enero 8, 2022

Jair Messias Bolsonaro: el fascismo encarnado


Por Fernando Rodríguez Ureña *-.


Si. Casualmente o no, también se llama Mesías y su propuesta carismática de derecha resulta también mesiánica. Estos mesías se materializan en sociedades en crisis en las que las salidas resultan siendo paradójicas, extraordinarias, personalizadas por actores casi siempre asistémicos.

Tratándose de un capitán de ejército, lo que implica que no concluyó su carrera podemos inferir que esta condición le denota como persona, cierto grado de frustración, habiendo construido un perfil que lo define como un renegado social.

En esta condición, dedicado a la política radical de derecha, es el completo perfecto de esa otra cáfila de aparecidos en la política, esos jueces y fiscales formados en los Estados Unidos, que han judicializado la política como arma para destruir a los líderes de izquierda que surgen en el continente.

El imperio y el capitalismo no fueron derrotados durante estos años de crisis. Estaban agazapados cogiendo impulso para imponer otra variante de la política: la salida autoritaria en los marcos de la democracia liberal.

En la democracia liberal, el voto es lo que cuenta y le da legalidad a la participación política. En este caso, el sistema que sacraliza la igualdad, la libertad y la fraternidad, una vez más devela sus profundas contradicciones, pues entroniza a un personaje, que siendo racista, sexista, homofóbico, condiciones absoluta y esencialmente antidemocráticas, es funcional a sus necesidades. O sea, al capitalismo y al imperio, le es totalmente indiferente la calidad de los procesos y sus líderes, siempre y cuando favorezca a sus intereses. Y la derecha habla de ética y moral en América Latina.

Este personaje, ya ha hecho pública su adhesión a las políticas económicas de Macri y Piñera, sosteniendo que privatizará toda empresa estatal en los marcos de un neoliberalismo extremo que acaba con los derechos colectivos. Su primera gira la hará hacia Estados Unidos e Israel, denotando su alineamiento en lo ideológico y político para finalizar dando un golpe mortal a los procesos de integración regional, jugando una vez más al divide y vencerás de la geopolítica norteamericana.

Bolsonaro pondrá en subasta la Amazonía, el pulmón del planeta, sin importarle el impacto ecológico que eso implica para la región y el mundo. Se acabaron los derechos de los pueblos indígenas, contactados o no que habitan en ella. ¿Que dirán los ecologistas que en nombre de la salud del planeta se enfrentaron a los procesos populares y de izquierda? ¿Que dirán los defensores de los pueblos indígenas cuando estos sean despojados de sus territorios para satisfacer la voracidad de las empresas transnacionales? ¿Cuantas nuevas bases militares norteamericanas se instalaran en la Amazonía afectando nuestra soberanía?

Jair Bolsonaro, el mesías de la derecha, del Brasil y que ya empieza a tener sus adherentes en las derechas de sus países vecinos, se constituye en una pieza clave en el rompecabezas imperial para el continente.

Este sujeto, ya lo ha planteado: volverá al tutelaje de la región, a la imposición y la aplicación de las correas de transmisión de la geopolítica norteamericana y a la lógica del capitalismo en sus expresiones más descarnadas: no en vano su segunda visita internacional será Israel.

Al igual que los izquierdistas que votaron por Macri se arrepienten profundamente de su equivocación electoral, mañana los pobres del Brasil y las clases medias que lo encumbraron, seguramente se rasgaran las vestiduras cuando sus sistemas de salud se privaticen, cuando su educación no cumpla mínimamente con sus preceptos de liberación, cuando los jubilados descubran que sus fondos se exportan por financieras transnacionales, cuando sus clases medias que sufrieron movilidad ascendente, desciendan nuevamente a condiciones de pobreza, cuando el Banco Mundial y el FMI dicten sus políticas económicas convirtiendo al Brasil en un gran mercado.

Y una vez más, serán los pobres del Brasil, los que servirán de carne de cañón para resolver la nueva crisis del capitalismo por la que atravesamos y será en nombre de la democracia que se verán como hacen 40 años atrás, constreñidos en sus derechos, convertidos gracias al fascismo, en simples aspiraciones.

Pero, también la izquierda brasilera cometió profundos errores. Habrá que aprender de ellos. Ya se ha escrito sobre ellos.
La autocrítica para la izquierda boliviana es también una imperiosa necesidad. Que la lección nos sirva, que no nos ocurra lo mismo.


* Sociólogo. Militante guevarista.


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