septiembre 10, 2026

Bolivia ante la Corte Internacional de Justicia, un balance crítico


Por Farit L. Rojas Tudela *-.


Bolivia llevó su diferendo marítimo con Chile ante una Corte Internacional de Justicia, es decir, ante un foro internacional en el que las presiones, las inclinaciones y la ideología son actores clave a la hora de la toma de decisiones.

Duncan Kennedy, profesor de Derecho de Harvard y fundador de los llamados CRICS o Critical Legal Studies, ha reflexionado e investigado acerca de la manera en la que la ideología influencia los fallos de los jueces.

Obviamente los jueces no son estados de pureza mental abstracta, son seres humanos con claras inclinaciones religiosas, políticas y por supuestos (si sumamos las anteriores) ideológicas. A diferencia de las tradicionales teorías jurídicas, Kennedy considera que las normas no son guías, sino restricciones para resolver casos. Los jueces, en consecuencia, al adaptar la norma a un caso concreto deben interpretarla.

Pero en el acto interpretativo la ideología se inmiscuye. Kennedy considera que hay tres tipos de jueces: los activistas (que buscan una sobreinterpretación de la ley, hasta casi reinventarla); los mediadores (que buscan un punto medio); y los bipolares (esquizofrénicos que varían sus fallos de acuerdo con sus temores o preferencias circunstanciales). Los tres tipos de jueces tienen en común estar mediados por la ideología, pues en el primer caso (los activistas) su sobreinterpretación está mediada por lo que ellos consideran “bueno” a la luz del sistema político, cultural y económico en el cual han sido criados y educados, y que muchas veces ellos consideran natural.

Lo mismo para los mediadores que buscan un punto medio como canon de justicia, a partir de lo que ellos también consideran “bueno”. El punto medio es también pre definido por lo que un juez considera justo y esto depende del sistema cultural, político y social en el cual creció. Los bipolares siempre están mediados y abstraídos por preferencias y temores que también son ideológicos y culturales, muchas veces son presiones externas, desde las políticas hasta las económicas.

Estos sesgos ideológicos cobran mayor importancia si se analiza a jueces de un tribunal que atiende casos de diferentes Estados, culturas e ideologías, como es el caso de la Corte Internacional de Justicia (CIJ). El profesor de la Universidad de Chicago Eric Posner y su estudiante Miguel F.P. de Figueiredo han investigado si las resoluciones de la CIJ pueden ser consideradas “sesgadas”. Sus resultados son más que interesantes. Según Posner y De Figueiredo, los jueces de la CIJ favorecen en sus fallos a aquellos Estados que son similares a sus Estados de procedencia en las dimensiones de cultura, régimen político y riqueza. Es decir, los jueces favorecen a sus afines.

Dada la composición de los jueces de la CIJ, es decir de los países de procedencia, de los sistemas de derecho en los que se formaron, estas dimensiones se traducen en cumplimiento de derechos humanos liberales, democracia a la occidental y apertura comercial y económica al mundo, es decir, modernidad pura y dura. La última elección de jueces ha dejado una CIJ con una presencia anglosajona muy fuerte y de comprensión del Derecho como Common Law. Vale destacar que ninguno de los jueces tiene al español como lengua materna, y muchos de ellos viven hace mucho en una parte del mundo de la cual se irradia la ideología capitalista y de mercado.

Ni Posner ni De Figueiredo, mucho menos Kennedy, consideran que los jueces puedan ser imparciales y objetivos al aplicar el Derecho. Sus hipótesis buscan reafirmar el juego político que está detrás de lo jurídico. Y este juego político no es solo con el oponente, sino también con el juzgador. Los foros de justicia, los tribunales internacionales, las cortes internacionales de justicia no pueden ser más que acompañantes de la política dominante a nivel mundial.

Además, un componente que muchas veces quienes trabajan en el campo jurídico tienden a olvidar. Los tribunales de justicia deciden sus causas mediante votos, y en ellos se muestra la tensión, la inclinación, la parcialidad de sus opiniones y resoluciones.

Esto nos debe llevar a prestar atención a que no se trata de una decisión justa (pura, en razón y en derecho) la que triunfa, sino la decisión que obtiene más votos, la decisión que arrastra mayor convencimiento, que como señalan Kennedy, Posner y Figueiredo dependen de la afinidad política de los jueces con las representaciones políticas que tienen.

Bolivia llevó su diferendo marítimo con Chile ante una Corte Internacional de Justicia, es decir, ante un foro internacional en el que las presiones, las inclinaciones y la ideología son actores clave a la hora de la toma de decisiones. Es mucho lo que se ha escrito sobre esta iniciativa, sin embargo, si se trata de realizar un balance, el punto de partida es recuperar el carácter político de la CIJ y de los jueces de la misma.


* Abogado constitucionalista, M.Sc. en Investigación Social y Ph.D. en Ciencias bajo la mención “Justicia”.


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