abril 21, 2024

Los más beneficiados del proceso de cambio

Si hacemos un ejercicio para definir quiénes son los más beneficiados del proceso de cambio que vive Bolivia desde que Evo Morales asumiera la conducción del país, nos daremos cuenta que aquellos bolivianos y bolivianas que están bordeando los 30 años y que por lo tanto, hacen 12 años acababan de salir bachilleres (y que quizás votaron por primera vez en las elecciones del 2005), son sin lugar a dudas los que mejor han vivido estos 12 años.

Sin importar su origen ni su condición social, estos bolivianos y bolivianas ahora ya son profesionales, con una o dos maestrías y/o diplomados y están insertados en el aparato productivo ejerciendo su profesión o, de lo contrario, son empresarios con un negocio propio. Si tienen hijos estos pueden acceder a la más variopinta oferta educativa.

Gracias a las leyes aprobadas en materia de vivienda social, seguramente han accedido a un crédito blando y tienen casa. También es perfectamente posible que tengan, además, un vehículo y algunos ahorros.

En resumen, los bolivianos y bolivianas que han cumplido 30 años el 2017, son gente con un grado de bienestar y un poder adquisitivo mayor al de sus padres a esa misma edad.

Consecuentemente, es este estrato poblacional el que con certeza, consume más bienes de capital y otros artículos en el mercado local y puede acceder a una vida de muchas más oportunidades que sus progenitores hacen tan solo 30 años.

Es a esto a lo que llamamos “vivir bien”. Que todos tengan la misma oportunidad; esto es lo que vemos a diario entre la población de adultos jóvenes del país que serán además, quienes definirán en gran medida la votación de 2019. Y esto en todo el país y de la misma manera, ya sea en Santa Cruz, Quillacollo, Sucre o La Paz. Este vivir bien de la emergente clase media trabajadora boliviana, no sabe de diferencias de color de piel, apellido u origen de nacimiento. Este es uno de los milagros del proceso de cambio, que ha igualado el acceso a bienes, oportunidades laborales y educativas, que antes eran sólo para unos cuantos.

Ahora bien, a pesar de esta positiva situación, aún nos queda por hacer; es verdad que no todo está acabado y que no todo va sobre ruedas; como todo proceso dinámico que se va construyendo en la marcha diaria, hay tareas pendientes; consideramos que una pendiente es, no solamente haber creado las condiciones materiales y tangibles del vivir bien, sino y fundamentalmente, el construir una nueva forma de pensar que debería ser la consecuencia lógica de lo que se vive. Es decir, considerar el bienestar no solamente desde el pragmatismo del mero disfrute, sino sobre todo cómo la consecuencia lógica de la concepción de un país inclusivo para todos y todas, en profundo respeto a la diversidad y por causa fundamental del ejercicio de una libertad individual que también es colectiva y que, justamente por eso, es tan poderosa.

Es esta a mi juicio una de las tareas pendientes que debemos encarar ya sin pérdida de tiempo para consolidar el proceso hacia nuevas generaciones nacidas en la libertad del Vivir Bien.

Sea el primero en opinar

Deja un comentario