abril 3, 2020

Lula testifica por primera vez desde su puesta en libertad y niega acusaciones

RÍO DE JANEIRO (Sputnik) — El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2011) fue interrogado por la Justicia por primera vez desde que quedó en libertad en noviembre del año pasado, y negó acusaciones de corrupción pasiva relacionadas con decisiones que tomó cuando era jefe de Estado, en 2009, informaron medios locales.

«Conozco la acusación, hay muy mala fe, mucha ligereza (…) Estoy cansado de tanta mentira, de tantas insinuaciones», aseguró el líder izquierdista al comenzar a responder preguntas del juez Vallisney de Oliveira, de la Justicia Federal de Brasilia, según recoge el portal de noticias G1.

En la denuncia que presentó en su momento la Fiscalía se sostiene que desde la presidencia del Gobierno, en 2009, Lula aprobó una medida provisional para prorrogar incentivos fiscales a empresas del sector automovilístico, y que a cambio habría recibido coimas.

Según la acusación, Lula y el entonces jefe de gabinete de la Presidencia, Gilberto Carvalho, recaudaron seis millones de reales (casi 1,4 millones de dólares) de forma ilegal para las arcas del Partido de los Trabajadores (PT); los dos fueron denunciados por un delito de corrupción pasiva.

El dinero habría sido entregado por el empresario del sector automovilístico Mauro Marcondes, pero en el interrogatorio Lula negó haber tratado con él del asunto ni haberlo recibido a solas en el Palacio del Planalto (sede del Gobierno).

El expresidente brasileño remarcó que él no trataba de las medidas provisionales que aprobaba el Gobierno con empresarios, ya que eso era atribución de los ministros, y también negó haber mostrado a los empresarios del sector el contenido de la regla poco antes de que fuera publicada en el Diario Oficial.

Este interrogatorio forma parte de la Operación Zelotes, que la Policía Federal lanzó en marzo de 2015, y estaba programado para la semana pasada, pero fue aplazado a petición de la defensa porque Lula tenía previsto reunirse con el Papa en el Vaticano.

Lula tiene dos condenas por delitos de corrupción en segunda instancia (12 años por el el caso del apartamento de Guarujá y 17 años por el caso de la finca de Atibaia), pero es muy poco probable que vuelva a la cárcel a corto plazo, dado que el Tribunal Supremo decidió que es inconstitucional que alguien esté preso mientras pueda seguir recurriendo a instancias superiores.

En cualquier caso, tiene otros procesos abiertos y está imposibilitado de presentarse a las elecciones, ya que la ley prohíbe que haya candidatos con condenas en segunda instancia.

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