febrero 1, 2023

Corea del Norte y EE.UU.: modera tu entusiasmo

La reunión que sostuvieron Donald Trump y Kim Jong recientemente en Singapur no debería sobrestimarse. No es un hito histórico y no transforma radicalmente la situación de la península norcoreana ni de toda la región asiática, todavía amenazada constantemente por la incertidumbre militar y geopolítica. Corea del Norte y Corea del Sur siguen técnicamente en Guerra, así como lo siguen estando (técnicamente) EE.UU. y Corea del Norte. EE.UU. continúa imponiendo sanciones económicas a Corea del Norte y todavía no se puede confiar en la capacidad de respetar compromisos, tanto en el ámbito bilateral, como sucede con su retirada del Acuerdo de Desnuclearización con Irán, como en el multilateral, con su retirada del Pacto contra el Calentamiento Global. Es decir, por muy esperanzadora y hasta farandulezca que haya sido esta semana, el mundo sigue envuelto en incertidumbre.

La política internacional, las relaciones internacionales, se mueve por senderos mucho más formales que la política interna de cada Estado, pero la formalidad y el derecho han demostrado sus límites no solamente en éste siglo sino también desde que se trató de establecer acuerdos estables en el tiempo desde mediados del siglo pasado, luego de la Segunda Guerra Mundial.

EE.UU. sigue imponiendo sanciones unilaterales a varios países del mundo, y continúa generando inestabilidad geopolítica en el medio oriente. No solamente en Siria, Egipto o Libia. Irak y Afganistán continúan con Estados desestructurados después de dos invasiones, y Palestina sigue sufriendo el asedio de Israel promovido también desde el Departamento de Estado y la Casa Blanca. EE.UU. En suma, aún persiste en su intención de hacer retroceder la historia y evitar así la emergencia de un mundo multipolar.

El incremento de aranceles por parte de EE.UU. a algunos productos chinos de importación y el intento de acorralar a Rusia mediante uno de los miembros de la OTAN, el Reino Unido, a través del caso del intento de asesinato de un exespía ruso en aquel país, demuestran que si algo caracteriza a la era Trump y la política exterior de los EE.UU. es su desenvolvimiento errático, tanto en el plano discursivo como en el plano de los hechos. La paradójica relación que sostiene el gobierno de Donald Trump con sus aliados europeos en plataformas tan distintas como la UE y la OTAN son sólo una muestra de que en relaciones internacionales, la ambigüedad no es la excepción sino la regla. Nada es nunca lo que parece, y eso pudo evidenciarse en la última reunión del G-7.

Las preguntas que uno debe plantearse para tratar de entender lo que sucede y lo que podría suceder son las siguientes: ¿Quién tiene mayor poderío militar? ¿Quién tiene mayor influencia diplomática? ¿Quién tiene mayor poder económico? ¿Quién tiene mayor influencia cultural? Los EE.UU. hoy en día ya no gozan de las prerrogativas que tenían hasta hace un par de décadas en ninguno de los ámbitos señalados, lo que lejos de hacernos pensar que ya se ha pasado a otra época, debería hacernos reflexionar sobre el porqué a pesar de tales avances, el mundo sigue siendo tan peligroso e injusto como antes.

Sea el primero en opinar

Deja un comentario