El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, confirma cada día mas que está más interesado en profundizar la injerencia imperial en los asuntos internos de otras naciones del mundo que en dirigir sus acciones a resolver los problemas internos de su país. En la semana, ha firmado una orden ejecutiva que establece sanciones contra el sistema financiero venezolano.
La determinación de seguir agrediendo a la revolución bolivariana parte de la constatación de que es poco o nada lo que puede hacer la oposición venezolana -que se ha desgastado después de más de tres meses de acciones terroristas sin ningún resultado-, para evitar el desarrollo de la Asamblea Nacional Constituyente, ya en funcionamiento, y la realización de las elecciones regionales previstas para octubre próximo.
Trump, que en su campaña había prometido dedicarse más a los temas de la política doméstica para no gastar insulsamente los impuestos de los contribuyentes estadounidenses en campañas internacionales, se encuentra concentrado más bien en la presencia internacional de su país.
Mas sanciones
Donald Trump ha vuelto a actuar contra la nación venezolana. Hoy ha firmado una orden ejecutiva que prohíbe las negociaciones de deuda nueva y capital por el gobierno del país sudamericano y la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA).
El decreto “prohíbe transar nueva deuda emitida por el gobierno de Venezuela y su empresa petrolera estatal”, indicó la Casa Blanca.
“También prohíbe las transacciones en ciertos bonos existentes propiedad del sector público venezolano, así como los pagos de dividendos al gobierno de Venezuela”, agregó el comunicado.
En esta nueva orden, Trump prohíbe a los bancos estadounidenses realizar transacciones nuevas con el gobierno o con PDVSA, así como las transacciones en bonos emitidos por el gobierno de Venezuela y su petrolera estatal.
La Casa Blanca dijo que el Departamento del Tesoro emitirá licencias con un período de liquidación de 30 días para permitir transacciones que de otro modo quedarían prohibidas por este decreto, entre ellas las vinculadas con exportación e importación de petróleo.
El texto resumió que las medidas iban destinadas a negar al gobierno de Venezuela una fuente de financiamiento para mantener su mandato, para proteger al sistema financiero de Estados.
El gobierno de Trump impuso recientemente sanciones financieras y jurídicas contra Maduro y una veintena de sus funcionarios y excolaboradores, acusándolos de quebrantar la democracia, corrupción o violación de derechos humanos.
Desde medidas diplomáticas a militares
El gobierno de Estados Unidos no descarta la invasión militar, tal y como lo anunció su presidente, Donald Trump, como parte de su campaña de agresión contra Venezuela. Entre otras acciones, persisten las sanciones económicas y diplomáticas, según confirmó este viernes el asesor de Seguridad Nacional americano, H. R. McMaster.
“En realidad, no existe tal cosa como una opción militar o una opción diplomática en solitario. Tratamos de integrar todos esos elementos juntos”, precisó McMaster en rueda de prensa en la Casa Blanca, transmitida por Telesur.
“Restaurar el orden democrático” en el país, es el objetivo de esta injerencia, pues según los funcionarios estadounidenses, el presidente Nicolás Maduro encabeza “una dictadura”. Esto, a pesar del llamado a elecciones regionales para el mes de octubre y las presidenciales para el venidero año, que ha anunciado la Revolución Bolivariana.
McMaster agregó que EE.UU. debe estar “mejor alineado” con los países de América Latina “respecto a la situación de Venezuela” y acotó que las futuras decisiones que tomen desde la Casa Blanca serán “en consenso con la región”.
Con el fin de aislar a Venezuela, el vicepresidente estadounidense, Mike Pence, hizo una gira, recientemente, por Colombia, Argentina, Chile y Panamá (todos con gobernantes de derecha y muy cercanos a la administración imperial). Sin embargo, no recibió el apoyo explícito de estas naciones para una intervención militar contra el pueblo del país caribeño.
Mientras que, Steven Mnuchin, secretario del Tesoro y principal promotor de las sanciones económicas, señaló que estas medidas financieras “son el paso siguiente hacia la libertad del pueblo venezolano”.
Una vez más, el gobierno de la mayor potencia del mundo pretende imponer sanciones extraterritoriales contra los gobiernos democráticos progresistas de los países que no siguen su “línea política”.
Además, el presidente Donald Trump firmó, este viernes, una nueva orden ejecutiva en la que prohíbe las negociaciones de deuda nueva y capital por parte del Estado venezolano y Petróleos de Venezuela (Pdvsa), principal empresa del país y administradora de la principal reserva de crudo del planeta.
La medida prohíbe operar nuevas deudas emitidas por el Estado y Pdvsa, además, las transacciones en ciertos bonos que estén en manos del sector público venezolano, así como el pago de dividendos.
Con esta medida el Gobierno de Trump cumple la amenaza que hiciera en julio pasado de aplicar “fuertes y rápidas” sanciones económicas de aprobarse en el país la Asamblea Nacional Constituyente.

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