octubre 20, 2020

Foro de Sao Paulo en la Venezuela en resistencia


Editorial La Época -.


El XXV Encuentro del Foro de Sao Paulo se realizó en la ciudad venezolana de Caracas, del 25 al 28 de julio, en un contexto internacional caracterizado por una contraofensiva global de los Estados Unidos contra los gobiernos de izquierda y progresistas de América Latina, particularmente contra las revoluciones de Venezuela, Nicaragua y Cuba.

El Foro de Sao Paulo —una organización que aglutina a todas las organizaciones políticas de izquierda de América Latina y el Caribe desde la primera mitad de la década de los 90—, debatió importantes temas que hacen a la coyuntura mundial y continental con un nivel de crítica y autocrítica altamente valioso a la hora de aprobar una línea de acción política que no solo contrarreste la ofensiva imperial sino que además siente condiciones para recuperar los espacios perdidos en los últimos años, ya sea mediante derrotas electorales o a través de golpes de Estado de nuevo tipo.

En octubre próximo, la región sudamericana será en octubre escenario de tres elecciones cruciales para la configuración de las relaciones de fuerza en América Latina. El 20 de octubre en Bolivia se jugará la continuidad del Proceso de Cambio. En Uruguay y Argentina el 27 de ese mismo mes el Frente Amplio tendrá la prueba de mantenerse en el gobierno y el Kirchnerismo enfrentará al desafío de volver a gobernar después de su derrota electoral ante Macri. Si se registra la victoria en los tres países se habrá dado una dura estocada a la estrategia estadounidense que en la administración Trump ha endurecido sus golpes contra los gobiernos y procesos populares.

Estados Unidos y la derecha apostaba al fracaso del XXV Encuentro del Foro de Sao Paulo. Se pensaba que la cruenta guerra mediática desatada contra Venezuela iba a desalentar a organizaciones de centro izquierda de participar en el evento. Nada de eso sucedió, todos los partidos miembros asistieron y por unanimidad respaldaron a Cuba, Venezuela y Nicaragua, así como a todos los gobiernos progresistas y a la lucha de los pueblos.

Un llamado a la defensa de la democracia también se plasmó en la declaración política que alertó sobre el riesgo de que se generalice la tendencia fascista que ya se experimenta a través de los gobiernos de Iván Duque en Colombia, Jair Bolsonaro en Brasil y Juan Orlado Hernández en Honduras. La violación sistemática de los derechos humanos traducida en asesinatos y detenciones arbitrarias e ilegales son sus más claras manifestaciones.

Amenazados todos los mecanismos de integración y concertación política, a los que pretenden destruirlos por su valor simbólico y peso real, el Encuentro del Foro aprobó la línea de que los gobiernos de izquierda y progresistas revitalicen el ALBA y la CELAC de manera especial. Particular importancia se hizo en proponer la declaración de la CELAC en 2014, cuando se aprobó en La Habana el concepto de América Latina como territorio de paz.

Finalmente, los participantes coincidieron en respaldar la lucha de los pueblos de Argentina, Bolivia, Puerto Rico y Cuba para recuperar Las Malvinas en el primer caso, lograr el retorno al mar del segundo, alcanzar la independencia nacional del tercero y el cese del bloqueo económico del último.

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