septiembre 23, 2021

Vamos al descalabro. ¡Elecciones, ya!


Por CARLOS ECHAZÚ CORTEZ *-.


Las últimas revelaciones que han salido a la luz pública nos dan la certeza que el país está inevitablemente enrumbado hacia el descalabro, si es que el gobierno de facto no es reemplazado por uno democráticamente electo a la brevedad posible. Ya se podía entrever improvisaciones y desaciertos en la conducción de lucha contra el coronavirus. Sin embargo, ahora se sabe que, por determinación específica del Gobierno, este no dispondrá la realización masiva de test de detección del virus.

De este modo, el Gobierno se priva a sí mismo la posibilidad de evaluar la evolución de la pandemia. Anda, consecuentemente, a tientas. Por si esto fuera poco, después de un mes de cuarentena, siguen escuchándose denuncias desde diversos hospitales del país por no haber recibido implementos de bioseguridad para el personal, ni respiradores, ni equipos para las Unidades de Terapia Intensiva. Ese tipo de denuncias se han hecho públicas desde todos los rincones del país.

Han amenazado con enjuiciar a la autoproclamada, con realizar paros y hasta con renunciar. En respuesta, el Gobierno cree solucionar el problema con conferencias de prensa, en la que una de las autoridades del gobierno golpista promete que los hospitales serán equipados (nunca pierden la oportunidad de decir que la culpa es de Evo que en sus 14 años de gobierno «no hizo nada» y obviamente omiten informar sobre la cantidad de hospitales construidos y los ítems de salud entregados en su gestión). Pese a sus promesas, las denuncias desde los hospitales suman y siguen.

Entonces, en concreto, la única respuesta del gobierno golpista a la pandemia es una de las cuarentenas más estrictas de la región, algo curioso, puesto que según sus estadísticas estaríamos entre los países con menor impacto, lo que simplemente demuestra que ni ellos mismos creen en sus cifras. Pero la cuarentena, por su rigurosidad, es completamente insensible al hambre de las familias que viven al día. Esto se ha demostrado lacerantemente con la niña de 12 años que se suicidó después de sufrir hambre durante quien sabe cuántos días. Esto es un horror, un espanto y, sin embargo, cuando se publicó en los medios de comunicación –si se lo hizo– salió como una anécdota, nada más, lo que ilustra hasta qué grado están sometidos los medios del establishment a las imposiciones de los golpistas, pero también ilustra su cobardía y falta de ética.

La cuarentena es además utilizada para ejercer represión política al estilo más burdo e indisimulado. La detención de la alcaldesa de Vinto, Patricia Arce, por supuestamente violar la cuarentena, estando ella dentro de su casa, es la prueba más evidente y fehaciente de que el régimen utiliza sus propias medidas sanitarias para ejercer represión política. Y esta política es sistemática, especialmente, pero no únicamente, en lo que al Trópico de Cochabamba se refiere.

Como si este cóctel no fuera suficiente, se suma la corrupción que el régimen y sus aliados llevan adelante en plena cuarentena, aprovechándose de la misma. El caso del alquiler del Hotel Real Plaza por 11 millones de bolivianos, durante un año, para habilitar un centro de aislamiento, es aberrante y deja la corrupción a la vista de todos. Entiéndase bien lo que esto significa, no es que los golpistas utilicen la cuarentena como una cortina de humo para realizar su corrupción, sino que la aprovechan para realizar sus actos corruptos, vale decir, la gestión de la pandemia es corrupta.

Por todo este cúmulo de circunstancias no es difícil concluir que vamos directamente hacia un descalabro de proporciones enormes, en términos de la salubridad, económicos, sociales y políticos. Por esta razón, urge cambiar a la brevedad posible al gobierno golpista, por otro democráticamente electo. En este marco, la consigna de «¡Elecciones, ya!», ha tomado cuerpo en sectores cada vez más amplios de la población.

A esta exigencia, que cada vez crece con más fuerza, el gobierno golpista ha respondido diciendo «ellos –los masistas– se dedican a hacer política, mientras nosotros estamos luchando contra la pandemia».

Con esta aberración, pretenden engañar a la gente. Pero entiéndase que todo lo que hace un gobierno es política. En el caso del gobierno de la autoproclamada Áñez, desarrolla una política represiva, antipopular, hambreadora, corrupta y completamente negligente e incapaz a la hora de afrontar el coronavirus. Por esa razón básica urge que las elecciones sean convocadas a la brevedad posible y con carácter de urgencia.


* Militante de la izquierda boliviana

1 comentario en Vamos al descalabro. ¡Elecciones, ya!

  1. Excelente análisis de la coyuntura, la embriaguez política de los golpistas, les hace ver fantasmas donde no hay. Estan politizando la pandemia y cometiendo atropepellos a los Derechos Humanos. Que no se olviden son transitorios. Sus acciones coercitivas con excesos de los policías y militares en la calle. Hoy a medio día una señora detenida indicaba es mi día de salir y por eso salí a comprar, fue arrestada.

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