años. Ya después viene a fines de los 50 todo el sistema financiero internacional con el Banco Mundial, el Fondo Monetario y el BID. El segundo campo de intervención es el hidrocarburífero desde 1918, prácticamente la Richmond Levering, tiene presencia en Bolivia que es luego absorbida por la Standard Oil en 1926. Los 50 primeros años de la actividad hidrocarburífera está básicamente en manos de empresas norteamericanas violando los códigos petroleros de la década de los 20 al concentrar excesivamente las concesiones petroleras, pero además empresas petroleras que evaden impuestos que, como la Standard, que además hace contrabando de petróleo en plena Guerra del Chaco. Por lo tanto, gobierno norteamericano en la estructura financiera, gobierno norteamericano en el campo la minería, gobierno norteamericano en el campo de los hidrocarburos. Hay una estructura de dominio sobre los sectores estratégicos de la República. En muchos casos esta intervención no solamente es grosera, abusiva, es una intervención inclusive humillante, como por ejemplo el crédito Nicolaous, como por ejemplo la obtención de concesiones hidrocarburíferas para el Standard que llega a tener siete millones de hectáreas de las cien mil que permitía la ley de hidrocarburos de los 20. En la minería la exacerbación de la reacción norteamericana cuando Busch y Villarroel deciden revertir el 100% de las regalías a favor del estado termina con la muerte de Busch y es conocido el colgamiento de Villarroel. Todo eso se muestra con documentos desclasificados, informes, etc. Etc.

JS.- ¿Hay alguna particular diferencia, dentro de esta historia de subordinación al dominio de Estados Unidos, en el siglo XX?

JRQ.- Claro que sí. Este primer medio siglo del siglo XX, lo que enseña es la manera como EE.UU., logra construir una estructura de poder con una capacidad de tener decisiones en el campo político, en el campo minero, en el campo hidrocarburífero, en el comercio en la pequeña industria. Esa es la expresión del imperialismo formal. En el caso de Bolivia es una intervención penetrante en estos campos, ¿Por qué?, porque Estados Unidos no interviene de manera más explícita, porque Bolivia es un país aislado, está detrás de la cordillera, no tiene acceso al Pacífico, por lo tanto requiere un tratamiento geopolítico especial particular y esa es la mediación. El campo de la minería está atravesado por ejemplo por la mediación de Hochschild, Patiño y Aramayo, que son los palos blancos de la inversión anglo norteamericana. En el sistema financiero prácticamente los norteamericanos terminan administrando la política fiscal y la política monetaria, el endeudamiento y el pago de la deuda; no es que el presidente del Banco del Estado o el presidente de la república el que define eso, eso lo definen básicamente los banqueros de Nueva York.

           Entonces podríamos decir que esta es la radiografía de la intervención norteamericana, el imperialismo formal, pero por debajo opera el imperialismo informal, por debajo están las misiones, por ejemplo de tipo económico que son las van a definir la orientación económica del país. Ahí tenemos el equipo del plan Bojan por ejemplo. Estas misiones son como las avanzadas imperiales que hacen informe sobre la economía, la sociedad, el comercio, la industria, y le dicen al imperio lo que tiene que hacer en Bolivia. Por otra parte tienes las universidades, especialmente las vinculadas al Departamento de Estado, que estudian el país para luego construir representaciones del pueblo boliviano como en la sociedad norteamericana de que somos indios brutos, ignorantes, que no saben dónde están parados, corruptos, que no saben administrar. Entonces construyen prácticamente un imaginario absolutamente negativo de tipo racista, además construyen un imaginario que instala en Bolivia la idea de que somos inviables, de muchos golpes de estado, institucionalmente muy débil que requiere una autoridad fuerte y una intervención externa, y que si queremos ser un país más moderno entonces necesitamos del imperialismo informal. Muchas veces sobrepone ese imperialismo informal al propio dominio formal del imperio como por ejemplo con misiones evangélicas o el instituto Lingüístico de Verano en la amazonia o las iglesias evangélicas de la década de los 30 y 40 en el altiplano que después se convierten en Cuerpo de Paz. Entonces este trabajo tiene gran acogida en el país, pero son mecanismos de dominación.

