abril 13, 2021

Desigualdad, un reto para el modelo económico boliviano


Por Daniel Villarroel-.


Hablar de desigualdad en el ámbito económico, es precisamente entrar en un debate sobre la redistribución de los ingresos, quien percibe el mayor porcentaje de las rentas, donde se concentran los factores de producción, etc. Estos aspectos fueron criticados de distinta forma en los últimos años, asimismo los elementos que interactúan en la economía y las variables como el tipo de cambio, precios internacionales y el tan mentado crecimiento del PIB, fueron cuestionados respecto a si estos son el resultado de la aplicación del nuevo modelo económico que se encuentra vigente en Bolivia a partir de 2006 o simplemente son un reflejo del modelo establecido mediante el DS 21060.

Contextualizando el modelo económico impuesto por el DS 21060, puede ser resumido en cuatro características: tipo de cambio con mini devaluaciones (crawling peg), apertura del bolsín, reestructuración tributaria y apertura comercial; asimismo, la administración pública y las políticas monetarias y fiscales tomaron un nuevo rumbo mediante recetas impuestas por los organismos internacionales como el FMI y el Banco Mundial, especialmente en lo que se refería al control del déficit fiscal toda vez que Bolivia en ese entonces aplicaba casi todos los recursos que obtenía a gasto corriente.
Por otra parte, contextualizando el Modelo Económico en actual vigencia, puede resaltarse las siguientes características: bolivianización, estabilización del tipo de cambio (apreciación del boliviano), acumulación de reservas, reforzamiento del mercado mediante el incentivo al consumo interno apoyado con una base sólida y estructurada del sistema financiero (dinamización de la demanda agregada), habiendo redirigido la política de gasto.

Estas características, sin duda permiten apreciar que Bolivia experimentó una evolución en cuanto al manejo económico, ya sea el experimentado en 1985 el cual permitió la estabilización y eliminación de la hiperinflación que aquejaba nuestro país; y el que se implementó desde 2006 teniendo como variable articuladora la dinamización de la demanda agregada solventada en una estructura económica que funciona tanto con precios bajos como con precios altos, modificando el financiamiento de déficit por gasto corriente a un déficit por inversión, es decir, que los recursos obtenidos por medio de financiamiento especialmente externo, fueron orientados a la Formación Bruta de Capital.

Ahora bien, la pregunta fundamental es cuál de los modelos, tienen o tuvieron la capacidad de lidiar con un factor que resulta crucial para que una economía pueda ser equitativa e igualitaria a la vez.

De acuerdo al postulado de Joseph Stiglitz, premio nobel de economía del 2001, en su libro “El Precio de la Desigualdad”, propone la idea de que la desigualdad guarda una relación directa con el cálculo del riesgo y el desempeño económico.

Si evaluamos el desempeño del Nuevo Modelo Económico, dentro las políticas adoptadas en materia fiscal aplicadas cada año, podemos destacar el papel de los incrementos salariales de forma anual que se viene realizando, así como las políticas de crédito que incentivan principalmente la compra de bienes de capital, como una casa, un departamento o el vehículo que toda familia boliviana desea obtener.

De esta manera, profundizando el análisis en base a lo que Joseph Stiglitz establece en su libro, la disminución de la desigualdad es un factor preponderante para generar un crecimiento en la economía, mediante la eliminación de factores de riesgo siendo el principal la desigualdad en educación, que según el autor es una medida estándar que determina la igualdad de oportunidades. Esta igualdad puede ser representada del mismo modo en el sector financiero, que mediante la aplicación de políticas crediticias se tradujeron en un incentivo al consumo, permitiendo la diversificación de productos y ofertantes en el mercado; las cuales, apoyadas en la política de incremento salarial permitieron la reducción del riesgo crediticio convirtiéndose en una variable importante del crecimiento económico.

Bajo el mismo enfoque, el tema de salud juega un rol importante en la generación de economía en el sentido de que, como comúnmente se dice, “si no falta salud no falta nada”, las familias que gozan de una cobertura óptima de este servicio, no llegan a experimentar problemas financieros ni económicos, aspecto que no ocurre con la mayoría de la población donde el acceso al servicio es bastante costoso, no cuentan con seguro y en alguno casos es inexistente.

De todo esto, ¿cual es el logro del nuevo modelo económico?, al parecer todo apunta a que el factor principal que permitió el éxito y el crecimiento de la economía boliviana no fue más que el principio de la redistribución con una política de reducción de la desigualdad tanto social como económica.

En base a lo citado, en el contexto actual, todo indica que el crecimiento económico seguirá la presente gestión con proyección a largo plazo, toda vez que se cuenta con políticas orientadas a disminuir la desigualdad en educación y salud, este último mediante el Seguro Universal de Salud (SUS) al convertirse en el artífice que proporcionará el acceso a este servicio a la mayoría de la población.

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