noviembre 24, 2020

La Ley n°393 de servicios financieros dinamiza el sistema financiero


Por Hugo Bozo Olivares * -.


Leyla Krmelj Alarco en su presentación realizada en el evento Inside LatAm – Bolivia, organizado por Moody’s Investors Service, atribuye una desaceleración del crecimiento de depósitos y cartera crediticia al conjunto de medidas implementadas por la Ley N°393, comentario que no condice con los resultados observados en los hechos, pues contrariamente la norma permitió que las Entidades Financieras cuenten con recursos suficientes como para mantener el crecimiento de la cartera de créditos, realizar inversiones y contar con liquidez para enfrentar la devolución de ahorros.

Entre las principales medidas de la Ley N°393, está la fijación de tasas de interés que las entidades financieras deben pagar a sus ahorristas, fijando como mínimo en cajas de ahorros 2% y 4% o más para DPF con plazos superiores a 361 días, factor que estimuló el hábito de ahorro en la población y permitió alcanzar a fines de 2018 un nivel de depósitos de $us 26.154 millones ($us 1.355 millones más respecto a la gestión 2017; 5,4% de crecimiento anual).

Estos recursos permitieron a su vez generar una cartera crediticia de $us 24.871 millones, 12% en más respecto al 2017 ($us 2.705 millones de incremento), explicada principalmente por la otorgación de créditos a sectores priorizados por la Ley N°393 como son la vivienda de interés social y el sector productivo, beneficiando el año 2018 a 68.447 familias que no contaban con un vivienda propia y a 616.562 operaciones crediticias destinadas al sector productivo.

El dinamismo y logros registrados en el sistema financiero, son producto de la implementación de un nuevo marco normativo, que no sólo se refleja en la Ley N°393, sino también en los Decretos Supremos reglamentarios necesarios para el adecuado funcionamiento de la política financiera, por lo que el comentario referido a que el sistema financiero está expuesto a una serie de cambios normativos, como si este hecho implicara un alto riesgo para el sistema, no es correcto, considerando que dichos cambios fueron implementados hace un poco más de cinco años, mostrando resultados favorables.

La brecha entre depósitos y cartera se ha visto reducida, sin embargo, es importante mencionar que los depósitos continúan siendo mayores a la cartera y consecuentemente existen recursos para atender la demanda de créditos. Es importante notar que cuando el volumen de depósitos es significativamente mayor al volumen de cartera, es una señal de ineficiencia de colocaciones que se traduce en costos de depósitos no empleados, con repercusiones negativas en la rentabilidad de las entidades financieras.

La inclusión de nuevos nichos de mercado que antes no tenían oportunidad de acceder a un préstamo por las condiciones crediticias del pasado, como lo son prestatarios de créditos de vivienda de interés social y productivos, sujetos a tasas de interés máximas reguladas y apoyados con fondos de garantías creados para estimular el acceso a este tipo de créditos, ayudó a los bancos a generar utilidades en montos nunca antes registrados, cuya cifra asciende a Bs11.722 millones generados entre los años 2013 y 2018, lo que posibilitó la ampliación de su base patrimonial gracias a la exigencia de capitalizar cuando menos el 50% de sus utilidades.

En este contexto, los hechos permiten afirmar que las perspectivas de la banca en Bolivia son altamente positivas, pues las tasas de colocaciones mantendrán un ritmo de crecimiento sostenible y no desacelerado como se menciona, además de observar elocuentes resultados de las políticas financieras vigentes que benefician a la población y la banca.


* Analista económico.

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