octubre 22, 2020

El fracaso de la medicina occidental


Por Esteban Ticona Alejo -.


Los efectos de la pandemia coronavirus son producir la crisis de un modelo capitalista de salud pública y el manejo hegemónico de la medicina occidental en el mundo. Está claro el rotundo fracaso de ese patrón, porque sencillamente no encuentran cura los científicos occidentales contra el Covid-19, y la Organización Mundial de la Salud (OMS) no tiene muy claro el cómo actuar frente a un virus de alta velocidad.

Las decisiones que vienen tomando los Estados, mediante sus diferentes gobiernos, de los países afectados, están marcadas por la hegemonía de uno de los dos paradigmas que han organizado el campo de la salud en el mundo.

Por un lado, está la visión de la salud pública occidental, conectada con los intereses del capitalismo, cuya plataforma conceptual solo considera factores externos el acceso del ciudadano a la salud. Ideología política que no le permite explicar porqué muy pocos acceden a la salud. Del otro, está la visión de la otra salud, a partir de la experiencia histórica, social, cultural y civilizatoria de los diferentes pueblos ancestrales, que más apuestan por la prevención y que luchan por la liberación de los pueblos y el derecho a la salud propia y universal.

Específicamente esta es la salud indígena, popular, incluso la medicina china tradicional y otras formas no occidentales, que hoy han quedado marginados. Es lamentable que en nuestro país la medicina tradicional o ancestral, en manos del gobierno actual, haya quedado en presentaciones de pequeños shows, mostrando que solo sirven para ambientar la casa. ¿Dónde está la medicina de los kallawaya que ha quedado silenciado, frente a los doctorcitos occidentalizados? Es preciso afirmar que la medicina ancestral nuevamente es arrinconada, porque supuestamente existe una medicina científica occidental, pero ¿qué hacen los “científicos” para detener al Covid-19? Absolutamente nada, incluso los que dicen ser científicos hoy están profesando frases que “Dios nos libre” o nos “ampare de la pandemia”.

La diferencia de modelos en salud se ha evidenciado mucho más en esta coyuntura. El modelo del médico hegemónico, el paradigma que sirve de enlace entre el capitalismo y el sistema de prácticas dominantes en salud, aparece como el único salvador y defensor de la vida. Mediante una racionalidad centrada en la enfermedad (ahora el Covid-19), organiza los sistemas de atención a partir de ejes demarcados por la gran industria farmacéutica y de producción tecno-médica, mediando en el papel que este cumple para la legitimación del orden mundial capitalista salvaje, que apuesta a la diferencia de las clases sociales, al racismo y a la acumulación de más ganancia. Hoy, a pesar de la emergencia humanitaria mundial, sigue existiendo monopolio y especulación de ciertos productos como los barbijos, los respiradores automáticos y los insumos para las pruebas de laboratorio para detectar el Covid-19.

El bloque de países capitalistas y occidentales ha decidido dejar correr la pandemia en resguardo de la prosecución de la economía capitalista, bajo el argumento de la historia natural de la enfermedad y un cierto malthusianismo ante población jubilada y del adulto mayor. El gran ejemplo es Estados Unidos o Brasil, donde no les importa de cuántos mueran.

La batalla contra el Covid-19 es ya una lección histórica que ha puesto en evidencia los intereses dominantes del sistema de salud capitalista imperial. Quienes apostamos por un cambio profundo societal, urge luchar por la salvaguarda de la humanidad y el planeta, con sistemas de salud propios y desde la ética de la vida, a un cambio civilizatorio, pues el capitalismo jamás apostará por apostar por la vida humana y de la madre tierra.


• Sociólogo y antropólogo aymara boliviano

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