julio 2, 2020

La reina y su corona (virus)


Por Verónica Navia Tejada -.


Debo admitir que esta semana me costó mucho sentarme a escribir algo para ustedes, debido a que pasaron tantas cosas, inverosímiles la mayoría, que no podía hilar algo coherente. Algo salió, y se los comparto como un mensaje en mi “columna de opinión”.

El jueves pasado, 16 de abril, supimos por los medios de comunicación y las redes sociales, la muerte de una joven enfermera de Roboré (Santa Cruz). Una joven enfermera, una joven mujer, una joven madre. La muerte no pasó desapercibida, ya que también circuló un audio de “despedida” en el que encomendaba a un alma bondadosa que le ayude a cobrar la “indemnización” de sus hijas. Obviamente el audio desgarrador no opacó la causa y circunstancias de la muerte: Covid-19.

El domingo 20, circuló por un medio alternativo en redes sociales, otra denuncia, esta era de otra joven mujer de Patacamaya, embarazada de ocho meses, internada en un hospital en una situación tan desesperante que alarma. Sin alimentos, sin atención, sin un vaso de agua. Causa de la internación: Covid-19.

Pero en realidad, qué está detrás de estos dos casos, de dos jóvenes mujeres que suman a las estadísticas que presenta cada día el Ministerio de Salud, más como queriendo suplir la falta de gestión a través de la alarma provocando el mayor de los compromisos de la población. Lo oculto detrás de esto no es otra cosa que la falta de previsión.

Desde enero de este año se sabía de la existencia del peligroso coronavirus, decretado como pandemia unos días después, pero es recién en marzo que el gobierno transitorio no electo de Jeanine Áñez emite un decreto que autoriza a los gobiernos nacional y subnacionales realizar compras de todo lo necesario para combatir al virus.

Algunos municipios se preguntaban qué se necesita para tan mesiánica tarea. La muerte de la joven enfermera refleja que esa pregunta no tuvo respuesta oportuna por quienes tenían la responsabilidad de hacerlo: El Ministerio de Salud del gobierno transitorio no electo de Jeanine Áñez.

Por esas fechas, se encomienda al Ministerio de Salud la elaboración de los protocolos de atención para casos diagnosticados del Covid-19, en coordinación con los servicios departamentales de salud, hasta ese momento dependientes todavía de los Gobiernos Autónomos Departamentales. Si existen o no esos protocolos, seguramente nos estaremos enterando en alguna investigación posterior, la realidad es que las atenciones son tan precarias e improvisadas, que obliga a una joven mujer embarazada de ocho meses, de Patacamaya, a publicar un vídeo de la atención que recibe en algún hospital.

Muy lejos de responder a las necesidades expuestas dramáticamente por estos dos casos, las autoridades del Gobierno transitorio y sus aliados políticos, como el Acalde paceño Luís Revilla, desvían la atención con detenciones sin delito pero con sentencias y con alquileres por demás dudosos. Al mismo tiempo que se distrae a la población con el pago de bonos “gracias a un préstamo obtenido del Fondo Monetario Internacional (FMI)”, ya que en cinco meses de gobierno la economía del país está por los suelos.

La falta de información a los trabajadores en salud, de equipamiento para la oportuna atención, de reactivos para pruebas de casos sospechosos, son atendidas con represión, encarcelamiento e incertidumbre; incertidumbre que crece más cuando sabemos, gracias a las proyecciones del propio Ministro de Salud, que “todos vamos contraer el virus”.
Pero así están las cosas en el gobierno transitorio no electo de la reina y su corona. Que la indignación no nos abandone, y que casos como el de la joven enfermera de Roboré o el de la joven mujer embarazada de ocho meses no se repitan.


* Socióloga

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