octubre 16, 2021

Mario V. Guzmán Galarza y el Centro Cultural de Bibliotecarios de La Paz

El 17 de julio de 1944 el presidente Gualberto Villarroel inauguró el edificio de la Biblioteca Municipal de La Paz. La embajada Argentina trajo la exposición del Libro Argentino y la misión técnica de Augusto Raúl Cortázar (1910-1974) y Carlos Víctor Penna (1911-1998), para la disposición del edificio y la organización de las colecciones, quienes instalaron la colección argentina separada del antiguo fondo bibliográfico, alterando el sistema decimal, obra que duró muy poco pues la base bibliotecaria, paradójicamente la que habían formado aquellos, dirigida por el periodista Mario V. Guzmán Galarza, reorganizaron las colecciones y fortalecieron las labores bibliotecarias. El 7 de septiembre de 1948 los bibliotecarios fundaron el Centro Cultural de Bibliotecarios “Mariscal Andrés de Santa Cruz”, asumiendo los ideales del pedagogo belga Adhemar Gehain, [1] quien considera a la biblioteca “como un templo donde están depositadas las más bellas lecciones de la experiencia del estudio y de la civilización de los hombres”. Los bibliotecarios de La Paz asumían que “las bibliotecas deben ser los ansiados faros de la civilización que irradien las luces de la cultura en todas direcciones, y hacia todos los sectores sociales y en especial hacia aquellos que se debaten en el mar furioso de la vida en peligro de naufragar”. En su concepción, los bibliotecarios debían ser “celosos guardianes y sacerdotes del Templo de la Sabiduría [y] quiénes deben dar el vigoroso impulso a las actividades de extensión cultural. Venciendo los obstáculos y las indiferencias. Son ellos, como Apóstoles de lo Eterno, quiénes deben acercarse al pueblo y a los hombres a predicar la Fe en la Cultura y el Amor al Libro”. Esos visionarios bibliotecarios llaman la atención sobre la existencia de bibliotecas sin lectores que “se asemejan a cementerios desolados, donde nunca se allegaron los deudos de aquellos que murieron dejando las herencias más bellas y más útiles a la civilización y a la humanidad toda”. Al ver salas de lectura vacías, estantes repletos de libros sin abrir, exclamaron: “De nada sirve un libro sin lectores. Así también, las bibliotecas son inútiles a la comunidad si ellas no son visitadas por los espíritus inquietos, ansiosos de superación”. [2] En una coyuntura política singular[3] exaltan el papel del libro y la lectura, afirmando que “darán a los hombres de todo el mundo, de todas las naciones y de todas las razas, el sublime aliento de los dioses para seguir existiendo”.

Los 17 funcionarios de la Biblioteca Municipal -representados por el director, artista, poeta y escritor, Eduardo Calderón Lugones, [4] comandados por el impetuoso Mario V. Guzmán Galarza-interpretan las necesidades de la población, imbuidos con espíritu combativo para llevar lectores a la remozada Biblioteca, por intermedio del Centro Cultural de Bibliotecarios para “dar cumplimiento a la función social de las bibliotecas”. El 15 de septiembre de 1948, posesionaron a su directiva, [5] nominando presidentes Honorarios al alcalde municipal, Luis Nardín Rivas y los concejales municipales, Elodia B. de Lijerón y Gral. José L. Lanza. [6]

La directiva tomó posesión el 15 de septiembre en acto literario-musical, realizado en el auditorio de la Biblioteca Municipal. En 1949 publicó la Revista de la Biblioteca Municipal “Mariscal Andrés de Santa Cruz”, con la pretensión de “hacer obra de buena fe y la finalidad de cooperar al progreso del país”, acudiendo al favor de “los hombres de letras, a escritores prestigiosos, a los de avanzada intelectualidad que piensan y dicen con el acierto de su pluma, ya artífices en el léxico, verdades científicas, orientaciones cabales, sobre problemas sociales, económicos, políticos, educacionales y feministas”, y buscaba “atraer al público lector hacia la Biblioteca ‘Mariscal Santa Cruz’, convirtiéndola en un verdadero hogar intelectual, donde se rinda culto a las ciencias y las artes, será la mejor obra que realice”. [7]

