septiembre 18, 2020

Doce años después, la contradicción es la misma

A pocas horas de concluir la jornada del viernes 14 de septiembre, los medios de comunicación informaron acerca de un enfrentamiento entre simpatizantes al gobierno del presidente Morales y opositores a su re postulación durante el desfile cívico del Aniversario de Cochabamba. Las noticias hablaban de violencia y represión, aunque las imágenes difundidas no lograron captar el momento en el que el choque tuvo lugar.

El hecho no es sorprendente para nadie. Al igual que durante los primeros años en los que Morales ocupó la presidencia, hoy los sectores más conservadores de la sociedad boliviana cuentan con las banderas suficientes como para lograr una convocatoria considerable en contra de un proceso histórico que no aceptan a pesar del tiempo transcurrido desde que el viejo sistema de partidos se desmoronó no sin antes hacer tambalear los cimientos que nos sostenían como Estado.

Antes fueron las autonomías, hoy es la defensa de los resultados del cuestionable referendo constitucional de febrero de 2016. Las circunstancias han cambiado, pero la naturaleza de la contradicción sigue siendo la misma: conservadores vs progresistas y no demócratas vs autoritarios. Los estallidos de violencia y enfrentamiento, por ello, no deben ser tomados como una anomalía o una excepcionalidad. Son la expresión natural del antagonismo que hoy envuelve al país. Y es de esperar que su intensidad se agudice a medida que los meses vayan pasando.

Sin embargo, las circunstancias han cambiado muchos desde la primera década de este siglo. Las plataformas ciudadanas que se han organizado de forma curiosamente espontánea desde inicios del año pasado no cuentan con la misma fortaleza y arraigo del que gozaban los cívicos que apaleaban campesinos en las plazas en 2007. Son organizadas por partidos de oposición con una mínima capacidad de resistencia en espacios formales de la política. Por otro lado, el partido de gobierno, a pesar de su desgaste, aún cuenta con sectores sociales que por sus condiciones objetivas de existencia no pueden desertar en su intención de lograr mayores oportunidades en un país que ha avanzado mucho en reducir desigualdades, pero están muy lejos de cumplir consumar su objetivo.

En otras palabras, no existe suficiente convicción por parte de esta nueva forma que han adquirido las pulsiones retrógradas de nuestra sociedad. Ya no se trata de una parte de la población unida y organizada para defender sus viejos privilegios que teníamos en 2006, sino de una dispersa masa de descontentos que por primera vez en años puede entonar una consigna suficientemente fuerte como para escucharse entre ellos mismos. El Proceso de Cambio, se debe admitir, también sufre síntomas de agotamiento, aunque sin un contrario lo suficientemente fuerte como para obligarlo a retroceder. Aun goza, por demás, de un liderazgo fuerte y decidido.

En otras palabras, las circunstancias han nivelado relativamente el campo de batalla entre conservadores y progresistas. La fuerza moral que las impulsa, por otra parte, sigue siendo mínima para los primeros, a pesar del único aliento que recibieron en febrero de 2016 con una victoria pírrica. Los conservadores carecen de un líder, y se esfuerzan por convencer a una dubitativa figura que tiene muy poco tiempo para decidirse. Finalmente, más allá de los oportunistas que se han unido al gobierno durante los últimos años, el MAS aún cuenta con una militancia organizada y experimentada en el campo de batalla político, constituida por indígenas, campesinos y trabajadores. Las clases medias que hay en su seno, una parte es de izquierda y otra bastante pragmática. .

Por muy dramática e incierta que se quiera proyectar la actual coyuntura, el progresismo en Bolivia tiene todavía mucho a su favor. La resistencia de las plataformas ciudadanas ante un nuevo periodo de Morales está muy lejos de ser la que lograron los conservadores en Argentina y Brasil. Lo único que puede resultar preocupante es la desesperación que irá aumentando en sus filas hasta que las elecciones del próximo año tengan lugar.

Be the first to comment

Deja un comentario