agosto 16, 2026

Los usos del discurso ecológico estatal a propósito del TIPNIS

Todo Estado para representarse como defensor y representante del interés general utiliza, lo que Jeremy Betham llamo, “estrategias alegóricas”, cuya función es enmascarar los intereses de clase como entidades morales independientes. Esta es una práctica común de los estados en general, Marx decía en la Ideología Alemana que “toda clase que aspire a implantar su condición de amo, aun cuando su dominación (…) postule la abolición de toda forma de sociedad anterior y de toda dominación en general, tiene que empezar conquistando el poder político, para poder presentar su interés como el interés general. Por esto se reconoce al Estado también como un poder ideológico.

Lo común es que el Estado capitalista responda a los intereses de la burguesía fundamentalmente, pero puede ocurrir, según su grado de autonomía y el estado de la lucha de clases, que responda también a otras tramas de intereses. En el caso de Bolivia tenemos lo segundo, una trama compleja de intereses entre los que el Estado se balancea, donde están, por lado, los intereses populares, generalmente, logrados bajo presión (de campesinos, obreros, indígenas) pero también intereses de la burguesía industrial del oriente, de la financiera y los de una nueva burguesía emergente del proceso de cambio, que presionan y jalonean al Estado para que éste responda también a sus intereses de clase, y el Estado muchas veces lo hace, pero, pese a esto, presenta su respuesta como interés general.

El caso reciente del TIPNIS es un campo particular para verificar esto, ahí existe un complejo mosaico de intereses. Por un lado están los colonizadores, ex mineros devenidos en cocaleros, que empezaron a asentarse en este territorio desde los años 80, después del cierre de las minas y con la crisis que produjeron las reformas neoliberales en Bolivia, quienes crearon asentamientos, que hoy requieren caminos, acceso a servicios, ampliación de tierras agrícolas, y que constituyen parte importante de la base popular del MAS; estos se contraponen con los intereses de los pueblos indígenas cuyos derechos sobre el territorio y el propio territorio que ocupaban, fueron avasallados por esa colonización y hoy reclaman mantenerlos como TCOs; operan también intereses de madereros; intereses estatales de control sobre el territorio y uso de sus recursos, e intereses geopolíticos y de soberanía sobre la amazonia. Sin embargo la Ley 180 que suspende la intangibilidad del TIPNIS, responde, solo a una parte de esos intereses, no a todos, pero se presenta como un beneficio para el desarrollo del país.

El otro caso emblemático, y quizás más transparente, es el de la ampliación de la frontera agrícola y del número de años para la revisión de la función económica social de la tierra, que responde, mucho más claramente que el caso anterior, a los intereses de la agroindustria del oriente, aunque se han presentado como un tema de interés general que se denominó de “reconducción productiva.”

Muchos han reclamado a Evo Morales su posición actual sobre el TIPNIS, contraria a la que sostuvo en Naciones Unidas hace ocho años atrás. En efecto hay una contradicción, y lo que ocurre es que el discurso sobre la Madre Tierra en este caso opera como un mecanismo de legitimación que oscurece y oculta los intereses de clase que están tras estas políticas.

Acá resulta pertinente algo que Poulantzas decía, que el Estado es un factor de cohesión dentro de la unidad general de una formación social, la función de cohesión se localiza en el lugar donde las contradicciones de una formación social se condensan. Uno de esos lugares es hoy el TIPNIS. El discurso de la Madre Tierra explica entonces como el Estado se vuelve coherente a pesar de sus contradicciones.

Pero, con ese tipo de discursos legitimadores, también ocurre que muchas veces son apropiados por la gente, que los utiliza como arma para negociar con el Estado en los mismos términos que éste utiliza, por tanto, más posibilidades habrá de interpelar estas estrategias estatales de legitimación y de operar en sus contradicciones, cuanta más apropiación popular tengan. 


*    Socióloga.

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