Por W. Abraham Pérez Alandia * -.
Los resultados de modelo económico impuesto en la Argentina están mostrando el deterioro de una economía cuya fortaleza y condición de convertirse en emergente se desvanece, por decisiones tomadas por el equipo económico del gobierno actual, a punto de dejar el poder político. Esta afirmación es posible demostrar con el deterioro de indicadores económicos concretos.
A partir del segundo trimestre del 2018 la actividad económica argentina sufrió una mengua significativa. Después de un periodo consecutivo de disminuciones en este indicador mensual, en mayo se registra un crecimiento interanual positivo de un solo sector, el agropecuario. En tanto que el resto de los sectores que tienen mayor peso en la economía argentina y que, generan mayor ocupación, siguen teniendo un desempeño a la baja, el gráfico 1 nos muestra el deterioro mensual de dos sectores importantes, el industrial y comercio. Estos dos sectores son los que mayor empleo absorbe, las consecuencias de su debilitamiento significa que se están suscitando despidos masivos. Por otro lado, el comportamiento negativo de estos sectores afecta al crecimiento económico, llevando a la economía a la recesión, el crecimiento económico se ajusta a la baja para el 2019 y el 2020, como nos muestra el gráfico 2.
Como nos muestra el gráfico, las proyecciones de crecimiento de la economía argentina fueron corregidas a la baja, -3% para el 2019 y -1% para el 2020. Estos ajustes en las proyecciones nos muestran que la economía argentina continuará en recesión económica en este año y el que viene, 2020.
La necesidad de la recuperación de esta economía es fundamental, aspecto que plantea, la necesidad de cambiar el modelo económico. El modelo neoliberal ha demostrado, por demás, el deterioro en aquellos países que impusieron el mismo. Todo este deterioro se agudiza cuando los decisores de la política económica toman créditos del FMI, los resultados de esta relación con esta institución financiera mundial, entre otras son: crecimiento del desempleo, incremento de la inflación, dolarización de circulante, por lo tanto, pérdida de confianza en la moneda nacional. Para prueba, una muestra, la inflación (ver gráfico 3).
Como se observa en el gráfico 3, la inflación sigue continúa su tendencia elevada, aunque en los últimos dos meses se venía un ligero descenso, no paran las marchas de protesta de la población, exigiendo ajuste de los ingresos, puesto que los trabajadores asalariados: obreros, maestros, etc. Sienten la pérdida de la capacidad adquisitiva de sus ingresos.
Una de las causas de este deterioro de los salarios es la evolución reciente del tipo de cambio y el traspaso a los precios de todos los productos de consumo de la canasta familiar. Puesto que se corrigió la inflación esperada para el cierre de 2019 por encima de lo previamente anticipado, esta determinación agudiza la suba de precios de los bienes de consumo.
Los que está aconteciendo en la Argentina y su deterioro económico se explica por el acuerdo que hizo con el FMI, debido al crédito de $us 57 mil millones, resulta ser la redención financiera más grande de la historia ejecutada por organismo internacional, ubicándose por encima del préstamo a Grecia en 2010 por $us 44 mil millones, el de Brasil en 2002 por $us 36 mil millones y el de Turquía en 2002 por $us 23 mil millones.
Las políticas fiscal y monetaria restrictivas ejecutadas en la economía argentina, en el marco del acuerdo con el FMI, no han podido restaurar la confianza ni impulsar la recuperación de la economía. Consecuentemente esta operación de crédito se ha convertido en una falso rescate, tan falso como todo lo que sucede en aquellos países donde el FMI interviene, con sus imposiciones ortodoxas.
Los programas que obliga a ejecutar el FMI son profundamente impopulares, la población argentina está con crecimiento de su pobreza y, con razones objetivas culpa al organismo del colapso acontecido entre 2001-2002 y ahora durante el gobierno del gobierno actual.
Argentina es el principal deudor del FMI, pero también una importante fuente de ingresos. De acuerdo al sitio web de Economía Política Para la Argentina (EPPA), entre enero y mayo de 2019 Argentina pagó por intereses y cargos $us 472 millones al organismo, estimándose un total de $us 1.000 millones por este concepto hasta fin de año. Este monto equivale a más de la mitad de los ingresos operativos del FMI en 2018 y a la totalidad de sus gastos administrativos.
La moraleja: no pedir falsos auxilios del FMI, colocaba en la mesa del debate la necesidad de una reingenieria del sistema financiero mundial.
* Economista, miembro de la Red de Economía Crítica; docente investigador titular de la UMSA.

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