diciembre 4, 2020

El gazofilacio real del Perú La proeza de Gaspar Escalona Agüero


Por Luis Oporto Ordóñez *-.


El 22 de junio de 1646, Gaspar de Escalona Agüero presentó su Gazofilacio Regio Perubico a un examen de censura eclesial, con la que obtuvo la licencia firmada por el Licenciado don Alonso de Morales Ballesteros, canónigo doctoral de la Iglesia de Toledo y Vicario General de la Villa de Madrid, el 3 de julio, con lo que pasó a conocimiento de Michaeli de Monsalve miembro de la Comisión Suprema de Castilla, el 22 de septiembre, y a la de Francisco Solís Ovando de la Comisión Suprema de Indias, el 4 de noviembre, con lo que se obtuvo la licencia del Consejo de Indias el 6 de noviembre y la autorización del Rey, suscrita por su secretario Don Juan de Otalora Guevara, el 7 de julio de 1647. Una vez impreso, en latín y castellano (con glosas en ambas lenguas, según cada cual), pasó a la vista del corrector oficial don Carlos Murcia de la Llana donde se establecieron las erratas cotejando el original impreso el 27 de julio de 1647, con lo que se finalmente se instruyó el pago de la tasa de 4 maravedís y medio por cada pliego, el 2 de agosto de 1647. Recién pudo, Escalona, ponerlo a la venta según el mandato del Rey: “por tiempo de diez años primeros siguientes, y no más, el dicho Libro intitulado, Gazofilacio Regio Perubico”.

Escalona se inspiró en la obra Renato Chopino, “quien en cumplido tratado escribió por lo tocante al patrimonio del Rey de Francia, con título de Domanio”. Esa sí que redactó un tratado referido al patrimonio del Rey, “no (por) su imitación ni la envidia de los premios… quien me obligó a robar esta llama y comunicarla a la tierra, fue la obscuridad que dio su manto a muchos fraudes, capa a muchos excesos”, afirma Escalona. Su interés es entonces altruista pues pretendía erradicar la corrupción e iluminar a los administradores: “que sirvan todos como puedan: los opulentos con hacienda, los Títulos con dádivas, los templos con donarios, los pueblos con donativos, los buenos con oraciones, los pobres con plegarias, los soldados con los aceros, con cera los altares, y con sus plumas los escritores”.

¿Pero qué es El Gazofilacio? Esta obra pionera en América española, “corresponde a Erario, Cámara o Archivo donde se guarda y deposita no sólo la riqueza, sino los títulos, escrituras y Rentas con que se administran las rentas (…) y por ello tan necesarias, y temidas, que muchos que expusieron los pechos animosos a las puntas de las alabardas de los enemigos, han temblado pusilánimes a los puntos de las plumas de las contadurías”, haciendo notar la importancia de los asientos contables de las cajas reales. Escalona era un idealista de capa y espada.

El tratado consta de tres partes: 1) La administración por mayor y menor del Real Patrimonio de la provincia del Perú, 2) De su cuenta y circulación, y 3) Del aumento y conservación de las rentas y derechos reales. Está contenido en dos libros. El Libro I, Parte I, formado por 45 capítulos, se refiere al desarrollo de la administración del Real Patrimonio, entre los Consejos Reales de Indias y de Hacienda; la Parte II, con 22 capítulos, entre ellos el V (Libros que han de tener y guardar), y el XX (Escribano de Hacienda), real refiere a la importancia, necesidad, dignidad, títulos, número, origen, diferencias y mancomunidad de los oficiales reales. El Libro II, Parte I (23 capítulos), trata del cálculo y cuentas de las rentas reales; la Parte II (39 capítulos), de los quintos y uno y medio de ensayador que incluye un compendio de las ordenanzas de minas del virrey don Francisco de Toledo, normas para las cuentas a pagar por concepto de tesoro de huacas, estanco de naipes, almojarifazgos (5% sobre las mercaderías de España al Perú), alcabalas, oficios, yanaconas, tierras baldías. Concluye con dos anexos referidos a las ordenanzas de los Tribunales de Cuentas de las Indias Occidentales, más notas y advertencias.

Renzo Honores, experto en Historia del Derecho, destaca su valor e importancia afirmando que es “uno de los textos sobre el Derecho y la compleja organización hacendística del siglo XVII”, que se inscribe “en la literatura legal del virreinato del Perú, con autores tan destacados como Miguel de Agia, Juan de Hevia Bolaños, Bartolomé Vadillo, Leandro de Larinaga Salazar, Diego de León Pinelo y Juan de Solórzano y Pereyra” y es por ello que “Gaspar de Escalona y Agüero es (…) un ejemplo de esa generación a la que podría llamarse de los ‘caballeros’ del Derecho. Caballeros como adscripción a una élite económica y social, con educación universitaria y de una nueva élite intelectual”.

Los datos sobre el lugar y fecha de nacimiento de Gaspar de Escalona Agüero, son motivo de debate. Algunos afirman 1598, y otros mencionan 1590. Según Antonio de Salcedo, nació en La Plata (Sucre, actual capital de Bolivia), debido a que su padre, homónimo suyo, originario de Riobamba (Ecuador), fue corregidor de Potosí y abogado de presos del Santo Oficio. El dato está registrado en la portada original de la segunda edición de 1675, “grabada por Juan de Noort con el retrato de Felipe IV y 22 figuras alegóricas del Perú (donde se) ha escrito y se ha vuelto a escribir que Escalona y Agüero es oriundo de La Plata en el Perú”. Se graduó como Abogado en la Universidad de San Marcos de Lima y fue condiscípulo de León Pinelo, “patriarca de la bibliografía americanista”, quien estudió en Chuquisaca y Lima. Escalona desempeñó los cargos de Corregidor de Tarija (Charcas) y Jauja (Perú), Gobernador de Castro-Virreyna, donde fue designado Juez de la causa seguida en Huamanga contra el Corregidor Esteban López de Silva, luego pasó a Procurador General del Cusco, Visitador de las Reales Cajas de Trujillo y Defensor de los presos de la Inquisición. Luego de publicar su famoso tratado financiero, se incorporó como Oidor de la Real Audiencia de Chile, en Santiago, el 9 de mayo de 1649. Falleció en el ejercicio del cargo el 21 de enero de 1650, siendo reemplazado por el Licenciado Pedro de Hazaña Solís y Palacio, el 1 de febrero de 1655.

El ejemplar existente en la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional, lleva una impactante nota autógrafa:
“Este Gazofilacio es del Contador Don Josep Bernabé. Entró al exercicio de su plaza a 20 de julio del año de 1699, en la vacante que hizo con su muerte el contador Don Andrés de Madariaga Cavallero del Orden de Calatrava quien falleció en esta ciudad de Lima a 13 del mismo mes de julio”.
Fue postulado a la Memoria del Mundo de la Unesco, en Mar del Plata (Argentina), el 2016, que la incorporó al “Registro Memoria del Mundo de América Latina y el Caribe, en reconocimiento de su significación para la memoria colectiva de la sociedad de América Latina y el Caribe”, recomendando su difusión. La Vicepresidencia del Estado Plurinacional publicó una edición facsimilar que se presentará el lunes 29 de abril, a horas 19:00 en el Salón Revolución, con una conferencia magistral a cargo del Dr. Renzo Honores.


* Magister Scientiarum en Historias Andinas y Amazónicas. Presidente del Comité Regional de América Latina y el Caribe del Programa Memoria del Mundo de la Unesco-Mowlac.

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