En muchas partes del mundo, el aguinaldo es entendido como un regalo que el empleador hace de manera voluntaria al trabajador, usualmente en la época navideña, ya sea en especie o en dinero. Sin embargo, en países como el nuestro no es una dádiva ni una propina del empleador, es un derecho laboral conquistado por la clase obrera.
En Bolivia la obligatoriedad del aguinaldo se estableció con la Ley del 18 de diciembre de 1944, durante el gobierno del nacionalista Gualberto Villarroel. La gran mayoría de los empresarios privados se opusieron a la obligación de pagar un decimotercer salario e indicaron que los llevaría a la quiebra y por consiguiente a despidos masivos. Este discurso obedece a la lógica capitalista de maximizar las ganancias y no compartirlas con los trabajadores.
Desde 2006, con la Revolución Democrática y Cultural, el país ha logrado una estabilidad política, económica y social nunca antes vista. Bolivia ya no se nos muere ni somos una nación inviable como se nos veía durante el neoliberalismo. Hoy lideramos el crecimiento económico en la región, y lo hacemos reduciendo la pobreza y las desigualdades. Nuestros logros económicos y sociales son reconocidos en el mundo.
En 2013, mediante Decreto Supremo 1802, el presidente Evo Morales determinó el pago del segundo aguinaldo “Esfuerzo por Bolivia” para las servidoras y servidores públicos, trabajadoras y trabajadores del sector público y privado del Estado Plurinacional, a ser otorgado en cada gestión fiscal cuando el crecimiento anual del Producto Interno Bruto (PIB) supere el 4,5%. El principio orientador de esta medida es socializar la riqueza, que antes se privatizaba, y reducir la pobreza.
Ese año, una parte del empresariado privado junto a analistas económicos al servicio del neoliberalismo rechazaron esta medida, indicaron que era imposible pagar ese beneficio, advirtieron con el cierre de miles de empresas y anticiparon una crisis económica. Hoy vuelven a decir lo mismo.
Sin embargo, durante los años en que se pagó el segundo aguinaldo (2013, 2014 y 2015), nuestro país se convirtió líder en crecimiento económico en América del Sur y registró la menor tasa de desempleo (4,5%) en la región. Por otro lado, la cantidad de empresas se incrementó de 217.164 en 2013 a 308.622 a junio de 2018.
En el período julio 2017 a junio 2018 nuestro PIB ascendió a 4,61%, cifra que permite el pago del segundo aguinaldo en esta gestión. A junio de 2018, el sector agropecuario registró el mayor crecimiento con 7,5%, seguido de construcción 6,1%, establecimientos financieros 5,6%, industria de alimentos 5,1% y comercio 5,0%, entre los principales rubros intensivos en mano de obra.
Lo que no podemos perder de vista es que el pago del segundo aguinaldo es parte de una política de redistribución de ingresos, y es un mecanismo dinamizador de la demanda interna que a la vez fortalece la economía en su conjunto.
Además, el Estado nunca ha abandonado al sector privado porque es parte de la economía plural reconocida en la Constitución Política del Estado. Durante estos 12 años el sector privado ha tenido importantes ganancias, y el segundo aguinaldo es un justo reconocimiento a las trabajadoras y trabajadores del Estado Plurinacional de Bolivia.

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