septiembre 14, 2026

La destrucción de la memoria histórica de los pueblos y naciones


Por Luis Oporto Ordóñez * -.


Dos fuerzas antagónicas se han desarrollado a lo largo de la Historia e la Humanidad: a) los esfuerzos inauditos para la destrucción de la memoria documental y b) los esfuerzos igualmente inauditos para su conservación. Ilustres personajes de nuestra historia han protagonizado esos hechos, que han mermado la calidad y cantidad de documentos que conforman la Memoria de la Humanidad.

En el recuento cronológico, destacamos hechos que demuestran esta afirmación.

En 1520, el obispo Juan de Zumárraga ordenó quemar “un gran aposento que era el gran archivo de sus papeles”, es decir de Códices en México, capital de la Nueva España. En 1538, en el Virreinato del Perú, el Concilio de Lima ordenó la destrucción de los Quipus. [1]

Esa tendencia se mantuvo durante la colonia y la guerra de la Independencia. El17 de diciembre de 1830, en su lecho de muerte, el Gral. S. Bolívar, Libertador de cinco naciones, ordenó como última voluntad, en la cláusula 9ª de su Testamento: “Que los papeles que están en poder del señor Pavageau, se quemen”. [2] En febrero de 1818, el Gral. José de San Martín, al término de cada jornada, en su Tienda de Campaña, personalmente evaluaba y destruía los documentos de su actuación militar, que portaba en su Archivo de campaña, “como lo acostumbró hacer magnánimamente en medio de su poderío aun respecto de sus enemigos, conservando únicamente los que pudiesen ser útiles para la historia”. [3]

En la era republicana, ministros y diputados se llevaban los papeles de su gestión a su casa, o los destruían, para no dejar huella de sus actos administrativos, ante la impotencia de Gabriel René Moreno. [4]

Durante las dictaduras militares (1964-1982), los archivos sindicales fueron considerados objetivos políticos, al igual que dirigentes de izquierda. El resultado fue la aniquilación física de los archivos y de los dirigentes. [5] Eso explica que movimientos sociales como los sindicatos mineros, fabriles y campesinos, no cuenten con archivos institucionales. [6]

Las guerras y la convulsión social, fueron otro factor de destrucción documental, un factor que afecta a los documentos del mundo entero. La destrucción de la memoria es un mal pandémico que afecta al planeta. Durante el régimen del Führer Adolf Hitler, quemaron en vía pública bibliotecas enteras. El 2003, “más de diez millones de documentos del Archivo Nacional de Bagdad”, a causa de la invasión de tropas norteamericanas.

En Bolivia, en febrero negro (2003), este edificio fue incendiado, al igual que otros, como una advertencia al régimen. Gerardo Quispe, un heroico portero junto a guardias de la Policía Nacional, lograron detener a la multitud y evitar que se incendie la memoria política de la Nación.

La Unesco, respondió ante ese panorama nefasto con la creación del Programa memoria del Mundo MoW, desde 1992. A ello se suma el MOWLAC en el 2000.
Ante la crítica situación de la destrucción de la memoria documental, hombres y mujeres enfrentan y tratan de detener la destrucción de la memoria de los pueblos y naciones, en una labor esforzada, invisibilizada e incluso vilipendiada.

La base social del MoW son los archivistas, bibliotecarios, documentalistas y museólogos, que asumen la responsabilidad técnica para preservar, difundir y accesibilizar la memoria. Pero esa voluntad no es suficiente, se requiere el concurso de las autoridades nacionales que tienen el deber político de apoyar esas acciones. Tenemos una Constitución fortalecida que se expresa en los artículos 21.6, 24, 99, 237, 300 y 302, que debe generar políticas públicas.

Rendimos homenaje a la base social del MoW, a los custodios de documentos en los Archivos, Bibliotecas y Museos, quienes muchas veces ofrendan hasta la vida misma en el desempeño de sus funciones, como es el caso de Elizabeth Watson, presidenta del Comité Nacional de Memoria del Mundo de Barbados y asesora del MOWLAC, quien falleció recientemente.

El MOWLAC reconoció la labor de Carmen Rosa Fernández y Blanca Arroyo, asesoras que han culminado su función de asesoras este año, luego de años de cooperación al Programa Memoria del Mundo-MOWLAC. [7]


* Presidente del Comité Regional de América Latina y el Caribe del Programa Memoria del Mundo de la Unesco-MOWLAC (2017-2019).

Pintura: San Martín y Bolívar en la entrevista de Guayaquil (Julio de 1822). Fuente: De J. Collignon (1776-1863) – Archivo El Comercio, Dominio público,
1 Virreyes y gobernadores del Perú ordenaron levantar declaraciones de los quipucamayocs y amawtas, que han pasado a la historia como las Informaciones tomadas a los Quipucamayocs, de las que se conocen las ordenadas por Vaca de Castro, Pedro de La Gasca, Vicente Cañete y Francisco de Toledo.

2 La disposición de última voluntad del libertadorfuerefrendadaporelEscribanopúblicoJoséCatalinoNogueraenlahacienda de San Pedro Alejandrino (Santa Martha, Colombia), a 10 de diciembre de 1830; orden que para fortuna de la historia incumplió el sirviente. Manuelita Sáenz fue su archivera personal, en tanto que su archivo de campaña estuvo al cuidado de Francisco O’Leary. En 1814 su correspondencia personal fue capturada en combate, salvándose un fragmento de copiadores de oficio, que luego fuera compilado por Vicente Lecuna. Los archivos de Bolívar, que suman 283 tomos, fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

3 En el lecho de muerte ordenó a su esposa que destruyera los legajos que habían sobrevivido. Incapaz de cumplir la orden, convocó al Gral. Bartolomé Mitre, a quien entregó el Archivo. Asombrado Mitre recogió el paquete y con ello escribió la Historia de San Martín en cuatro tomos.

4 Esa práctica subsistió a lo largo el siglo XX. Los archivos generalmente fueron diezmados por los mismos administradores responsables de su custodia, unas veces por negligencia, otras de manera premeditada para esconder actos de corrupción, usando todos los medios a su alcance: la incineración, la venta a empresas papeleras para cambiar la memoria de la Administración por papel higiénico.

5 En 1965, el Gral. René Barrientos, ordenó el asesinato de César Lora y la desaparición de Isaac Camacho, líderes trotskistas. En 1980, el dictador Luis García Meza, ordenó la demolición de la sede de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia.

6 El 2016, desde la Cátedra de Archivística de la Carrera de Historia de la UMSA y la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional, se impulsó el Taller de Historia Oral, con el que se reconstruyó la memoria obrera. El resultado fue la publicación del libro: Historia del Movimiento Fabril de Bolivia. A través del testimonio de sus protagonistas, 1950-1980 (La Paz, Biblioteca Laboral, 2018). En el caso de la historia del movimiento minero, el proyecto está en la fase final.

7 Síntesis del discurso en el acto de inauguración de la Conferencia Regional del Programa Memoria del Mundo, organizado por el Comité Regional de América Latina y el Caribe del Programa Memoria del Mundo MOWLAC, realizado en La Paz, del 11 al 13 de septiembre de 2019, con el auspicio de la Vicepresidencia del Estado Plurinacional.

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