El desempeño de la economía boliviana durante la última década y media es sin duda alguna una excepcionalidad regional.
Entre los muchos aciertos que le permitieron crecer al país a un ritmo mayor al 4% durante los últimos años (y se estima que éste año se cerrará con 4.61%) no se puede pasar por alto dos factores: la bolivianización de la economía, la orientación productiva y social de los créditos bancarios y el papel de la inversión pública para estimular el movimiento económico.
Dos de estos tres factores tienen mucho que ver, al mismo tiempo, con el papel de la banca, que bien podría decirse que hoy en día constituye uno de los motores del desarrollo en Bolivia.
De acuerdo a la de Bancos Privados de Bolivia (ASOBAN), el 60.2% de los créditos otorgados por la banca hasta octubre de 2018 estuvieron dirigidos a las carteras productiva y de vivienda social.
Así, la banca boliviana registró créditos durante éste año por un total de 22 mil 184 millones de dólares (lo que significa un crecimiento interanual de 12%). Los depósitos llegaron a sumar 24 mil 929 millones de dólares. 3 millones 33 mil dólares financiaron la vivienda de miles de familias bolivianas. De hecho, de acuerdo a una edición del periódico La Razón de junio de éste año, los créditos de vivienda social se incrementaron en 338% en los últimos 8 años; En cuanto a los créditos productivos, éste 2018 alcanzaron los 10 mil 588 millones de dólares, creciendo 416% en el lapso de los últimos 8 años.
Destaca también que durante éste año el tipo de cambio fijo se ha terminado de consolidar mediante la banca, cuyos créditos son 97.5% en bolivianos al día de hoy, lo que llevó al presidente Evo Morales a recordar en octubre, mediante su cuenta de twitter que, “como hoy, 1990, se informó que depósitos en la banca llegarían ese año a $us 800 MM, y que el 80 % era en dólares. A octubre de 2018, la banca boliviana captó Bs 164.261 MM”, indicó el mandatario”.
Según los economistas, ésta mejora de la situación económica boliviana ha redundado, también, en un incremento de la capacidad del pueblo boliviano. Según la economista Claudia Montaño Quiroga, “los últimos años, las entidades financieras han dotado de una serie de ventajas con miras a lograr captar el mayor número de clientes.
Ello ha redundado en mejores indicadores de acceso al crédito y de cobertura de servicios financieros. Si comparamos la relación depósitos/PIB, para el año 2010 era de 44.5 por ciento en tanto que para 2018 se incrementó a 65.9 por ciento”, quien además destacó que Bolivia se encuentra entre los países de la región con mayor porcentaje de personas con ahorros en entidades financieras.
Los bancos que lideran éste impulso a los sectores productivo y social en Bolivia, de acuerdo a la revista Datos, son los bancos FASSIL, Banco Unión, BISA, Mercantil Santa Cruz y BCP. A ellos se suman otros bancos que también juegan un rol preponderante en la colocación de créditos productivos y de vivienda social, como los bancos FIE, y PRODEM.

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