agosto 17, 2026

En calles, plazas y carreteras, esta nuestra fuerza histórica

Como no había ocurrido en los últimos meses, los movimientos sociales y los hombres y mujeres comprometidos con el cambio dieron señales inequívocas de cómo y por donde viene el camino de la reconstrucción ejemónica.

De dónde venimos dice hacia dónde vamos…

Los días que han pasado, son de mucha potencia, de mucha memoria…

El 21 de febrero es el día mundial de la lengua materna, es decir las lenguas de los indios, de esos que hoy en Bolivia son el sujeto histórico de la revolución más democrática y más cultural del continente.Una revolución con aroma de coca, de quinua, llama, chuño y ayni, mucho ayni

Con historia de indios levantiscos y rebeldes que hicieron gemir a la colonia española en el siglo XVIII (1780-1781) y que en el siglo XIX (1899) pusieron en jaque a la casta criolla divida entre Severo Fernández Alonzo por los conservadores sucrenses y los federalistas paceños encabezados por José Manuel Pando, este último al darse cuenta de la potencia política y militar de su aliado indígena liderado por Pablo Zarate Willca, lo traiciona con inmisericorde crueldad.

Para el siglo XX, entre 1915 y 1945 se verá una enorme cantidad de levantamientos por un lado y juicios por el otro, para la restitución de las tierras de comunidad, estos dos escenarios serán el caldo de cultivo sobre el cual se fue fermentando la revolución obrera del 52, era la revolución antes de la revolución.

Entrando a fines del siglo XX, en 1986, ese movimiento obrero victorioso del 52 sufriría una terrible derrota estratégica, aquella que conocemos como la “marcha por la vida”, desde ese mismo 28 de agosto, el movimiento campesino, indígena y originario, toma la posta para “construir la revolución”.

Los herederos de Tupac Katari y Pablo Zarate Willca decidieron pasar a la historia haciendo una revolución propia, se pasa de la lucha reivindicativa a la lucha política por Soberanía y Dignidad, el modelo neoliberal entreguista, nos había enseñado que solo la toma del poder podía impedir la destrucción de Bolivia y su muerte anunciada. En efecto, el primer presidente neoliberal en 1985, Víctor Paz Estenssoro nos decía “Bolivia se nos muere”, cuando en realidad una casta política la quería muerta para vender a las transnacionales nuestras riquezas naturales a precios de fraude, “por debajo de lo debajo”

El 21 de febrero tiene en su matriz esa historia, no es la Zapata, no es la derecha, no es la juventud confundida, sino que el 21 significa que un día pudieron manipular la democracia, en su forma básica: El voto.

La guerra sucia como arma electoral…

Un 21 de febrero se estrenó el mayor fraude político-mediático en toda la historia democrática del país.

Y se lo hizo contra un pueblo y un presidente, se usaron todas las armas innobles de los modernos sistemas de marketing político, se hizo uso de los adelantos tecnológicos en materia de comunicación, se hiso uso de cadenas de medios escritos, radiales y televisivos, como nunca antes se había visto. Se hizo de las redes sociales en formato empresarial con bots y trolls.

Dicen los que saben de estas cosas, que toda campaña política en formato de marketing electoral, tiene tres pasos visibles y uno cuarto que está oculto.

•      Primer paso: Posicionar la imagen del candidato

•      Segundo paso: Posicionar el programa del candidato.

•      Tercer paso: Inducir al votante, a hacerlo por el candidato y el programa. Hasta ahí todo está normal, ahora viene lo que en realidad nos importa…

•      Cuarto paso: Hacer uso del “marketing oscuro” (en lenguaje de manual) es decir “guerra sucia”, en términos de marketinero profesional.

Pero la guerra sucia tiene una regla fatal, que de no cumplirse, puede revertirse y ser un efecto boomerang para quien lo usa, esa regla fatal es, que su aplicación tiene que darse en el momento tal, que la víctima no tenga tiempo ni de reaccionar ni de recuperarse del golpe.

Bajo este principio el uso de la guerra sucia exige precisión política, temporal y matemática y eso es lo que hicieron con Evo pero también con el pueblo.

Porque con el pueblo?

Porque después de veinte años de neoliberalismo, no fue la democracia pactada la que ganó, sino que gano un indio igual que nosotros, un campesino igual que nosotros, un pobre igual que nosotros. El 2005 votamos “nosotros por nosotros mismos” y ganamos…

Las derechas de Bolivia usaron este cuarto paso, pero no solo contra Evo, sino contra el pueblo. Había que sacar la memoria rebelde del indio y devolverlo al estereotipo colonial: indio inferior por naturaleza.