JS.- ¿Por qué el imperialismo tiene tanto éxito para ejercer control, para convertir a Bolivia en una Semicolonia?

JRQ.- Hay una estructura de mediación y hay una estructura de legitimación del dominio imperial que pasa por la iglesia, que pasa por estas misiones, que pasa por los medios de comunicación. Si uno lee el Diario y La razón, de principios de siglo, ves como esos periódicos hacen apología del imperio y a través de esa prensa se difunde la idea de que Estados Unidos es un país excepcional, extraordinario, único e indispensable, por lo que construyen el mito de la indispensabilidad imperial para que Bolivia sea un país. Pero no solo eso, en contraste desarrollan dos grandes fuerzas subjetivas que tienen que ver con la enajenación y la alienación. A través de la alienación se desarrolla una pedagogía de la negación del ser boliviano, de la renuncia a ejercer la soberanía, a desarrollar la industria, a construir un gran proyecto político unificador, etc. A través de todo este mensaje alienante, y por otra parte obviamente la disponibilidad política que permea la disponibilidad económica a través de estrategias más enajenantes, como que no podemos desarrollar nuestro comercio sin la cooperación norteamericana, sin el crédito norteamericano sin vender productos a bajo precio al mercado norteamericano. Entonces esta es la síntesis de la síntesis de los primeros 50 años.

JS.- ¿Y la segunda parte del siglo XX?

JRQ.- Eso se va modificar de una manera radical durante los 50 años siguientes a partir fundamentalmente del fin de la Segunda Guerra Mundial, el comienzo de la Guerra Fría y una reestructuración del poder global de los EE.UU. en varios campos. En el campo de la seguridad se va crear la CIA y la agencia nacional de seguridad; vas a tener la reestructuración financiera del imperio a través del Fondo Monetario, Banco Mundial, Banco Interamericano. Para América Latina se va a impulsar programas o proyectos como la Alianza para el Progreso, una reestructuración del poder político y económico de Estados Unidos a través de la creación de USAID como agencia de cooperación que en realidad es una agencia de intervención y en medio de todo eso equipos de trabajo que incentivan las políticas de enajenación y de alienación. Todo esto se va a dirimir, fundamentalmente en los golpes de estado. En Bolivia la revolución nacional va ser penetrada, dominada, va caer de rodillas ante el imperio facilitada por Víctor Paz Estensoro y el ala más conservadora del MNR. Posteriormente el golpe de estado contra Paz Estensoro en realidad es un golpe planificado en Washington, operado por su agregado militar y su embajador Anderson; el golpe de estado de Banzer contra Torres es obviamente un engendro del Plan Cóndor que esta tramado por la agencia norteamericana de inteligencia. Toda esta intervención intensiva en la Policía Nacional, en las FFAA, en la cancillería, en los organismos estatales, va ser mucho más explícita, va ver mayor copamiento. Obviamente la Doctrina de Seguridad Nacional y la doctrina de lucha contra el comunismo serán la fuente de legitimación de una presencia imperial muy fuerte, nuevamente mediada, esta vez ya no tanto por los varones del estaño, sino más bien por medios de comunicación, por intelectuales conservadores y fuerzas conservadoras como la Falange, el MNR y luego por algunos partidos políticos en la década de los 80, inclusive el MIR, y algunas otras fuerzas conservadoras. Todos estos episodios de intervención están registrados en estos seis volúmenes.

 JS.- ¿Qué se espera lograr con el resultado de la investigación, a quiénes está dirigido?

