abril 20, 2021

Los expertos y la hipótesis de la ignorancia

Por W. Abraham Pérez Alandia * -.


“…el economista nativo, sin capacidad crítica, que sigue al pie de la letra con ufana pedantería al autor extranjero, por ilustre que este sea, se asemeja al lacayo que imita gozoso y grotesco los finos modales de su señor”: Silva Herzog


Dicen, el titular de un medio de comunicación lo siguiente: “Expertos ven que política económica traerá problemas al nuevo Gobierno”. Surgen las interrogantes siguientes: ¿expertos en qué? Dichos expertos ¿Tienen experiencia en gobernar la economía? ¿Qué resultados positivos obtuvieron de esa su experticia? ¿Lograron que la economía de nuestros país se potenciara, creciera? O ¿Solamente se limitaron a mantener un modelo que estancó al país en la pobreza y la dependencia? Sugiero a los lectores revisar el coloquio organizado por la Academia Boliviana de Ciencias Económicas (ABCE), y publicado en “El Deber”, https://.eldeber.com.bo/economía. Pondrán responder las interrogantes que están planteadas arriba.

Estos expertos, en su afán de asustar a la población y lo frustrados que deben estar, por no haber sabido ni podido hacer, cuando ejercieron la política económica de nuestro país en tiempos neoliberales, propusieron ajustes al modelo económico actual, siendo que los ajustes que proponen son de corte de modelo anterior, del cual fueron ejecutores y obedientes a los mandatos de organismo internacionales, como el FMI.

En su arsenal teórico, no tienen las herramientas adecuadas para entender el momento histórico actual y los resultados del manejo de decisiones no ortodoxas. Al respecto de los acontecimiento y el fondo de los problemas de lo que está ocurriendo en estos tiempos de incertidumbres, el grado de confusión e ignorancia está muy presente en los expertos que en su proceso de formación han divorciado a la economía de la política, se olvidaron de que, el origen de la economía es la economía política.

La hipótesis de la ignorancia todavía impera en la mayoría de los economistas formados en la ortodoxia convencional y/o neoclásica, también en los círculos de elaboración de las políticas en mundo occidental, sus posiciones dogmáticas les petrifica en el empeño de la prosperidad, de creer que para conseguir esta se debe imitar a los que aparentar haber logrado dicha condición. Sus trabajos “académicos”, de ufana cientificidad, no logran explicar los orígenes de esa prosperidad, ni la situación de acontecimientos de nuestro entorno.

Sus análisis economicistas no les permiten articular la economía con las múltiples dimensiones en la que existimos los seres humanos. Por ejemplo no pueden explicar ni entender, porque la mayoría de los países de América Latina y el Caribe han adoptado y siguen persistiendo en ejecutar políticas que les mantienen en la pobreza y la dependencia, acudir a créditos del FMI, sometiéndose a las exigencias que este organismo les impone.

Cuando hay países que escapan de estos moldes institucionales que los ha condenado a la pobreza y logran encontrar un camino hacia el crecimiento sostenido y desarrollo integral, de manera soberana, estos expertos de la economía convencional no pueden explicar ni indagar los motivos o los orígenes de dichos resultados, limitándose a expresar su ignorancia con frases como: “es suerte”, “piloto automático”, “mano invisible”. Estos términos no tienen la categoría de ser científicos, más bien son expresiones de la vulgaridad economicista.

Aquellos países que se han liberado de la pobreza y la dependencia, como lo asiáticos y algunos en nuestra región, entre las que se cuenta a Bolivia, no es porque sus líderes hayan sido mejor informados o hayan sido asesorados por mejores economistas. Las medidas que se tomaron, en estos países, tiene mucho que ver con la política, aspecto que los economistas han olvidado desde que decidieron apartar a esta dimensión de la economía. Por tanto, para entender estos procesos liberadores debemos ir más allá de la economía, sobre todo del economicismo, y de los asesoramientos de expertos que condenan los procesos exitosos de crecimiento y desarrollo.

Estos “expertos ignorantes” no saben cómo se toman las decisiones, quien o quienes la toman y porque estos líderes deciden hacer lo que hacen. Para entender esa dimensión es necesario entender y estudiar la política y/o la economía política, por tanto se trata de entender los procesos políticos.

La comprensión de la política es fundamental para entender las desigualdades existente y persistente en el mundo y en la región.
Resulta importante, entender la idea de que lograr la prosperidad depende de las haber resuelto problemas políticos básicos, como el de la exclusión, por ejemplo. Debido a que la economía y los expertos han asumido que los problemas políticos estaban o están resueltos, no tiene la capacidad de aportar una explicación axiomática de la desigualdad mundial, regional y nacional. Esto explica la persistencia de la ignorancia al respecto, limitándose a realizar recomendaciones economicistas de ajuste.

Este ajuste, en último término significa: achicamiento del Estado, eliminación de los bonos como el Juancito Pinto, eliminación de la subvención en servicios a sectores vulnerables, en suma recomiendan retornar al modelo neoliberal, como se hizo en la Argentina, el Brasil y Ecuador.
El no poder explicar de los expertos sobre el momento histórico que vive nuestra región y el país, permite afirmar que la hipótesis de la ignorancia continua vigente en los “expertos”. A mucha experticia mucha ignorancia.

* Economista subversivo, miembro de la Red de las Redes Bolivianas de Economía Crítica; docente investigador titular de la UMSA.

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