agosto 18, 2026

Lo que dijo y no dijo la conferencia sin muros

El 20 y 21 de junio pasado se celebró la Conferencia Mundial “Por un Mundo sin muros y la Ciudadanía Universal”, cuya iniciativa celebramos en la medida en que es fundamental hablar de los retrocesos que el mundo está viviendo en torno a los acuerdos migratorios y el respeto de los derechos humanos de los migrantes. Estamos asistiendo a la peor crisis migratoria después de la segunda guerra mundial, se calcula que actualmente existen 65 millones de refugiados en el mundo producto de las guerras. Según estimaciones de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), el número de refugiados que atravesaron el Mediterráneo, solo desde el primero de enero, superó los cien mil.

Nunca como ahora se han levantado tantos muros para detener a los migrantes, el gobierno de Trump en particular está implementando una de las políticas más duras frente a la migración con deportaciones masivas ampliación de cárceles y suspensión del ingreso a determinadas nacionalidades. Política que está siendo emulada por gobiernos latinoamericanos como el de Macri, que propuso retirar a los bolivianos de Buenos Aires. Sin duda el giro conservador en la región está provocando también un retroceso de los avances logrados en Sud América en la pasada década respecto al tema migratorio.

En general las políticas migratorias de los países desarrollados están siendo orientadas hacia un enfoque de seguridad nacional que criminaliza la migración y militariza su control. Esto está trayendo como consecuencia lógica la exacerbación del racismo y la xenofobia que se ensaña con ciertas nacionalidades.

Los días posteriores a la Conferencia se escribieron varios artículos sobre sus resultados, la mayoría de ellos elogiándolos, pero yo quisiera referirme acá a lo que no se dijo, o al menos a lo que se dijo en las mesas de trabajo y, por alguna razón, fue censurado y no salió reflejado en el documento final que, en mi opinión, es un documento débil en relación a las posiciones de los participantes.

La conferencia identifica tres como las principales causas que provocan la migración: los conflictos bélicos e intervenciones militares, el cambio climático y las enormes asimetrías económicas entre los Estados y al interior de ellos, pero no es suficiente decir eso, es necesario explicar que las guerras son provocadas por los intereses geoestratégicos particularmente de los países miembros de la OTAN, que ocupan militarmente los países del sur para apropiarse de sus recursos naturales como ocurre hoy en día en Irak, Afganistán, libia y Siria y ha ocurrido históricamente con muchos otros países del África, del Asia y América Latina con la plata, el oro, el estaño, los diamantes, etc. Este tipo de ocupaciones se llama colonialismo y concita atención que, siendo una de las causas estructurales que provocan la migración, particularmente del sur al norte, no se haya mencionado en el documento final.

El documento tampoco hace mención a la palabra imperialismo ni a los intereses del complejo militar industrial de los Estados Unidos que son el principal motor de las guerras en el mundo, tema que fue ampliamente discutido en las mesas. No olvidemos que la industria más importante y la más poderosa de los Estados Unidos es la industria armamentista. Estados Unidos es el principal exportador de armas en el mundo y sus gobiernos utilizan el movimiento de esta industria para activar la economía norteamericana en periodos de crisis. No es casual entonces la reciente venta de armas de Trump a Arabia Saudita por un monto de 110 billones de dólares más otros 350 billones a efectivizarse en los próximos diez años, una de las vetas más grandes en la historia, que obviamente está destinada a la generación de nuevas guerras.

Tampoco se hizo ningún llamado especifico a los países Europeos para que se hagan cargo de la crisis migratoria que sus políticas internacionales están provocando en el medio oriente, ni se mencionó la crisis migratoria siria, una de las peores del mundo.

Es claro quela Conferencia no quiso herir ninguna sensibilidad y por eso evadió el análisis de temas fundamentales, pero incómodos para los países desarrollados. Entiendo que habrá una segunda conferencia y que está fue solamente un precalentamiento, esperemos entonces que estos temas sean analizados a profundidad ahí. Como esperamos también la pronta implementación de este documento en el territorio nacional, particularmente en las fronteras, y ojala no quede como un documento más para el recuerdo, mientras nuestra practica va por el lado contrario. 


*    Es socióloga.

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