Editorial Cambio-.
Si bien los cabildos son expresiones de las libertades democráticas, estas manifestaciones políticas en La Paz y Cochabamba destilaron a momentos intolerancia, racismo y hasta misoginia (aversión o rechazo hacia las mujeres). No solo eso, también intentaron usurpar la voluntad popular que se expresará en las urnas y hasta se convirtieron en verdaderos cierres de campaña de la oposición.
Por ejemplo, en el cabildo realizado en la plaza San Francisco, en la urbe paceña, los asistentes a esa reunión golpearon e intentaron desalojar al mimo ‘Wallake’ —conocido por sus espectáculos en la calle Sagárnaga— solo por el hecho de vestir un traje de aguayo, atuendo que los asistentes al cabildo consideraron que estaba vinculado al Movimiento Al Socialismo (MAS).
“Son intolerantes, se han alterado porque me han visto en aguayo y mi intención no tiene ningún tinte político, mi único partido político es mi trabajo. El aguayo no es de ningún partido político, solo el ignorante cree eso”, dijo Julio César Paredes, alias ‘Wallake’, que actúa de mimo en la plaza San Francisco.
“Estaba esperando que termine el cabildo para empezar el show y la gente, al ver mi aguayo, fue muy intolerante y se alteró. Si quieren hacer algo bueno, que no sea con violencia, insultando. Me han golpeado, me han quitado mi celular, patearon mi parlante (…), no sé qué tan bueno puede ser el cabildo si reaccionan así”, manifestó.
Por otro lado, la líder de Mujeres Creando, María Galindo, fue impedida de terminar su discurso en el cabildo debido a que reprochó a los cívicos y a los políticos, incluyendo a Carlos de Mesa.
Los silbidos siguieron y Galindo gritó: “¡Esto es machocracia, esto es machocracia!”, y luego calificó como “antidemocrática” la reacción de la multitud.
Mientras tanto, en el cabildo que tuvo lugar en Cochabamba, los asistentes impidieron la presencia de wiphalas, pese a que ese símbolo está reconocido por la Constitución Política del Estado.
Un grupo de indígenas que no están de acuerdo con Evo Morales fueron a la concentración en el valle, pero fueron obligados a guardar su wiphala. “Fuera la wiphala, fuera la wiphala”, fue el gritos que se oyó de los presentes.
Anteriormente, la ciudad de Cochabamba fue escenario de otros lamentables episodios de racismo, protagonizados incluso por su exalcalde, José María Leyes, quien ahora se encuentra privado de libertad debido a varios hechos de corrupción.
El presidente del Comité Cívico de Cochabamba, David Torrelio, aclaró que las instituciones representativas del departamento no participaron del cabildo. “Realmente creo que ya la payasada debe acabar”, señaló, según el reporte del periódico Opinión.
Por su lado, el vicepresidente Álvaro García Linera manifestó que la concentración realizada en la urbe paceña fue un “cierre de campaña de las candidaturas” opositoras y que la mayoría de los que participaron eran funcionarios de la Alcaldía de El Alto y de La Paz, así como militantes de Comunidad Ciudadana, Bolivia Dice No, además de seguidores de Samuel Doria Medina
“El cabildo de La Paz es una movilización legítima, democrática, pero política”, sostuvo.
La reunión en La Paz determinó desconocer los resultados electorales en caso de que gane el binomio Evo Morales-Álvaro García Linera y apelar a la desobediencia civil.
Para García Linera, “estos grupos políticos han sacado ya el paraguas como perdedores y ya están hablando de no reconocer la victoria del candidato que, por todas las encuestas hechas por empresas privadas, instituciones privadas, no políticas, hablan de que el MAS va a ganar en primera vuelta”.
Para el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, la oposición busca “usurpar” el voto de más de 7 millones de bolivianos al incitar a desconocer por anticipado una eventual victoria del binomio Evo-Álvaro.
“Lo que no es democrático es convocar al desconocimiento de los resultados electorales, porque se están atribuyendo la voluntad popular de todo un país”. (Ministro Juan Ramón Quintana)

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