diciembre 3, 2020

Cómo luce Buenos Aires durante la huelga contra el modelo económico de Macri

Varios sindicatos de Argentina desarrollan una huelga de 24 horas este martes 30 de abril para rechazar las políticas económicas del Gobierno de Mauricio Macri, a menos de seis meses de las elecciones presidenciales. Así, varios servicios se encuentran interrumpidos durante la jornada, aunque la huelga no paralizó al país en su totalidad.

En efecto, no hay subterráneos en la Ciudad de Buenos Aires y los vuelos están suspendidos. Tampoco hay servicio de camiones —de vital importancia en aquella nación sudamericana—, y los hospitales estatales brindan atención limitada. Asimismo, los bancos públicos y algunos privados permanecen cerrados, aunque los cajeros automáticos siguen funcionando.

Además, en la mayoría de las universidades del Estado no hay clases, mientras que en escuelas primarias y secundarias, miles de docentes optaron por sumarse a la medida gremial, pero no todos.

No obstante, ninguna línea de ferrocarril adhirió al paro nacional, y funcionan con normalidad. En el caso de los colectivos, la conducción del sindicato principal no se sumó a la medida de fuerza, aunque algunas líneas decidieron frenar su servicio.

El centro de la ciudad, aún activo

La zona céntrica de Buenos Aires luce con actividad. De hecho, el barrio comercial de Once, donde habitualmente hay miles de personas comprando indumentaria y apenas se puede caminar debido a la congestión de peatones, tiene la mayoría de sus comercios funcionando. En efecto, tan solo unos pocos comerciantes decidieron no levantar las persianas. No obstante, como consecuencia de la huelga, las calles se ven mucho más tranquilas que de costumbre.

Asimismo, las líneas de colectivo que no se sumaron al paro trabajan con su frecuencia normal, aunque debieron cambiar sus recorridos en la zona céntrica debido a la masiva manifestación en Plaza de Mayo. A su vez, como hay menos transporte público funcionando, los taxistas se convirtieron en los protagonistas de la jornada, ya que tienen más clientes potenciales.

En las calles de la ciudad también se pueden observar a varias personas caminando a sus trabajos, por no acatar la medida gremial o no tener poder de decisión frente a sus patrones. Sin embargo, la capital argentina luce con mucho menos movimiento que durante un día normal.

Protesta multitudinaria

A partir de la 1:00 de la tarde (hora local) se están produciendo actos sindicales y políticos en Plaza de Mayo, frente a la casa de Gobierno, donde miles de personas se manifiestan contra la política económica actual. A unas cinco cuadras del escenario, la inmensa cantidad de gente hace que sea difícil moverse. Las banderas, los bombos, trompetas y el olor a hamburguesas adornar la movilización.

Es difícil hacer un conteo, pero son cientos de miles ocupando la Avenida de Mayo y varias de sus intersecciones. Las agrupaciones de izquierda, en cambio, se trasladan por la avenida 9 de Julio para luego dirigirse a la plaza desde la calle Roque Sáenz Peña.

Las motivaciones de los presentes, son varias. «Soy jubilado, y la cosa está muy mal. Tengo familiares que acaban de ser despedidos de Dánica —empresa que fabrica margarinas—», comenta Norberto Peletti, de 76 años, quien posee una bandera argentina que dice: «Chau Macri».

Sergio Guevoro, un cajero y repositor de un comercio, explica: «Está perjudicando a los trabajadores y jubilados desde el comienzo de su gestión. Promociona el desempleo y endeudamiento nacional». Mientras sostiene su tambor, acota que ya perdió «mucho poder adquisitivo por los niveles de inflación».

«Mi situación personal no importa, tenemos que pensar en el otro», afirma Ricardo Sanguino, un docente que ya se jubiló. Reconoce, sin embargo, que su contexto es complicado y que llega «a fin de mes con lo justo». «Es el momento de tomar grandes decisiones», agrega.

Silvia Gutiérrez, empleada de una escuela pública, llegó hasta la plaza desde la provincia de Chaco, uno de los distritos más humildes y postergados del país sudamericano. «Está terrible, con los ‘tarifazos’ —así le llaman al aumento en los servicios públicos— no se puede más», se queja. «Trabajás sin parar, y no te alcanza», describe.

Clima electoral

En diciembre termina el primer mandato de Mauricio Macri, y en las calles del centro porteño no faltan consignas electorales, mientras los dirigentes más populares del país todavía no confirman sus candidaturas para los comicios de octubre. Así, las camisetas con el rostro de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner se venden en casi todas las esquinas. La más usada por los manifestantes que simpatizan con ella, dice: «Cristina 2019».

Por su parte, desde el escenario, los dirigentes esgrimen frases contra el Gobierno actual y esperanzan a sus seguidores. El secretario general de la Central de Trabajadores de Argentina (CTA), Hugo Yasky, sostiene: «Este día será recordado como el inicio de la unidad que necesitamos».

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