La derecha y la embajada norteamericana no duermen. Su objetivo de desestabilizar el gobierno de Evo Morales es una constante que cobra diferentes métodos.
Hoy, se vuelve a usar el terrorismo como arma política. Su resultado, muertos inocentes, entre ellos, niños. Por eso el terrorismo como método, siempre será condenado.
Debemos recuperar la memoria y retrotraernos a eventos como la granada a la marcha de la UDP, donde su objetivo era Hernán Siles Suazo, pero terminaron siendo muertos y decenas de heridos que marchaban detrás de la camioneta del líder de la UDP. Los otros eventos son la muerte de la Fiscal Von Borries o el auto bomba en el Comando Departamental de Policía de Santa Cruz.
Hoy los muertos por los actos terroristas de Oruro, ya son más de una decena y esperemos que este número no se incremente.
El mensaje que se envía con estos actos terroristas está dirigido a los movimientos sociales, que se preparan para movilizarse en apoyo a Evo Morales y su candidatura en 2019.
Ya en las redes sociales la derecha escribe “quédense en sus casas el 21F” y claro, si la advertencia muestra muertos como prueba, es un acto que promueve el miedo, el terror, frente a un Estado, que aparentemente no tiene la capacidad de proporcionar seguridad.
El mensaje va dirigido básicamente a la CONALCAM y los movimientos sociales que la componen. Todos los muertos son inocentes y occidentales. Otra vez, renace el concepto de la Bolivia Occidental y la de la Media Luna.
Y esta es la táctica extrema, ya que sus movilizaciones especialmente en la ayer denominada Media Luna, no son contundentes, no son combativas, muestran un pacifismo desmovilizador y convocan sólo a plataformas ciudadanas que con pocas personas cortan calles y rotondas. Tienen más resultados con sus farándulas carnavaleras, pancartas y consignas, que en sus convocatorias de movilización.
El Proceso de Cambio es el resultado de la actuación en las calles de “las impolutas hordas de los que no se lavan” buscando un gobierno suyo, propio, sin intermediarios.
Y las circunstancias y veladas amenazas actuales, como los bombazos de Oruro, obligan a volver al inicio, a las grandes movilizaciones que tomaron las calles, tomaron el territorio, tomaron el Estado.
Y estamos hablando de las mayorías nacionales, no de minorías que buscan protagonismos y ejercicio de derechos de los que siempre disfrutaron por su ideología liberal y el apoyo y cooperación de los países pro capitalistas, en nombre de la democracia occidental.
Esos bombazos además pretenden mostrar en el plano internacional, a una Bolivia “anárquica”, con un gobierno autoritario y con descontento de la sociedad, donde los medios de comunicación y las redes juegan un rol descomunal, en su capacidad de distorsionar la realidad en base a la mentira y el rumor.
Por tanto, Oruro y el Carnaval, eran las variables que articuladas, les podrían dar buen rédito político… sin importarles un ápice la pérdida de vidas inocentes: eso es el terrorismo imperialista.
La conspiración contra el proceso se ha desnudado. No quieren movilizaciones masivas, pues son la sensación de poder de Evo. Quieren hacer sentir a Evo que las masas lo abandonaron para que desista de su candidatura el 2019.
Este es un proceso de las calles, que nació de las grandes marchas y movilizaciones.
Volvamos a ellas.
Que no nos intimiden los actos terroristas. Las mayorías movilizadas siempre serán más poderosas que los actos aislados.
Y una vez controladas las condiciones internas, seamos implacables con la conspiración interna, con los infiltrados, con la derecha travestida de azul, cómplice de las acciones imperialistas.
* Sociólogo. Militante Guevarista.

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