El título de este artículo es tan vigente el día de hoy como podía haberlo sido hace quince años, aunque las razones son diametralmente distintas.
En los inicios de siglo, era el chaco tarijeño el que se movilizaba por lograr el 45% del total de las regalías que percibe Tarija por la venta de hidrocarburos. Hoy son los “otros” municipios productores, los denominados “del sur”, Bermejo, Padcaya y Entre Ríos (aunque alguno este en el centro y otro en el norte del espectro departamental), los que se movilizan pidiendo a su vez “su” 45%. Y el choque de ambos “45%”, tiene la potencialidad de sumir a Tarija en una profunda crisis institucional.
¿De qué 45% hablamos?
El 45% del total de las regalías fue la consigna movilizadora de la provincia chaqueña en las pasadas décadas. En general los chaqueños (no solo los tarijeños, sino también los chuquisaqueños y los cruceños), sienten que están relegados frente a sus respectivas capitales departamentales. Se trata de una ecoregión que comparte una misma formación sociocultural, pero que en Bolivia no está representada por ninguna unidad político administrativa departamental y más bien se encuentra divida entre los tres departamentos mencionados. Por eso es que fue natural que cuando se comenzaron a realizar los importantes descubrimientos hidrocarburíferos que marcaron nuestra vida republicana en los noventa (la mayor parte de los cuales se encontraban en el chaco tarijeño), los habitantes de esas tierras se movilizaran reclamando “su parte”.
La reivindicación chaqueña pretendía el 45% del total de las regalías emanadas de la producción del Chaco y para lograrla se llevaron a cabo numerosas movilizaciones que finalmente condujeron a la aprobación de la Ley 3058 el 29 de abril de 2005. Dada la evolución política departamental y nacional (en la que la consigna autonómica se había posicionado en primera línea), a nadie le resultó extraño que una ley nacional solucionara un problema departamental. A nadie le extrañó tampoco la cifra (el 45%), que ya era harto conocida dadas las movilizaciones anteriores. Pero lo que pasó desapercibido fue un pequeño detalle que recién hoy comienza a cobrar factura a la unidad departamental; la Ley aprobada no solo definía que el Chaco recibiría el 45 % emergente de la producción que se realizaba en su territorio, sino también el del resto de la producción tarijeña, aquella que se lleva a cabo en las otras provincias.
En un principio este aspecto no importó demasiado, ya que el grueso de la producción se realizaba en el chaco (solo una pequeña cantidad de petróleo salía de Bermejo, de un pozo antiguo). Sin embargo el problema estuvo a punto de saltar unos años después, cuando se desarrolló el Campo Margarita, aunque los chaqueños pudieron obviar la tormenta proclamando que el Cantón Chimeo, donde se encuentra este reservorio, está en conflicto con la provincia O connor (a pesar de que los “Chimeeños” tradicionalmente votan y cumplen sus deberes cívicos en O Connor). También contribuyó a opacar el tema, el que el conjunto del departamento entrara en una discusión sobre si había que considerar o no campo compartido con Chuquisaca a Margarita.
Al filo de la navaja
Pero hoy en día ha vuelto a surgir la posibilidad del choque y las razones son dos: primero, la caída de los precios del petróleo que ha provocado en los actores institucionales una búsqueda desesperada de “otras” fuentes de ingreso y segundo, el que los nuevos emprendimientos de exploración de YPFB se ubiquen en municipios ajenos al chaco, en concreto en O’Connor y en Padcaya. Este último hecho hace prever (en caso de que haya suerte en la exploración), que en el futuro, el grueso de la producción tarijeña quedara fuera de la provincia chaqueña.
De ahí que los municipios “rebeldes” se hayan movilizado y para mostrar que hablan en serio, en los pasados meses hayan convocado también a los municipios productores de Chuquisaca y Santa Cruz para elaborar un proyecto de ley que busca cambiar la distribución del 45%, y además aplicarla norma en el conjunto del país. Esa propuesta fue presentada oficialmente el pasado 28 de noviembre a la Asamblea Legislativa Plurinacional.
La nueva propuesta consigna un nuevo sistema de distribución, que de aplicarse en Tarija, dejaría al municipio más importante en términos poblacionales del chaco, Yacuiba, sin ingresos por concepto de regalías (este municipio es beneficiario del 45% del chaco, a pesar de que en su territorio no hay un solo emprendimiento petrolero).
Esta nueva propuesta de distribución pone sobre el tapete interrogantes centrales para la estabilidad institucional de Tarija: ¿es posible modificar el “derecho adquirido” del chaco sobre el 45% del total?, pero al mismo tiempo, ¿cómo se puede justificar el que otras regiones productoras pobres no tengan el mismo derecho, más aún cuando el gas del futuro saldrá de pozos ubicados en su territorio?, y si de alguna manera se conciliara el interés de ambas partes ¿qué pasaría con el resto del departamento, constituido por otros cinco municipios, entre los cuales se encuentra Cercado, que concentra alrededor de la mitad de la población departamental?.
La reivindicación chaqueña del 45%, puede entenderse como parte del proceso de eclosión social y regional que vivió el país a principios de siglo, sin embargo es difícil justificar la atomización de los presupuestos, y por ende de las capacidades institucionales, en un momento en que los instrumentos de la autonomía departamental y regional del chaco (única en Bolivia), ya están funcionando.
La nueva disputa del 45% pone a prueba la capacidad del régimen autonómico para administrar la diversidad regional en Tarija, pero también la de los particos políticos (sin excepciones) para plantear un proyecto departamental sólido a futuro. Si no se logra esto, se perpetuará el círculo inestabilidad – desinstitucionalización – pobreza y podría generarse un escenario de crisis que rebase los límites departamentales.
* Es cineasta.

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