agosto 16, 2026

Sobre el Festival Bertolt Brecht

María Julia Ruiz Ríos es comunicadora social, aunque dentro de sus ocupaciones nos encontramos con una amplia trayectoria en la música como cantante, en el teatro como actriz, directora y docente. Sin embargo, en los últimos tres años se ha dedicado a la gestión sobre todo desde el rol de coordinadora general del Festival de Teatro Bertolt Brecht.

Este festival existe desde hace diecinueve versiones y aunque María Julia disfrutó muy de cerca muchas de estas, lleva organizándolo hace cuatro. Esta festividad teatral inicia el año 1998 por iniciativa de Bernardo Franck y su elenco “Hecho a Mano”, cuando formaban parte del equipo del Instituto Cultural Boliviano Alemán (ICBA) que hasta la fecha es el colchón institucional y organizativo. Comienza como un festival local en formato de concurso en un aula muy pequeña y con público reducido que con los años fue cobrando cada vez más fuerza e importancia al punto de migrar a espacios más amplios convirtiendo al creciente “mARTadero” su aliado principal para crecer como Festival a escala nacional e internacional.

¿Qué caracteriza al festival?

Ruiz opina que, en primera instancia, es un Festival Institucionalizado y hace años que es el evento estrella del ICBA. Cuenta con la fuerte imagen de Brecht como uno de los dramaturgos más importantes de la historia y, por supuesto, no es casualidad que se haya rendido homenaje a un artista alemán para crear el Festival. Por otra parte María Julia piensa que es caracterizado por cierto toque “artesanal” refiriéndose a que se trabaja desde el cariño y compromiso de todos los implicados, con escasos recursos, haciendo mágicas adaptaciones de espacios, de recursos técnicos y de logística para lograr buenos resultados. Es un Festival Nacional que abre oportunidades a diversas propuestas, a grupos jóvenes, pero que también reconoce y acoge el trabajo de elencos con trayectoria; además de una interesante proyección internacional.

“Considero que es uno de los festivales más concurridos en Bolivia –menciona-porque ha sido constante y eso genera una buena impresión, una especie de garantía de continuidad, y por ende da seguridad a los artistas, y al público le demuestra que hay interés por crecer y mejorar cada año. Igualmente es interesante que cada versión del Festival tiene mucha variedad en la programación y al público le gusta sorprenderse, ver cosas nuevas; por supuesto que hay propuestas dentro de la programación que no van a gustar a todo el mundo; pero la sensación de apertura, es de todos modos valiosa, para los artistas como para el público”.

“Otro aspecto trascendental es que el Festival cubre a los artistas el alojamiento, la alimentación y los pasajes vía terrestre a nivel nacional; además de entregar a cada elenco un porcentaje de taquilla de su función. Esto resulta atractivo, especialmente para quienes nos visitan de afuera porque, si bien es muy austero, es un reconocimiento a la labor del artista, simbólico, pero un reconocimiento. Es un avance en la valoración del trabajo artístico”.

“Es que en el Brecht, uno se siente bien tratado” recuerda María Julia las palabras de un colega actor.

Cada año el Festival presenta diferentes lineamientos que se plantean en la convocatoria y depende de ello los parámetros que se tienen en mente el momento de la selección de las obras. Aunque, más allá de este lineamiento, se considera también que las obras presenten rasgo brechtianos, que respondan a ciertos parámetros técnicos y de calidad.

La artista piensa que los Festivales en Bolivia han generado una mayor actividad teatral. “Me parece algo bastante obvio, puesto que la existencia de festivales genera una motivación por querer participar, y para aspirar a participar tienes que tener alguna propuesta, material que mostrar y eso, por inercia, genera mayor actividad teatral. Los Festivales aportan a que la calidad artística mejore, sí, pero no creo que sea un mérito exclusivo de los festivales. Pienso que la calidad de las producciones teatrales tiene que ver con otros aspectos más importantes, además no todas las producciones han alcanzado la calidad necesaria, así que no es una relación causa – efecto, todavía queda mucho por trabajar y evolucionar”.

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