El primer número de la Revista es digna de mención pues publica ensayos sobre el pensamiento nacional de connotados escritores, entre ellos el propio Eduardo Calderón Lugones (Canto de eternidad), y Mario V. Guzmán Galarza (Hace cuatro siglos), Ricardo Bustamante y Eloy Salmón (Himno paceño), Vicente Fernández y G. (Un himno para un gran pueblo), Fernando Diez de Medina (Fantasía al modo aymara), Roberto Prudencio (Sentido y proyección del Kollasuyo), Abraham Valdez (Bautista Saavedra, reformador y visionario), Arturo Pizarroso Cuenca (Bonifaz, Rey de los negros) y Guillermo Francovich (Una mística de la tierra). La segunda sección da la voz a los poetas nacionales: Franz Tamayo (Adonais), Gregorio Reynolds (En paz y amor), Abel Alarcón (A la ciudad de La Paz), Jaime Mendoza (Illimani), Rosendo Villalobos (A La Paz). La tercera sección estuvo a cargo del Centro Cultural: “Aida Alipaz Alcázar (La Paz en el IV Centenario de su fundación y el libro), Alberto Olmos Ramírez (Un año más), Mario V. Guzmán Galarza (Navidad Paceña), Irma Mercado García (El trabajo y las bibliotecas), Jaime Flores Sánchez (Antonio Díaz Villamil), Isaldina Ayala Ugarte (La mujer)”. La cuarta sección publica el artículo de Julio Antonio Bustillos (Fin y objeto de las Bibliotecas) y promociona “Las bibliotecas y sus reparticiones”, “Bibliotecas vecinales”, “Reorganización de la Biblioteca Municipal”, y “Notas bibliográficas” de donaciones y adquisiciones. [8]

El Centro Cultural “Mariscal Andrés de Santa Cruz” fue la primera organización gremial bibliotecaria en Bolivia. Interpeló la indiferencia de la sociedad hacia los libros, volcó su mirada a niños, jóvenes y obreros. La Revista de la Biblioteca Municipal fue criticada por el sucesor de Lugones, Nicolás Fernández Naranjo, califica de error “confiar la dirección a un subalterno [Mario V. Guzmán Galarza] que no obstante su esfuerzo, por principio de disciplina la revista debería estar dirigida por el director de la biblioteca”. [9] Naranjo no comprendió que la Revista era el órgano del Centro Cultural y no de la Biblioteca.


*    Magister Sientiarum en Historias Andinas y Amazónicas. Docente titular de la Carrera de Historia (UMSA). Presidente del Comité Regional de América Latina y el Caribe del Programa Memoria del Mundo de la Unesco-Mowlac.

1    Integró la Misión Pedagógica Belga de Georges Roumá (1913). Profesor de Geografía e Historia en la Escuela Normal Maestros de Sucre; implantó el sistema Dewey-Otlet en la biblioteca del Colegio “Junín” (1917). Director General de Instrucción (1926-1930).

2    Revista de la Biblioteca Municipal, p. 79.

3    Bolivia estaba en los prolegómenos de una revolución social que sepultaría al viejo régimen feudal imponiendo el capitalismo de Estado en 1952.

4    La Paz, 1890-1956. Escritor, pintor acuarelista y músico compositor. Profesor titulado en la Normal de Sucre, docente del Conservatorio de Música, primer violín de la Orquesta Sinfónica Nacional. Su obra literaria está inédita. Coautor de Facetas, texto de lectura para 5to. año, editado en 1945. Elías Blanco: Diccionario de poetas bolivianos. La Paz, El Aparapita, 2011.

5    Presidente: Eduardo Calderón Lugones, Secretario de Relaciones: Mario V. Guzmán Galarza, Cultura: Aida Alípaz Alcázar, Hacienda: Gaby Zegarra Calderón, Prensa: Julio Antonio Bustillos, Vinculación: Raúl A. García, Secretario General: Alberto Olmos Ramírez.

6    Revista de la Biblioteca Municipal, p. 79.

7    Elodia Baldivia de Lijerón: “El pensamiento nacional. Génesis”, en Revista de la Biblioteca Municipal “Mariscal Andrés de Santa Cruz”, 1 (1): 17-18, 1949.

8    Revista de la Biblioteca Municipal, p. 95-98.

9    Rolando Costa Arduz: Historia de la municipalidad de La Paz. La Paz, Concejo Municipal, 2012: p. 378.

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