diciembre 1, 2020

Modelo económico empresario


Por Daniel Villarroel-.


El cambio del actual Modelo Económico sugerido por el nuevo presidente de la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz (CAINCO), que según el ejecutivo se encuentra enfocado en la inversión estatal, viene fundamentado en que se necesita flexibilizar algunas políticas estatales como el control de las exportaciones, el aspecto tributario, trámites burocráticos para la formalización del empresario y la política salarial.

A esto se tiene que mencionar que el constante crecimiento del PIB y las variables que influyeron en el mismo, no solo estuvieron relacionadas a la Inversión Pública, sino también y en gran medida al fortalecimiento del Consumo Interno generado por los incentivos y políticas económicas aplicadas, que complementariamente estuvieron acompañados por una estabilidad cambiaria que en muchos casos permitió el desarrollo de varias industrias mediante la adquisición de bienes de capital, así como también de aquellas empresas que incursionaron en la comercialización de productos de consumo masivo que permitieron su crecimiento y consolidación en el mercado.

Los sectores que tuvieron un buen desempeño y mostraron una tasa de crecimiento importante en el período 2007-2017 fueron principalmente el de Construcción (8,0%), Servicios Financieros (10,3%), Manufacturero por medio de los Productos Minerales No Metálicos (7,8%) y el de Bebidas y Tabaco (5,3%), lo que indica, que las empresas, principalmente las privadas, encontraron el escenario óptimo para poder desarrollarse y lograr un crecimiento, permitiendo el equilibrio del mercado mediante el fortalecimiento de la oferta de productos. Todo esto, sin duda no pudo haberse logrado sin la aplicación de políticas orientadas al sector empresarial, en el sentido de que el consumidor es el actor principal para el desarrollo de una empresa y el objetivo principal de toda empresa está en acaparar la mayor cantidad de consumidores posibles.

Pero qué ocurre en el contexto actual, las empresas que tienen un alto grado de concentración de capital, vale decir aquellas que cuentan con una infraestructura y personal de gran magnitud, son aquellas que lograron beneficiarse de las políticas aplicadas por el actual modelo, pero sin duda, como debe de suponerse, estas velaron por su estabilidad y porque no decirlo, de su rentabilidad preocupándose de que estas no se encuentren por debajo de las exigencias de sus accionistas. Sin embargo, una variable importante que no se tomó en cuenta fue la relevancia que tienen las Medianas, Pequeñas y Microempresas.

El actual Modelo Económico, establece dos premisas importantes, la primera es la de aprovechar los recursos naturales para la generación de ingresos y la segunda viene enfocada en la participación activa de las empresas, ya que estas serán las encargadas de generar empleo y por consiguiente el artífice del desarrollo. Esta forma de concebir el modelo, ya tuvo su primer paso, que fue el de desarrollar aquellos sectores como el Industrial y el de Servicios, cuyos resultados ya se los explico líneas arriba; lo que queda por delante es fortalecer aquellos sectores que se encuentran representados por las PyMES y Microempresas.

Tal vez los opinadores económicos estén de acuerdo en realizar una flexibilización de las políticas estatales, mediante la reducción de impuestos, flexibilización de algunos procesos administrativos, etc.; pero hay algo que ninguna de las partes tomo en cuenta que es la “Inclusión”, no solo hablando de manera social, sino también económica. Esto significa que corresponde a las empresas grandes coadyuvar en el crecimiento económico mediante la inclusión en su cadena productiva a aquellas empresas que se encuentran en etapa de maduración y principalmente de las que cuentan con productos que vienen a ser sustitutos de los importados.

En Efecto, como todo en la economía, se requieren ciertas modificaciones porque nada puede ser constante, es posible que se tengan que realizar algunos cambios por los desajustes producidos en el mercado, pero no necesariamente tendrán que ir por el lado de la afectación a las fuentes de ingreso del TGN como los impuestos, ya que medidas de esa magnitud como las que se llevaron a cabo en la Argentina, podrían ser contraproducentes y tener resultados contrarios a los esperados.

Por tanto, es importante realizar una revisión a las políticas, en el sentido de que debería de incentivarse el consumo industrial de productos nacionales, es decir que este sea realizado por las empresas tanto privadas como públicas, que sean ellas las que den el impulso al mediano y pequeño empresario; políticas que tengan como resultado la especialización de la industria, el desarrollo de productos y mejoramiento tecnológico.

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