mayo 29, 2020

Nuevo TLCAN veta nexos comerciales con Venezuela

CIUDAD DE MEXICO-, Estados Unidos impide a Canadá y México en el nuevo acuerdo comercial vincularse con economías que, en su criterio, no favorezcan el libre comercio, como China o Venezuela.

La «letra pequeña» del entendimiento alcanzado el lunes entre los tres países reserva ésta y otras sorpresas que hoy son ampliamente destacadas por los medios y analistas económicos.

El fin de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) ahora llamado UMSCA (United States Canada Mexico Agreement), un impronunciable acrónimo objeto de bromas en las redes sociales, fue preconizado por el presidente de Estados Unidos Donald Trump como una verdadera hazaña.

Según analistas, Trump busca capitalizar ese triunfo con el objeto de atraer el aplauso de la platea, pero en particular de su base de apoyo, con vistas a los comicios legislativos de noviembre próximo, Los protagonistas de las arduas negociaciones, que demoraron más de un año, defendieron esa prohibición, plasmada en el capítulo 32 del convenio, al señalar que se debe a que un acuerdo con países como Venezuela o China «limita la competencia equitativa».

La futura ministra de Economía, Graciela Márquez, señaló que esto no significa un riesgo para México, pues tiene «diversos mecanismos para continuar su relación comercial con países como China».

Los candados para establecer vínculos a intercambio con naciones donde hay una fuerte intervención del Estado en la actividad productiva, se derivan de que son considerados un riesgo para la actividad comercial de la región.

El presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Juan Pablo Castañón, dijo que «se trata de proteger a la planta productiva de América del Norte para que no se asocien con países en donde el Estado otorga subsidios, interviene mercados e impide el libre comercio».

«Por eso es importante que haya el compromiso de los tres países de no ser socios de ese tipo de economías», indicó.

El dirigente expuso que se requería «establecer el compromiso de que no se nos ligue o que no tengamos acuerdos en donde se creen desequilibrios entre productores de ese país porque no existe libertad de mercado, o ésta es parcial o existen altos subsidios, intervención del Estado en la actividad productiva».

A juicio de Castañón, era «trascendente» que se incluyera en el texto del acuerdo esa determinación.

«Nos estamos asociando con países que fomentan la libertad de mercado y el libre comercio en el mundo en igualdad de circunstancias», explicó.
Es por ello natural «no relacionarse con países donde hay subsidios, intervención estatal y donde incluso devuelven impuestos a las empresas que exportan o regulan los precios», expuso.

El dirigente empresarial argumentó que «de lo que se trata es de proteger empleos y evitar la competencia inequitativa».

En caso de que alguno de los socios del nuevo acuerdo desee vincularse con naciones que no practican el libre comercio, se debe informar con tres meses de anticipación a sus contrapartes y por lo menos 30 días antes de firmarlo.

Los socios se encargarían de revisar esta asociación y evaluar el «potencial impacto» que podría tener en el USMCA.

Sin embargo, la «cláusula antichina» parece hacerle el juego al presidente Trump, que desde su campaña como candidato prometió reducir el déficit comercial con Pekín, calculado en unos 376.000 millones de dólares anuales.

China fue castigada por Washington con tarifas compensatorias con un valor de 250.000 millones de dólares. El acuerdo impide por ahora a México continuar su proceso de acercamiento con el gigante asiático, al que veía como un posible reemplazo de Estados Unidos en caso de que fracasara la renegociación del TLCAN.

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