JRQ.- La pregunta que ha guiado de alguna manera todo este trabajo, yo diría más que una pregunta es la continuidad de ese razonamiento angustioso de Sergio Almaraz antes de morir, cuando se pregunta ¿Por qué somos un país de perdedores? A pesar que Almaraz se había respondido con una inteligencia suprema en sus dos libros brillantes que explican justamente el dominio norteamericano, primero en 1953 con “El Petróleo en Bolivia” y en 1958 el “Poder y la Caída”, a mí me extraña que Almaraz haya tenido que preguntarse esto. Es decir, parece que no fue suficiente tener consciencia, lucidez y claridad sobre el papel determinante de la hegemonía norteamericana en la construcción nacional. Entonces partimos de esas preguntas que éste gran intelectual se plantea antes de morir ¿Por qué somos una nación de perdedores? ¿Por qué somos una raza que habría nacido para ser derrotada? ¿Por qué el pueblo boliviano está acariciando permanentemente la tragedia? Entonces dijimos, claro, como es que hemos llegado al año 2005 prácticamente convertidos en una semi colonia, ¿qué ha pasado para que Bolivia se convierta en una semi colonia?, esa es la pregunta de fondo, qué nos ha obligado a mirar la historia, esta historia larga, con poco más de detalle y concentrándonos más en un factor externo, un actor externo.

           Entonces este es un libro escrito en primer lugar para dar una batalla ideológica en el campo de la historia, porque los historiadores nos han hecho creer, en realidad han reafirmado durante estos cien años esta cultura de la alienación y esta cultura de la enajenación. Hay una historia que en realidad repite el mito de la inviabilidad de Bolivia, de una manera más discreta unos historiadores, otros de manera más explícita otros y otros más ambigua. Pero cuando uno mira la historia de Bolivia te está planteando este mito de que somos un país inviable, que los bolivianos somos responsables de esta tragedia, que no somos capaces de administrarnos, de gobernarnos; entonces construyen de una manera indirecta una suerte de tentación xenofílica. Entonces el libro pone en tela de juicio esta suerte de predestinación de histórica del pueblo boliviano. Es un desafío dialectico con la construcción de esta historia de la resignación que viene desde Arguedas y que se instala inclusive en las historietas de Carlos Mesa, porque Carlos Mesa escribe historietas, no escribe historia, porque no es historiador, no es investigador, es una especie de cronista de la historia. En el último libro que escribe sobre la democracia le dedica media página al factor externo que en la historia democrática de Bolivia, cuando todos sabemos que los pactos de gobernabilidad del 85’, 89’, 93’, 97’ y 2002’ han sido construidos desde la embajada norteamericana y esta democracia instalada en Bolivia en realidad es una democracia de la impostura porque aquí hay un poder sobre la estructura del poder político que proviene del Banco Mundial, del Fondo Monetario.

           En segundo lugar, tratamos de rescatar el factor externo como determinante histórico. Esto no está escrito en las historias diplomáticas de Bolivia, porque las historias diplomáticas son historias demasiadas formales, muy cortesanas vinculadas a los acuerdos, a los tratados, etc., etc., cuando en realidad el factor externo, la política exterior hegemónica de Estados Unidos es la que en última instancia sobredetermina la realidad nacional, los golpes de estado, los créditos, el adoctrinamiento de las fuerzas armadas para la represión, de la policía para la domesticación institucional etc., etc., eso se pasa de lado, eso no cuenta cuando estos son los factores determinantes en el conflicto entre el estado y la sociedad.

           El tercer objetivo, sobre la base del actual proceso de transformación económica y social que vive Bolivia con el liderazgo de Evo Morales, es aportar a que hay que replantearse el pasado para no repetir los errores funestos en el futuro. Está dedicado, obviamente está orientado, a las organizaciones sociales, a los movimientos sociales, a las universidades; en realidad yo diría que con estos seis volúmenes la academia, la universidad, los estudiosos del país tienen una agenda de investigación.

           Obviamente este es un trabajo que está destinado a las nuevas generaciones, fundamentalmente a la gente más joven para que pueda conocer lo que ha significado la domesticación, la subordinación, las razones por las cuales nuestro país no logró desarrollarse en base a sus grandes proyectos industriales, las razones por las cuales Bolivia no llegó a ser, sino a parecer, a imitar, a replicar.

 La batalla de las ideas respecto a la construcción nacional no es que empieza con estos seis tomos, pero estos seis tomos son insumos importantísimos para dar cuenta del país, porque resulta espeluznante que este factor tan determinante de la historia de Bolivia haya sido colocado debajo de la alfombra.

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