agosto 28, 2026

La larga lucha catalana por la independencia…

Si uno revisa diferentes fuentes históricas se da cuenta de que la desazón del pueblo catalán y otros pueblos como los vascos, frente a los españoles, es de larga data. La actual disputa por la independencia catalana comenzó en el año 2010. Aunque en el 2006 los catalanes habían aprobado en referéndum un Estatuto autonómico que el Tribunal Constitucional español lo cercenó. Desde entonces, los independentistas catalanes se han esforzado en reunir multitudes de ciudadanos en manifestaciones convocadas siempre el 11 de septiembre, el día de Cataluña, que conmemora la caída de Barcelona, en 1714, ante las tropas de la corona borbónica durante la Guerra de Sucesión Española. La derrota dio lugar a la abolición de las instituciones catalanas. En 2013, los partidos políticos independentistas pactan un referéndum. Se celebró el 9 de noviembre de 2014. Ante las denuncias del resto de partidos políticos catalanes y españoles, el Gobierno de Cataluña renuncia a llamarle referendo y lo denomina “proceso participativo”. Para evitar exponerse a una inhabilitación judicial, los gobernantes dejan que lo organicen los voluntarios. Los partidos no independentistas la boicotean y llaman a sus bases a no participar. Al final votan 2,3 millones de personas de un censo estimado de 5,4 millones de catalanes. Un 80,76% vota a favor de la independencia.

En el año 2015 se volvió a convocar a elecciones y se presentó, una amplia coalición de izquierda y de derecha con el único fin de proclamar la emancipación. Tampoco tuvo mayoría absoluta. Desde entonces todas las iniciativas legales aprobadas han dependido de un partido antisistema, crítico y que predica la desobediencia civil, llamado Candidatura de Unidad Popular (CUP). De hecho, tras las elecciones la CUP obligó a Artur Mas a abandonar la presidencia a cambio de otorgarles su apoyo para poder gobernar en Cataluña. Al dirigente catalán le sustituyó otro independentista, Carles Puigdemont.

A pesar de las protestas de los partidos políticos en la oposición y las advertencias del Gobierno español, abogados, jueces, empresarios, intelectuales y las instituciones europeas, los partidos independentistas aprobaron el 7 de septiembre una ley para convocar un referéndum el 1 de octubre de 2017. Ese mismo día el Tribunal Constitucional español suspendió de urgencia esa normativa. Al día siguiente los independentistas aprobaron otra ley, llamada ley de desconexión, que contempla todos los pasos para proclamar la República de Cataluña, con acciones democráticas como que sea el propio presidente catalán el que elija y nombre a los jueces. Esta otra ley también queda suspendida por el Tribunal Constitucional. El proceso de los independentistas queda así al margen de la legalidad y en desobediencia abierta; pero muy legítima.

La pretensión de independencia catalana se entiende mejor desde el punto de vista político. Todo el malestar y la desobediencia permanente no son más que una muestra más del fracaso del Estado nación española y europea, que por su modelo apuntó y apuesta hacia la centralización total del poder y la hegemonía identitaria de una sola cultura e idioma sobre las ancestrales. A pesar que España se considera una unión de comunidades autónomas, el grave incidente catalán nos muestra que esa autonomía es absolutamente limitada, que no reconoce las diversidades en su expresión más profunda. La experiencia del pueblo Vasco en su sueño independencista, a pesar que dejaron las armas como estrategia de lucha, ésta no fue por negociación del Estado nación español sino por propia iniciativa. Lo que nos muestra al gobierno español es la tozudez en la incomprensión del problema. El asunto no se resolverá bajo las acciones jurídicas, menos por la fuerza sino con la negociación política y es lo que menos quiere hacer el gobierno español. ¿Sera que el modelo del Estado plurinacional pueda aportar a la solución del problema? Como buenos colonialistas tal vez ni les interese buscar soluciones fuera de su experiencia.


*    Es aymara-boliviano. Dr. en Estudios Culturales Latinoamericanos y es Docente en la UMSA.

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