Pero para que todo esto funcione existen requisitos, no se hace en el vacío, ni cae del cielo por la sola ley de la gravedad, sino que se prepara, se organiza, no se improvisa, la guerra sucia se prepara antes inclusive de la propia campaña electoral en su formato normal.

Es decir la guerra sucia constituye para los “marketineros” de profesión, el lugar donde se gana o se pierde, el resto es para adornar la campaña, pagar a los medios de comunicación y periodistas para entrevistas y foros –en ocasiones inútiles- aunque bajo el aurea de la difusión y presentación de candidatos.

La magia de los ochenta con la tele como lugar del espectáculo, cedió su paso en los noventa a las encuestas y sondeos en boca de urna, para de allí –en el siglo XXI- pasar a la guerra sucia.

Fue la guerra sucia, la que gano el 2016, se dejó de lado la buena información, se exasperó al votante al grado del paroxismo contra Evousando los viejos estereotipos coloniales contra el indio, exacerbando la doble moral y fundamentalmente haciendo que el votante, en sus diferentes estratos sociales, emita su voto confundido y cuando ello sucede, pierde siempre la victima de la “guerra sucia”

Las democracias contemporáneas han desarrollado modelos para arreglar entuertos, por ejemplo, el revocatorio cuando un candidato elegido no cumple las expectativas.

Qué pasa cuando un referéndum se ejercita sobre la base de mala información, manipulación mediática y guerra sucia en su forma químicamente pura? Una salida es la legal, o ir por otro referéndum? En todo caso, eso ya depende de la correlación de fuerzas.

Para cerrar este cuadro pongo un ejemplo de guerra sucia, pero en el terreno de la prensa internacional y que en el caso de Evo funcionó como reloj, los titulares que usted amigo lector verá a continuación no merecen comentarios, sea usted testigo de la guerra sucia en su forma de prensa internacional.

Como podrán dar cuenta, el terreno de los medios internacionales, tuvo su influencia, eso está en evidencia, es indiscutible.

Las calles y las carreteras son nuestro terreno político militar

Este 21 de febrero 2018, puso en evidencia la capacidad organizativa, el peso numérico indudable, y la calle como el lugar donde nuestra experiencia histórica es indiscutible en términos de lucha contra las dictaduras en los 70s, recuperación de la democracia en los 80s, resistencia contra el neoliberalismo en los 90s y el hecho de hacer una revolución con nuestras ojotas en las carreteras en la primera década del siglo XXI.

Y es que el MAS y los movimientos sociales provienen de una vieja tradición de resistencia, cercos, marchas, huelgas, bloqueos y barricadas, se podría decir que a diferencia de otros movimientos sociales en el continente, el MAS, la CSUTCB, las Bartolinas, interculturales y el CONAMAQ han estrenado su lucha política asumiendo como método de lucha, el control de las carreteras a través de los bloqueos, y de allí se han desplegado hacia las marchas como experiencia política no solo de varones sino también de mujeres. El movimiento cocalero por ejemplo es un modelo de éxito en ese terreno, hicieron padecer a la mismísima mujer de Gonzalo Sánchez de Lozada y a la mujer de Víctor Hugo Cárdenas allá por fines del 95 y principios del 96…

El método de lucha por excelencia para llegar al momento revolucionario ha sido el control territorial con todo lo que ello implica.

Un compañero de Aroma me decía el miércoles 21, “Mira, parece que en las ciudades están entrenados para producir desprecio, odio y smog, Mientras que en el campo producimos papa, cebollas, zanahorias, carne. Qué harían ellos si les bloqueamos los alimentos un fin de semanita? Pierden pues…”

Esta reflexión que no viene de un estratega militar sintetiza -y con creces-, la dimensión real de un eventual escenario de conflictividad, al cual quieren llegar la derecha boliviana, azuzados por la derecha internacional.

Los bloqueos con mesas, sillas y peluches no son bloqueos, son un juego sin sentido ideológico, no tienen el dolor que enseña, no tienen los callos que salen por el asfalto, ni la bronca contra la lluvia que te da de frente contra la cara, como si fueran piedritas menudas, esos bloqueos de opereta no te convierten en revolucionario para nada, a lo más una anécdota que las jovencitas escribirán en sus agendas íntimas.

