octubre 22, 2020

Mantenemos viva la esperanza, expresa FARC en Colombia

Bogotá-. El partido colombiano FARC expresó hoy que mantiene viva la esperanza, pese a la persistente violencia y a las dificultades en la implementación del Acuerdo de Paz firmado en 2016 por el Estado y la exguerrilla FARC-EP.

Confiamos en que, por encima de todas las trabas, distorsiones y maniobras, cada día más colombianos, sin distingos políticos, comprenden la enorme importancia del Acuerdo (negociado en La Habana), expresó el presidente de la FARC, Rodrigo Londoño, al intervenir en la cumbre por la paz territorial que sesiona en la Alcaldía de Bogotá.

El Acuerdo no pertenece a las FARC, es una legítima propiedad de millones de colombianos, apuntó en la reunión efectuada con motivo del primer aniversario de la creación del movimiento ciudadano Defendamos la Paz.

Ninguno ignora que por sí sola la idea de la paz nacional, de la reconciliación, de la construcción de una patria mejor, con justicia social y democracia, encuentra las más serias resistencias y hostilidades, subrayó Londoño.

A su juicio, poderosos sectores se empeñan en azuzar el conflicto, bajo el argumento de que el Acuerdo no representó lo que ellos soñaban.

El Estado colombiano reconoció que se trataba de una poderosa confrontación política, que hundía sus raíces en poderosas razones objetivas, particularmente en la inequidad y la exclusión, y que esa inequidad se expresaba de modo evidente en el atraso del campo, en su pobreza, en la excesiva concentración de la tierra, puntualizó.

Por eso pactamos una reforma rural integral, una política de desarrollo territorial que permitiera traer al siglo XXI, en condiciones dignas, a los habitantes del campo. Se pensó no solo en los campesinos, también en las comunidades indígenas, en las comunidades negras, en la mujer víctima del patriarcado, en toda la gente discriminada por razones de género, remarcó.

Londoño precisó que, por primera vez en la historia nacional, dos protagonistas centrales de la llamada guerra contra las drogas convinieron una solución concertada a ese problema, con un programa de sustitución de cultivos de uso ilícito.

Se acordaron unas líneas y rutas para la reincorporación económica, social, política y cultural de los antiguos alzados. Colombia brilló como un ejemplo de sensatez y reconciliación para el mundo entero, enfatizó.

Por otra parte, se refirió a problemas y dificultades que ha sufrido la implementación de lo pactado.

En tal sentido, mencionó a ‘los firmantes de la paz y los líderes sociales muertos violentamente, el pantano en que se encuentra la reforma rural integral, el muro levantado a las circunscripciones de paz para las víctimas, la precaria condición de la inmensa mayoría de los reincorporados’.

No estamos aquí para llorar por la leche derramada. Estamos aquí porque aplaudimos que, desde las regiones, desde las localidades y la inmensa geografía rural colombiana, se levanten los corazones en un inmenso empeño por preservar, fortalecer e implementar el Acuerdo, aseveró.

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