diciembre 3, 2020

Dos cartas, dos Parlamentos


Por Carla Espósito Guevara *-.


Fue difícil no recordar las declaraciones del exembajador Manuel Rocha de EE.UU. en Bolivia, cuando el año 2002, en una desafortunada declaración, invoca a los ciudadanos bolivianos a no votar por Evo Morales, solo que esta vez no se trataba de un embajador, sino del director de una pinche y desconocida ONG gringa, que se ocupa de asesorar a políticos ultra conservadores en ese país, quien atribuyéndose no sé qué derechos, se atreve a decirle al presidente de Bolivia que “debe dejar su posición”.

Esta declaración circuló en video por las redes hace unas semanas, en él, el Director de la mencionada ONG, revela que fue “contactado por diputados y senadores de Bolivia que enviaron una carta al presidente de Estados Unidos para interceda en América Latina y evite que Evo Morales vuelva a ser presidente de Bolivia”, Entre otras cosas asombrosas, rebosantes de ignorancia y de soberbia, el video resalta que Bolivia ha firmado lazos diplomáticos con Irán un “exportador de terrorismo y opresión social”, que es un producto y exportador de cocaína y amenaza con pedir fuertes medidas a sus amigos en la comunidad internacional y en el parlamento estadounidense contra las autoridades bolivianas, incluida la suspensión de visas, como si eso implicara negar la entrada al paraíso.

Hacía más de una década que los bolivianos no presenciábamos tan groseros llamados a una intervención extranjera. Cuando la tarea de los representantes electos en la Asamblea debería ser resguardar la soberanía nacional, establecida en la Constitución, paradójicamente, doce diputados y senadores de la oposición, a la peor usanza del pasado colonial, piden al imperio su intervención en el país, violando la misma Constitución que piden respetar.

Parecería que nuestros doce diputados y senadores creen que Bolivia sigue siendo la misma república banana de antaño en la que Estados Unidos ponía y quitaba ministros, ordenaba leyes y derrocaba presidentes a su gusto y conveniencia. Esto nos pone al tanto de lo que nos espera como bolivianos si la derecha retoma el gobierno. Afortunadamente la reacción popular ha demostrado cuánto avanzó este país en la construcción y valoración de su soberanía.

Pero cuánto dista a actitud de estos diputados y senadores de la actitud del Senado mexicano, que un semana después también envió una carta al Congreso estadounidense pero, a diferencia de los opositores bolivianos, la misiva es más bien una enérgica protesta por las expresiones de Donald Trump hacia el gobierno de México y la comunidad migrante. La carta le recuerda que “las expresiones similares vertidas en el pasado por el hoy presidente Trump, han incitado actitudes xenofóbicas y dado paso a crímenes de odio y discriminación contra la comunidad hispana en Estados Unidos de América”.

Dos cartas, dos parlamentos, dos actitudes políticas distintas. Una pide intervención, la otra respeto a su soberanía, pero ambas señalan los dos polos de la política en América Latina y evidencian cuán lejos, en el pasado, está la derecha sea boliviana, venezolana o de cualquiera delos países que ahora son parte del mal llamado Pro Sur. Cuán nostálgicos están de los tiempos en que éramos simples republiquitas intervenidas, no solo por el gobierno, sino también por las corporaciones estadounidenses.

El parecido entre lo que Guaidó pide y lo que piden nuestros doce parlamentarios, nos alerta al mismo tiempo de que ya existe un guion, una ruta crítica de estos actores políticos y una alianza coordinada con los EE.UU. para regresar a ese pasado oprobioso. Es probable que esto no sea lo último que veamos.


* Socióloga

Be the first to comment

Deja un comentario