abril 4, 2020

Jürgen Riester (1941-2019): Antropólogo comprometido con los derechos de los pueblos indígenas


Por Luis Oporto Ordóñez -.


Jürgen Riester nació en la ciudad de Koblenz, en las confluencias del Rin y Mosela, en la región del Palatinado, el 20 de mayo de 1941. Cursó el doctorado en Bonn, donde contó con grandes maestros como Hermann Trimborn, Udo Oberem y Heinz Kelm [1]. Se graduó con Summa Cum Laude en Antropología. Estudió luego Religiones Comparativas, y Sociología.

Jürgen Riester fue un intelectual con profundo compromiso social con los derechos de los pueblos indígenas de las tierras bajas de Bolivia y Perú, a los que dedicó 56 años de su existencia. Su trabajo despertó el recelo de agroindustriales y empresarios conservadores que lo calificaron como “provocador” y “agitador”, impulsando una campaña para expulsarlo de los pueblos indígenas y del país [2].

Llegó muy joven a Bolivia, en 1963, época en que hablar del indio era sinónimo de estigma social. Los intelectuales y las instituciones culturales eludían e ignoraban la importancia de los indígenas. El MUSEF le otorgó el aval oficial para respaldar sus trabajos de campo y la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno reconoció sus investigaciones antropológicas, logrando aplacar la campaña de expulsión. Riester agradeció el gesto entregando al MUSEF, en retribución, “un valioso cargamento de materiales documentales etnológicos visuales de una parte de su trabajo” de 20 años [3].

Experto en Antropología de desarrollo en comunidades indígenas y campesinas; Evaluación, planificación y organización de proyectos en zonas rurales; Educación y capacitación de grupos de base; Antropología visual (dirección y coautor de más de 50 documentales y CD’s interactivos); y Coordinación del Micro Informativo Indígena (1250 programas). Sus publicaciones recogen la memoria de los pueblos indígenas, en los que señala a los indígenas que trabajaron con él, como autores o coautores de sus obras. Es un pionero en la sistematización de los saberes de los pueblos indígenas de Santa Cruz.

Entre 1973 y 1980 fue docente de Antropología Cultural en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Publicó más de 20 libros y unos cincuenta artículos científicos sobre problemática indígena. Ha sido editor de los primeros números de la Revista científica del Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP). Participó en los congresos internacionales de los Americanistas, en Stuttgart (Alemania), Madrid (España) y Roma (Italia).

Trabajó con indígenas Chiquitano y Guarasug’we y 26 pueblos indígenas en tierras bajas de Bolivia (1963-1966), Chimane y Guarayo (1970-1972); investigó problemas de colonización con Ribereños y grupo Ashaninka, en la selva peruana y en barriadas de Lima (1974-1975). Fue Jefe de la Misión Científica de la Asociación Científica Alemana entre los pueblos Isoseño-Guaraní (1977-1978). Desde 1980 realiza investigaciones en el pueblo Chiquitano, sobre su cultura intangible; y en el pueblo Ayoreo, sobre su memoria colectiva. Su trabajo fue respaldado por instituciones como el Intercambio Académico Alemán DAAD (1963-66), Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia (1964), Asociación Científica Alemana DFS, Asociación de Intercambio Académico Alemán DAA (1969-1972; 1977-1978; 1980-1985); gobierno español para trabajar en el Archivo de Indias, en Sevilla (1967) y como experto del CIM (1986-1988).

En su larga trayectoria logró la aprobación de más de 20 proyectos de investigación por parte de la Asociación Científica Alemana. En 1980 fundó la institución Apoyo Para el Campesino-Indígena del Oriente Boliviano (APCOB), de la que fue su Director hasta su muerte. Su trabajo fue evaluado por el Ministerio Peruano de Agricultura y Colonización (Selva Baja), HIVOS-Holanda en la zona de la Selva peruana, Misión Alianza de Noruega, GTZ (oriente boliviano), FAO (indígenas chaco paraguayo). Realizó un diagnóstico para el Ministerio de Educación y Planeamiento, sobre la situación de la población indígena de la zona baja de Bolivia; elaboró la base de datos sobre la cultura intangible del pueblo Chiquitano, por encargo del AECID (España). Como resultado de su trabajo antropológico, recogió y sistematizó la memoria histórica de los pueblos indígenas del oriente boliviano, durante sus largas estadías en los numerosos pueblos indígenas de Bolivia y Perú, en los que realizó sus experiencias decampo, lo que constituye su gran mérito archivístico.

Finalmente, la sociedad boliviana reconoció sus aportes con los pueblos indígenas de Bolivia, honrándolo con diversos reconocimientos, como el Premio de Cultura de la Fundación “Manuel Vicente Ballivián” (1985); Alcaldía Municipal de Santa Cruz (1986), el título “Doctor Honoris Causa” por la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (1987), “Diploma de Reconocimiento por sus labores pioneras, en la enseñanza de los primeros cursos sobre Antropología de la Amazonía entre 1973 y 1980” por la Pontificia Universidad Católica del Perú (2010).

En 1987, los indígenas a quienes defendió contra el poder agroindustrial lo reconoció como “Hijo adoptivo de los Guarasug’we, designando a Jupikua como madre del investigador alemán y el Capitán Grande del Izozog, Bonifacio Barrientos, lo reconoció como hermano de los guaraníes del Alto y Bajo Izozog”.

En 1987, Evelio Armabiza, dirigente de la Central de Pueblos y Comunidades Indígenas del Oriente Boliviano (CIDOB), afirmó que: “Jorge Riester trabajó y confió en nuestra fuerza y en nuestro destino histórico de unidad y hermandad entre los pueblos comunidades indígenas del oriente boliviano. El aporte de igualdad y la reciprocidad que estableció siempre entre su persona y la gente de las comunidades en las que vivió y trabajó. El respeto sin condiciones a nuestra capacidad, a nuestra inteligencia, a nuestras costumbres, a nuestra organización y a nuestra historia”.
Eso retrata en cuerpo entero a Jürgen Riester quien deja un legado institucional e intelectual sobre la vida y experiencia humana de los pueblos y naciones indígenas, que se expresa en el acopio del mayor volumen de información primaria que espera ser descifrado, interpretado y dignificado.

La última vez que compartimos con Jürgen Riester fue en las reuniones del Comité Editor de la Biblioteca del Bicentenario de Bolivia, el mayor proyecto editorial impulsado por el Estado boliviano. Con acertado criterio, la Biblioteca del Bicentenario de Bolivia incluyó en el volumen 166, la Obra reunida de Jürgen Riester.

1 Contribuyeron a crear la infraestructura museográfica etnológica alemana, empleada como taller de prácticas de generaciones de antropólogos.
2 Bernd Fishermann lo acompañó en la primera etapa de su trabajo, pero tuvo que salir de Santa Cruz por las presiones de grupos empresariales que calificaron a los antropólogos como “subvertores”.
3 Luis Oporto Ordóñez: “Notas sobre la obra etnológica de Jürgen Riester”, en Etnología, 15 (20): 1991: 78.

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