julio 6, 2026

Bolivia está ganando el combate a los incendios

Poco a poco, Bolivia unida está ganando el combate cuerpo a cuerpo contra los incendios. De 8.461 focos de calor que se registraron hasta el sábado, hasta ayer esos siniestros disminuyeron a 162 gracias a la puesta en marcha de un titánico operativo estatal que encontró a un pueblo solidario frente a la adversidad.

Si bien las llamas persisten aún en varias regiones de Santa Cruz, como San Ignacio, Charagua y otras, la oportuna intervención del avión SuperTanker y la llegada desde el Perú de dos helicópteros de alta capacidad para trasladar agua, se convierten en dos factores coadyuvantes para la solución del conflicto.

Estos incendios en la Chiquitania se presentan en forma periódica producto de sequías muy largas que favorecen la generación de fuego. De acuerdo con la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN), en 2004 (durante el gobierno de Carlos de Mesa) se quemaron en Santa Cruz, en la misma zona de ahora, cerca de 2,8 millones de hectáreas. En 2010 se quemaron otras 2,8 millones de hectáreas, según indicó el martes el vicepresidente Álvaro García Linera.

El último gran siniestro de 2019 fue advertido por los alcaldes de la Chiquitania. La presidenta del Concejo Municipal de Santa Cruz, Angélica Sosa, citada por el periódico El Deber, indicó que “la Gobernación tardó en declarar el desastre”, lo que postergó la llegada de ayuda por días preciosos.

El Gobierno reaccionó oportunamente y destinó militares para combatir el fuego desde el 15 de julio. El 7 de agosto envió helicópteros de ayuda. Luego de que la Gobernación declaró desastre departamental, al día siguiente el Ejecutivo nacional instaló el Gabinete de Emergencia Ambiental con sede en Roboré y puso en marcha uno de los operativos antiincendios más grande de la historia contemporánea de Bolivia.

Se movilizaron 4.152 personas dependientes de instituciones estatales, 17 aeronaves (incluido el avión SuperTanker), 209 vehículos operativos, 54 cisternas, 26 ambulancias y más de 700 toneladas de ayuda humanitaria (alimentos, medicinas, equipamiento, forraje), según el reporte del Plan Tajibo del 27-8-2019.

Este recuento no incluye el aporte de los dos helicópteros MI-171SH, llegados del Perú, que tienen el sistema Bambi Bucket, es decir, una capacidad de carga de 3.500 litros de agua, cada uno, para sofocar el fuego.

Con toda esta logística y la solidaridad del pueblo boliviano, el Gobierno logró reducir la cantidad de focos de calor y abrió el horizonte para pensar en la recuperación de la Chiquitania.

Al respecto, el presidente Evo Morales tuiteó: “Con los operativos en la Chiquitania, los focos de incendio se han reducido de más de 8.000 a 162. Hago un llamado a jóvenes ambientalistas, ganaderos y organizaciones sociales para implementar un plan de recuperación a favor de lugareños de zonas afectadas. #UnidadEnLaAdversidad”.

Además de ello, el Ejecutivo declaró una “pausa ecológica” que significa la prohibición para la reventa de terrenos en las zonas afectadas por incendios en la Chiquitania.

El Jefe de Estado llamó a empresarios y a la población a sumarse a un “gran programa de recuperación” de esa área.

También se activó una declaratoria de emergencia, aprobada en febrero debido a fenómenos climatológicos en otra región del país, que facilita la canalización de la ayuda internacional.

En ese contexto, el pueblo boliviano reaccionó unido/solidario y organizaciones realizaron colectas para reunir ayuda para quienes combaten las llamas.

Sin embargo, de manera coincidente, Carlos de Mesa y Carlos Sánchez Berzaín (ambos excolaboradores de Gonzalo Sánchez de Lozada), culparon el martes a Evo Morales de los incendios.

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