Los aparatosos grupos juveniles en Santa Cruz reproducen y eso lo veo con pena, diseños fascistas corporativos y violentos, al grado de la criminalidad.

Que puede significar un bloqueo con lana de tejer amarrado a dos postes de una acera a otra?

Que no tienen gente?

Que tienen miedo?

Que es lo más fácil para seguir viendo la televisión?

Uno puede inferir muchas hipótesis, pero lo más cercano es que su comodidad de clase media, solo es valiente contra los indios, pues a los indios se los puede tratar con desprecio, como lo dijo la diputada Norma Piérola quien “prefiere dictadura de botas a dictadura de ojotas”.

Esta es la mejor síntesis de programa de gobierno que tiene la derecha en Bolivia, pero al igual que la derecha histórica, la derecha emergente no puede traer nada nuevo bajo el sol, ni tapar el sol con un dedo, su programa es racista, su accionar es racista, si fueran gobierno serían racistas.

No quieren canchas de césped sintético en el campo? Es que nos quieren ver jugando futbol en canchas de tierra y patapilas (pies descalzos), o quieren que juguemos básquet en tableros hechos de desechos con aros improvisados en ruedas de bicicleta Caloy, como era antes.

Esa es la dimensión de los programas políticos que veo entre viejos y nuevos, entre nuevos y viejos… derechistas

Por eso es que concluyo en que en las calles, en las plazas y las carreteras esta nuestra fuerza territorial, en nuestro programa revolucionario hacia el 2025 esta nuestro programa hacia el futuro.

En gestión pública y redistribución de la riqueza esta nuestra hora histórica, nuestro minuto estratégico y el segundo táctico al cual hacía referencia Hugo Chávez.

El impresentable numero uno para cerrar…

El 22 de febrero, aparece en varios informativos matinales el inefable Samuel Doria Medina, hablando de dictadura y democracia, diciendo que Evo quiere gobernar para siempre (dándolo por hecho) y que “él no lo va a permitir” autonombrándose el paladín de los colectivos ciudadanos que se movilizaron el 21 de febrero, un spot caro me imagino…

Pero este señor tiene que recordar, o más bien, ahora me dirijo a la juventud, ellos tiene que conocer a este señor, quién es y si tiene moral para decir lo que dice.

Primero, Samuel Doria Medina es muy amigo de Gonzalo Sánchez de Lozada y de Carlos Sánchez Berzaín, ya desde mediados de los años ochenta.

Segundo y lo más importante -por ahora,- Samuel Doria Medina firmó un pacto político con Gonzalo Sánchez de Lozada el año 2002, consiguiendo que en ese primer gabinete estuvieran Hernán Paredes, Jaime Navarro Tardío y Carlos Saavedra Bruno como “sus ministros”, para el 2003 año donde se dio febrero negro y la guerra del gas Goni cambió su gabinete ministerial, ahí se mantiene Jaime Navarro Tardío e ingresa Hugo Carvajal Donoso, estos dos firmarán posteriormente la célebre Ley del Sistema de Seguridad Ciudadana promulgado en agosto del 2003, ley hecha para detener la revolución que ya se veía venir con incontenible fuerza y proyección política.

En octubre del 2003, militares y tanques en las calles, muertos en las barricadas y las aceras, viudas y huérfanos serán el escenario dantesco de una dictadura neoliberal, hoy Samuel Doria Medina, que en ese preciso momento de luto y sangre era aliado de Goni, amigo de CarlosSánchez Berzaín, nos quiere dar lecciones de democracia?

Ese es el tamaño de la impostura de este señor y todos sus empleados, como Iván Arias, quien fue Viceministro de Hugo Banzer y luego de Jorge tuto Quiroga o el docente Julio Alvarado quien fue candidato de la ADN el 2002, o el histórico Oscar Eid, el único preso por corrupción y narco vínculos en 20 años de neoliberalismo y solo cuatro añitos, con prueba comprobada y delito confesado, claro Goni, le perdonó a condición de que Eid apoyara su candidatura el 2002, tal como sucedió finalmente y de lo cual queda una fotografía tomada en la casa de Goni, en ocasión de presentar al candidato a vicepresidente, Carlos Diego Mesa Gisbert, donde además aparece Samuel Doria Medina, su aliado, amigo, socio y cómplice.

Amigo lector, esta historia recién comienza…

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